miércoles, 10 de diciembre de 2014

Caloncho: Folk, sandías, reggae, piñas, country



Fruta. Vol. 2 / 10 de diciembre, 2014 / 2:10 hrs. de duración / Función única / 
Promotor: Promotora Musical Los Manejadores S. de R.L. de C.V. 

Rodrigo Farías Bárcenas

Poco después de las once de la noche, una escena inusual se registra en los andenes de la estación del metro Auditorio, cuando transitan algunos jóvenes que llevan en sus brazos sandías, piñas y papayas. Otros pasajeros miran con curiosidad, sin saber que minutos antes esos productos de la tierra formaron parte de una escenografía, y que ahora son como trofeos para quienes acaban de asistir a la presentación del disco Fruta. Vol. 2, de Caloncho. Evento distinguido por el simbolismo de la fruta: erotismo, energía, vitalidad.
Un ambiente tropical envuelve a la asistencia, empezando por el escenario, decorado con hojas de palmera en distintos puntos, y con huacales que contienen cocos, naranjas y plátanos en abundancia. Los músicos lucen camisas y playeras de colores claros y encendidos, con detalles que vienen al caso, como los audífonos en forma de piña que porta el baterista.
Las pantallas, una a cada extremo del foro y otra al fondo del mismo, muestran imágenes alusivas a la costa, de manera que aportan una sensación de perspectiva visual y desarrollo narrativo, con algo de psicodelia. El juego de luces a veces connota un soleado mediodía, otras un romántico atardecer. Estamos, pues, a plena orilla del mar, en México, Jamaica o lo que dicte la imaginación. 
Con esa atmósfera, es inevitable recordar el concierto que en 1992 dieron los Beach Boys en el Auditorio Nacional. Ocasión en la que ese grupo de rock montó una escenografía que evocaba la playa californiana. La comparación, sin embargo, hasta ahí queda. Musicalmente, lo que escuchamos hoy es muy distinto. 
Caloncho es un compositor de origen sonorense, radicado en Guadalajara. Su nombre real es Óscar Alfonso Castro. Sus canciones tienen en el manejo de la cadencia una característica particular, reflejo de la influencia recibida por parte de Santo & Johnny y la flotante sensación que produce su manera de tocar “Sleep Walk” con steel guitar, especie de guitarra adoptada en Estados Unidos por exponentes de blues y country, y cuya técnica de interpretación tiene su más remoto origen en Hawái. 
La faceta suave y melódica de la era del rock and roll —tipo “We Belong Together”, de Ritchie Valens— es frecuente en su trabajo, le permite abordar los sentimientos con sutileza e introspección. También se vale de otro género de ritmo cadencioso, el reggae, y de las expresiones más tranquilas del folk y la música country. Sus letras se refieren a las relaciones humanas, de amores fraternales y pasionales, sin caer en estereotipos. Canta con serenidad, vulnerable, pero no débil. ¿Y qué tienen que ver los kiwis y los mameyes con todo esto? Él mismo lo dice: “La fruta es un regalo de la existencia, al igual que la música, ambas nos dan energía”.
La mayoría del público está compuesta por jóvenes en sus veintes, muy dispuestos a sumergirse en el océano de Caloncho y músicos que lo acompañan. La entusiasta forma en que responden a las canciones inaugurales, “Homeotermo” y “Los animales”, demuestra que la retroalimentación es muy estrecha. El cantante lo hace notar cuando, después de que termina una porra en su honor, reconoce con una emoción que hace palpitar sus palabras: “Ustedes no lo alcanzan a ver, pero nomás de oírlos se me pone la piel chinita”. 
Dicha confesión es el principio de una espiral: mientras más se emocionan los seguidores, más se apasionan los músicos, y viceversa. Esta tendencia in crescendo también contagia de entusiasmo a Vanessa Zamora, quien tiene su set como invitada, cuando acompaña en “Julia (Lullaby)”; aumenta súbitamente con “Pasa el tiempo” y su festejada referencia a “Sleep Walk”; y llega todavía más alto en el turno de “Chupetazos”. En este momento el cantante guarda silencio para dejarse bañar por esa ola en la que se convierte el coro colectivo. 
Tiene que llegar el encore para darnos cuenta de que la emoción puede llegar aún más alto. “Palmeras”, la pieza que encabeza Frutas, primer disco publicado en 2013, no hace más que darle otra vuelta a la tuerca Acompañan su interpretación enormes pelotas que brincan entre el público de un lado a otro. La algarabía es total cuando aparece Siddhartha para compartir una de sus canciones (“Loco”) con Caloncho, de quien es amigo y productor. “Qué bonita noche”, exclama el sonorense, satisfecho por el éxito que ha tenido con su proyecto musical de tan sólo tres años. 
Cuando se prenden las luces, algunos de los asistentes se abalanzan sobre el escenario para apoderarse del fruterío que lo adorna. Poco después, éste llamaría la atención de los pasajeros del Metro, ajenos al papel simbólico que acaba de jugar.

Programa
Homeotermo / Los animales / Con Vanessa Zamora: Julia (Lullaby) / Pasa el tiempo - Sleep Walk / Bésame morenita / Chanates / Mango taco / Chupetazos / Auto carnavalización - Don’t Worry, Be Happy’ / El derroche / La chora / Boredom Rodríguez / Palmar / Con Siddhartha: Loco.
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