sábado, 1 de noviembre de 2014

Carmen: El ADN de Europa oriental

Foto: The Metropolitan Opera


Ópera en vivo desde el Met de Nueva York. HD / Función única / 3:30 hrs. de duración / 
1 de noviembre, de 2014 / Promotor: FUAAN Financiera S.N.C.

Fernando Figueroa
Con la gracia de siempre, la presentadora Joyce DiDonato lo dice en broma pero es cierto: “Este elenco tiene ADN de Europa oriental”. En efecto: Anita Rachvelishvili (Carmen), nació en Georgia; Alekandrs Antonenko (Don José) en Letonia; Ildar Abdrazakov en Rusia, y Anita Hartig (Micaela) en Rumania.

Tal coincidencia geográfica en el origen de los cantantes principales es una prueba de la universalidad de una ópera que, paradójicamente, fracasó el día de su estreno, el 3 de marzo de 1875, en la Ópera Cómica de París. Tal descalabro inicial lo explicó así el maestro Sergio Vela durante la tradicional charla previa en el Lunario: a la crítica y al público francés de esa época no les agradó un argumento demasiado escandaloso para su gusto burgués y, por tanto, no fueron capaces de apreciar la hondura de la trama ni la gran riqueza sonora de la partitura.

El maestro Vela leyó algunas críticas del estreno que ahora provocan risa; no faltó quien pidiera por escrito “que caiga la peste sobre esas tipas” (las cigarreras), y alguien más sentenció que “la música ingeniosa no alcanza a mostrar el frenesí uterino de la señora Carmen”. Sin embargo, mentes más abiertas percibieron que se trataba de una obra maestra que sepultaba para siempre la frivolidad de la ópera cómica. En su momento, Nietzsche y Tchaikovski la elogiaron sin reticencias.
Zachary Woolfe, crítico de The New York Times, señala que Carmen trata de definirse a sí misma cuando dice que no es alguien que se ponga a temblar ante un hombre celoso (Don José). A partir de esa frase, Woolfe se pregunta “¿qué clase de mujer es Carmen?” Él mismo responde que hay pocos personajes de ópera tan maleables: “Rosa Ponselle era belicosa; Risë Stevens, impulsiva; Regina Resnik actuó más entre carcajadas y cigarrillos, y María Callas, quien sólo grabó el papel, fue más íntima y soñadora”. Añade que Anita Rachvelishvili imprime melancolía a la actual puesta escena.
En la temporada 2009-2010 de The Met: Live in High Definition, Elīna Garanča interpretó a una Carmen que desbordaba belleza y sensualidad (con Roberto Alagna como Don José), en la entonces nueva producción de Richard Eyre, quien para la reposición de 2014 se inclinó de manera atrevida por la georgiana y sus acompañantes de Europa del Este. Rachvelishvili apenas tiene treinta años, pero se mueve con gran soltura en el escenario; en cuanto a su voz, Woolfe elogia las notas altas y bajas, aunque advierte que “pierde algo de textura en el registro medio”.
En la primera parte, la producción le impone a Don José un gorro militar que lo muestra ridículo sin necesidad, y cuando ya no lo porta pueden apreciarse mejor las dotes histriónicas de Antonenko, quien posee una voz potente, llena de matices. Por su parte, Abdrazakov es un Escamillo que nunca parece torero, aunque que con el canto borra cualquier deficiencia histriónica. Guapa e inexpresiva, Anita Hartig parece que no rompe un plato, pero se lleva la ovación más estruendosa luego de la conmovedora aria de Micaela, “Je dis que rien ne m’épouvante”.
Si en la temporada 2009-2010 Richard Eyre invitó al director canadiense francés Yannick Nézet-Séguin para estar al frente de la Orquesta del Met, ahora le cedió la batuta a Pablo Heras-Casado, quien se mueve como pez en el agua con esta historia que se desarrolla en Sevilla. Él es un granadino de treintaisiete años que suda a mares en el podio, tal como puede verse cuando las cámaras lo muestran en acción. Hijo de un humilde policía y de una ama de casa, en la actualidad es el director principal de la neoyorquina Orchestra of St. Luke’s y acaba de ser nombrado Director del Año por la revista Musical America.
En resumen, una ópera francesa con tema español, ADN de Europa del Este en el elenco y un toque andaluz en la dirección para un espectacular montaje en Nueva York, el ombligo del mundo.

Del fracaso a la popularidad
• Durante las entrevistas del intermedio, Anita Rachvelishvili dice que su personaje y ella tienen varias cosas en común, sobre todo la alegría de vivir y el fuego en la sangre. De muy joven cantó jazz, pero se enganchó con la ópera desde la primera vez que asistió a una función de Don Giovanni, invitada por su maestro de canto (ella es de origen pobre y no tenía dinero para pagar un boleto). Su debut internacional fue como Carmen, en 2009, en el Teatro Alla Scala de Milán.
• El libreto de Carmen fue escrito en francés por Ludovic Meilhac y Henri Halévy, basado en la novela homónima de Próspero Merimée. Es la historia de una hermosa obrera que trabaja en una fábrica de cigarros, enamoradiza, libre, sincera, capaz de hacer perder la razón a un cabo del ejército que la mata cuando se siente desplazado por un matador de toros.
• Georges Bizet (1838-1875), murió a los treintaiséis años sin conocer el éxito de Carmen, que fue elogiada de manera casi unánime en cuanto se estrenó fuera de Francia. El compositor parisino también es autor de la Sinfonía en do mayor y la ópera Los pescadores de perlas.
• Según el portal operabase.com, Carmen es la segunda ópera más representada en la actualidad, sólo detrás de La Traviata.
• Bizet no se llamaba realmente Georges sino Alexandre César Leopold. (F.F.)

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