jueves, 4 de diciembre de 2014

Andrés Suárez: Alegrías y llagas del corazón

Foto: Chino Lemus / Colección Auditorio Nacional


4 de diciembre, 2014 / Función única / 2:40 hrs. de duración/ 
Promotor: One Media Marketing Integral S.A. de C.V.

David Cortés
“Voy a intentar algo que nunca he hecho”, dice un confiado Andrés Suárez y solicita que pongan en mute su guitarra. Antes ha pedido silencio y no necesita elevar su voz para hacerse escuchar por encima de las cuerdas, mismas que rasga para hacerse acompañar mientras se pasea por los pasillos del lugar.

El gesto no es infrecuente, lo que resulta inusual es la franqueza, el abandono con el cual se entrega el compositor y que al tiempo que lo torna vulnerable también lo vuelve más cercano. A lo largo de su set, el oriundo de Ferrol, España, no ha cesado de prodigar elogios a México (“nunca permito que hablen mal de mi casa, y para mí, esta es mi casa”), de hacer bromas a partir de las diferencias en los giros idiomáticos, ni de contar historias acerca de sus canciones, pero eso no le impide mostrarse exultante, agradecido e incluso conmovido a cada minuto.

Suárez, quien ha compartido escenario con Miguel Bosé, Pedro Guerra, María del Mar Bonet, Ana Belén y Víctor Manuel, viajó de su “aldea” a Madrid y empezó a cantar en el metro; luego creció artísticamente en un pequeño bar llamado Libertad 8. De allí proviene ese dominio escénico y la fortaleza de sus temas (historias de amores a primera vista, encuentros únicos, narraciones de bellas apariciones, beldades inolvidables y tropiezos emocionales), tan sólidos como para subyugar a los presentes que no dejan de sorprenderlo con su devoción.
Cuando no se para solo con su guitarra o se sienta al piano, lo ayuda Marino Sanz quien lo mismo asume las funciones en el teclado que empuña el violín. Juntos imprimen mayor tensión a las canciones, salpican de dramatismo esas historias donde las gitanas, siempre hermosas, gráciles y con donaire, roban el corazón del intérprete (“porque han de saber que cuando hablo de un beso es de un beso que he dado, no de uno que daré la próxima semana”). La presencia de David Filio lo lleva a visitar el flamenco y dar muestras de pujanza y poderío, porque el hispano gusta de hablar del corazón y sus alegrías, y cuando lo hace prefiere un tono pausado, lento, casi de susurro; pero también sabe de heridas y llagas; cuando eso pasa su voz vibra, es potente, desgarrada.
 
Foto: Chino Lemus / Colección Auditorio Nacional
“Creo más en el trabajo constante, insistente si es necesario”, ha dicho el gallego y hoy hace hincapié en ello. No solo eso, también es generoso y no duda en extender su concierto, en agregar canciones para satisfacer a su público. Pero hay un final y cuando este llega en realidad es como una pausa porque es la hora del convivio, instante en el cual un alegre Suárez charla con sus fans y no escatima entrega ni don de gentes.

Programa
Vuelve / Así fue / Te di vida y media / La más bella de Madrid / Piedras y charcos / Voy a volver a quererte / Hay algo más / Esta vez, si puedes / Tengo 26 / Rosa y Manuel / Más de un 36 / Una noche de verano / 6 + 4 / Benijo / Con David Filio: Te vi llegar / Si llueve en Sevilla / Números cardinales / No te quiero tanto / Necesitaba un vals para olvidarte / 320 días (hace un año).





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