martes, 18 de noviembre de 2014

Rulo y La Contrabanda: Rock de lunáticos


World Tour 2014 / 18 de noviembre, 2014 / Función única / 
2:05 horas de duración / Promotor: Get In Promociones Musicales

Julio Alejandro Quijano
Antes de salir a cantar, pide que le tomen una foto en el camerino. Está sentado de espaldas a la cámara y en la imagen sobresalen sus rulos y la palabra “Lunario”, estampada en el respaldo de la silla. Se le ve cómodo. 

Quince minutos después de las nueve de la noche, Rulo y La Contrabanda pisan el escenario. “Soy un lunático en el Lunario”, dice el líder. Como si tratara de reafirmar esta idea, comienza con “A punto de colapsar”, que conjunta la potencia de sus primeros años de rock ensordecedor con las letras maduras que abundan en su nuevo disco, Especies en extinción. 

Nacido en Cantabria, España, se asombra ante la respuesta de unos seguidores que aprovechan la ausencia de mesas para brincar, tocar guitarras imaginarias y alzar los puños al corear: “Fijo que si me caliento lo rompo todo / y termino cabizbajo como ese niño / que quiso llegar a Venus volando solo”. 
Venusinos o lunáticos, el caso es que se conectan no sólo a través de la música, sino también de la cerveza con la que Rulo sube al escenario y que fluye entre el público para generar un brindis colectivo. “¡De poca madre!”, exclama cuando se da cuenta de que aquí todos se saben la letra de “Majareta”, de la época con su anterior banda, La Fuga, y que suele presentar con la frase: “Es un placer compartir noches y locuras con ustedes”. Esta vez agrega: “Gracias por su entrega, México”.
Quizá sea su cabellera larga. O que suele subirse al escenario descalzo. O su actitud de tomar las cosas como vienen. Algo hay de mesiánico en Rulo. Los que se sienten atrapados por este estilo personal de rockear, lo siguen con la seguridad de que al final serán redimidos; incluso un par de amigos que entre el público discuten y llaman la atención del músico. Pide a sus seguidores hacer el rock, no la guerra: “La música es amor”. El mensaje es efectivo. Como gesto de agradecimiento y empatía, se deja tocar: baja para abrazarse con sus fans, permite que se acerquen a él y corean juntos “A la baja”.
Demuestra además que es un líder que sabe compartir. Con el mexicano Gerardo González (cantante de la combativa Vantroi) y con la madrileña Rebeca Jiménez cede el protagonismo. Con el primero interpreta “Por verte sonreír”, un dueto que tienen bien estudiado porque lo han hecho desde hace un año, época en la que Rulo comenzó a venir a México sólo con su guitarra para darse a conocer tocando en bares pequeños de ciudades aledañas al Distrito Federal. A Rebeca la conoce bien, la presenta como “una amiga muy especial” y juntos ofrecen “Por morder tus labios”.
Termina haciendo honor a la fotografía que se tomó antes del show. “A mí no me gustan las reglas ni seguir al pie de la letra el programa; así que vamos con la última locura de la noche”. Presenta “El vals del adiós”, cuyo video muestra a Rulo tocando en un camión que va de la colonia Obrera a Garibaldi. Es un viaje que evidentemente ya lo llevó más lejos. Si no a la luna, sí al Lunario, del que se despide así: “Larga vida a este bendito foro”.

Programa
A punto de colapsar / No sé / El prota / Mi cenicienta / Buscando el mar / Como Venecia sin agua / Majareta / Divididos / Tranqui por mi camino / Mi pequeña cicatriz / A la baja / A solas / Con Gerardo González: Por verte sonreír / Fauna rara / Heridas del rock and roll / La flor / Con Rebeca Jiménez: Por morder tus labios / P’aquí, p’allá / Buscando en la basura / La cabecita loca / El vals del adiós.

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