lunes, 8 de diciembre de 2014

Café Tacvba: Festejo más allá del tiempo

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

Gira 20Re-CT25 / 11 al 15 de noviembre y 2 de diciembre 2014 / Ocho funciones / 2:00 hrs. de duración / 
Promotor: OCESA Presenta S.A. de C.V.


Alejandro González Castillo
Existen obras que debido a su carácter visionario no reciben el trato que se merecen al momento de su gestación. Bajo tales circunstancias, el panorama luce un tanto hostil para el creador, quien sufre de una zozobra que puede orillarlo a renunciar a su pasión o, en una ruta contraria, a recrudecer sus actos y principios. Algo similar le ocurrió a Café Tacvba hace veinte años, cuando puso a la venta su segundo disco.

Re tuvo dos clases de receptores: quienes se pusieron de pie para ovacionar su arrojo y los que se cruzaron de brazos para condenar sus excesos. Con el paso del tiempo, el primer bando se tragaría al segundo y una sentencia unánime se formularía entre fans y periodistas especializados: el álbum de marras podría considerarse como la obra mejor acaba del grupo de Ciudad Satélite.
Hoy, mientras cuarentaitrés veladoras cercan los pies de Rubén Albarrán y éste interpreta “El aparato”, después de que el espíritu de Agustín Lara preñara el aire con la nostalgia de “Veracruz”, miles de escuchas certifican con gritos que la estatura que aquel disco poseía ha subido unos cuantos peldaños y éste bien podría apreciarse como un trabajo mítico.
Como medida preventiva, Albarrán advierte que su plan es tocar íntegramente la obra cumpleañera y que para el público lo mejor es no desgastarse pidiendo “Chilanga banda” ni “Eres”, al menos hasta después de que “El balcón” tome su turno. Así, la sentencia es cumplida por el cantante, los hermanos Joselo y Quique Rangel y Emmanuel del Real, quienes deshebran un zarzal de composiciones que antes de esta noche se antojaba impenetrable.
Para llevar a cabo la exploración, el del micrófono solicita a sus seguidores que se deshagan de sus teléfonos celulares, “tiren sus relojes y quemen los calendarios”, para de esta forma conseguir una cita con la soledad y juntos reflexionar hondamente sobre lo que significa llevar sobre los hombros esa convención terrible llamada tiempo. “Si hace veinte años teníamos prisa, imagínense ahora”, comenta al respecto.
Éxitos a prueba de lumbre como “La ingrata”, “Esa noche”, “Las flores” y “El baile y el salón” provocan rugidos masivos de corte temerario; sin embargo, son los temas de menor proyección mediática los que lucen un potencial inusitado. En ese camino andan “El fin de la infancia”, una quebradita alterada para trasnochados con sombrero; “Ixtepec” y su espléndida guitarra rítmica; la inocente historia de amor subterráneo expuesta en “El metro”; “El borrego”, un hardcore industrial de discurso premonitorio; “La pinta” como un homenaje al Radiohead de The Bends; ese beso que se dan Rage Against the Machine y Stevie Wonder durante “El ciclón”; aquel bolero breve como un suspiro titulado “Madrugal”; la ventisca cha cha chá que atrae “El puñal y el corazón” y la diatriba ante el progreso que significa “Trópico de cáncer”.
 
Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional
Acompañado de flautas, maracas, cellos, jaranas, guitarrones, panderos, saxofones y claves, el cuarteto reproduce con fidelidad las veinte canciones que integran el plato de portada anaranjada; luego, llega la hora de las complacencias. Media docena de composiciones son las elegidas por el propio público para cerrar la noche, y los músicos acatan la orden sin excusas. “Estamos celebrando los encuentros y desencuentros de todas las culturas que nos han llevado a ser quienes somos”, comenta el sujeto de cabellera larga y bailes frenéticos cuando está a punto de despedirse. Afortunadamente, en esta ocasión el festejo no acabará una vez que la gente abandone sus asientos pues, a pesar de que los discos ya no giran —es más, ni siquiera es posible tocarlos—, aún se oyen por todas partes. Y mientras Re suene, los aplausos tendrán lugar.

Ecos de la polémica 
Quien arrancó con las equiparaciones entre Café Tacvba y The Beatles fue Jon Pareles, quien en The New York Times apuntó en 1997 que Re podría equipararse con el disco doble editado por los de Liverpool en 1968, apodado “el álbum blanco”. Su aseveración estuvo fundamentada en la apabullante cantidad de cadencias que ambas obras poseen; matices aparentemente irreconciliables que conviven armónicamente gracias a las distintas personalidades y aptitudes musicales de los cuatro integrantes de cada grupo.
Por su parte, la revista Rolling Stone consideró en 2012 que la segunda grabación de Café Tacvba merecía ocupar el primer puesto en la lista de “los diez más grandes álbumes de rock latino de todos los tiempos”, incluso encima de Carlos Santana y Os Mutantes.
Una visión opuesta a la que Xavier Velasco expuso en su momento, pues él le otorgó una calificación cercana al suelo al disco anaranjado debido a una razón muy sencilla: de todas las canciones que integran dicha obra, ninguna lo orilló a mover el pie rítmicamente, según recordó Joselo en su columna del diario Excélsior (18-07-2014). (A.G.C.)

Programa
El aparato / La ingrata / El ciclón / El borrego / Esa noche / 24 horas / Ixtepec / Trópico de cáncer / El metro / El fin de la infancia / Madrugal / Pez / Verde / La negrita / El tlatoani del barrio / Las flores / La pinta / El baile y el salón / El puñal y el corazón / El balcón / Eres / Chilanga banda / Las persianas / María / Quiero ver / Déjate caer.





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