viernes, 7 de noviembre de 2014

Armando Manzanero: Vigencia del romanticismo



Íntimo y personal / 7 y 8 de noviembre, 2014 / Dos funciones / 1:40 hrs. de duración / 
Promotor: Promotor: FUAAN Financiera S.N.C.

Rodrigo Farías Bárcenas
Cuando llega el momento de que Armando Manzanero y su hijo Juan Pablo compartan el escenario, ambos dan muestra del afecto que se tienen prodigándose elogios mutuos. Uno ensalza el talento del otro y viceversa. Gracias a esta confianza, cantan “Voy a apagar la luz” con una carga adicional de intimismo que el público retribuye con generosidad.

Aún sonando el aplauso, Juan Pablo hace un gesto con sus brazos para llamar la atención sobre el aspecto de su padre, y dice con orgullo: “Va a cumplir ochenta y se ve de sesentaicinco”. El aludido, sin ufanarse, sonríe complacido. Y una vez que su vigencia, el hecho de estar vivo y bien, había sido dibujada con un trazo rápido y rotundo, se retira para dejar a su vástago como dueño momentáneo del foro.

En el medio musical hay otras formas de validar esa capacidad para permanecer. Con más de medio siglo de trabajo, treinta discos de estudio y cuatrocientas canciones en su haber, el músico yucateco es reconocido en el mundo como uno de los compositores más destacados, también por su labor como presidente de la Sociedad de Autores y Compositores de México, y por la influencia que ha ejercido en distintas generaciones.
En un acontecimiento excepcional para un latinoamericano, recibió a principios de este año, en la ceremonia de los Grammy, el Lifetime Achievement Award, ocasión en la que intercambió algunas palabras con Yoko Ono, quien aceptó el mismo trofeo representando a John Lennon. Sus momentos de convivencia fueron registrados en fotografías que tuvieron amplia circulación internacional. También se le otorgó esa presea a Clifton Chenier, The Isley Brothers, Kraftwerk, Kris Kristofferson y Maud Powell.
Con dicho antecedente de por medio, en marzo pasado el también pianista y productor encabezó el festejo del décimo aniversario del Lunario, haciendo mancuerna con Tania Libertad, tal como ambos lo hicieron en 2004 en la inauguración del recinto.
Regresa ocho meses después y él mismo comenta que ésta es su decimonovena presentación aquí, espacio al que le dedica palabras de aprecio, como el mejor para ofrecer un concierto íntimo y personal. Sin más preámbulo empieza con “Cuando estoy contigo”. En lo sucesivo, unas veces canta acompañándose sólo con el piano y otras con el apoyo de un sexteto (teclados, batería, bajo, guitarra, saxofón y bajo), el cual aporta un toque de jazz a las baladas y boleros que forman parte del programa. 
Entre canción y canción bromea, cuenta anécdotas y comparte pasajes biográficos, como la introducción de “No existen límites”, acerca de la cual confiesa: “Amo esta canción por las cosas verídicas que dice, por la mujer que tanto amé”. Quizá no es tan festejada como “Esta tarde vi llover” o “Adoro”, pero sí es la que interpreta con más entrega emocional, mezcla de ternura y pasión, como hablándole cara a cara y sin rodeos a quien la motiva. Cierta vez el tenor Fernando de la Mora describió el estilo de Manzanero como algo romántico, sensual, “que habla de las emociones carnales”. Esta composición es un claro ejemplo de ello: “No existen límites, cuando mis labios se deslizan en tu boca / inenarrable esa humedad que se acrecienta en mis deseos / cuando tu beso se me cuela hasta el alma”.
A lo largo del espectáculo, si algo hace el maestro, como muchos de sus colegas le dicen, es interactuar con el público y grupo que lo apoya de una manera cordial, afectuosa, sencilla. Siempre dando lo mejor de sí, en especial cuando lo acompañan en el canto su hijo y Fabiola Finkmann, a quienes arropa sin reservas.
Cuando Juan Pablo hace notar que su padre aparenta menos edad de la que tiene, habla de su condición física. Pero ni duda cabe que esa vitalidad también es señal de su presencia en el ánimo popular. Dice el filósofo Julián Marías que lo vigente es aquello que “tiene vivacidad, vigor o fuerza”; y que contenidos imperantes son “los que cumplen una función en la vida colectiva”. Así podemos entender la actualidad de la obra de Armando Manzanero y de los temas clásicos de otros autores que escoge para cerrar: “Caballo viejo” (Simón Díaz) y “Quién será” (Pablo Beltrán Ruiz).

Programa
Cuando estoy contigo / Somos novios / Esta tarde vi llover / El ciego / Huele a peligro / Adoro / Contigo aprendí / Te extraño / No existen límites / Nos hizo falta tiempo / Me prometo a mí mismo / Con Fabiola Finkmann: Nada personal / Fabiola Finkmann: Punto de partida - Cómo le haces - Algo contigo / Con Juan Pablo Manzanero: Voy a apagar la luz / Juan Pablo Manzanero: Abrázame -Antes de, después de - Amando sin amar / Quiero amarte / No / Por debajo de la mesa / Caballo Viejo / Armando Manzanero, Fabiola Finkmann, Juan Pablo Manzanero: Quién será.

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