martes, 21 de octubre de 2014

Ricardo Arjona: La maleta de los sentimientos

Foto: Ramón Islas / Colección Auditorio Nacional

Viaje Tour / Del 21 al 24 de octubre, 2014 / Cuatro funciones / 
2:00 hrs. de duración / Promotor: OCESA Promotora, S.A. de C.V.

Rodrigo Farías Bárcenas
La presentación anterior de Ricardo Arjona en la ciudad de México ocurrió a principios de 2012, en ocasión de su Metamorfosis World Tour. Aquella gira sirvió para dar a conocer la nueva condición del cantante, representada por el disco Independiente, primero del sello Metamorfosis, fundado por él mismo luego de haber terminado con una compañía trasnacional.


Antes de concebir las canciones que formarían parte de una segunda grabación en su marca, el compositor pasó por situaciones difíciles, entre ellas la pérdida de seres queridos, y por ese motivo buscó el efecto sanador de los periplos. De esa experiencia surgió su trabajo más reciente, titulado Viaje. Misma denominación de la gira promocional.

El concepto de la escenografía se desprende de esa idea, la del trayecto. Se trata de un montaje semejante a una antigua estación de ferrocarril, con un primer piso y una planta baja, recorrida en forma circular por un tramo de rieles. En ese espacio se distribuyen los músicos, como atentos guardavías.
Arjona aprovecha este entorno para hacer una sorpresiva aparición en el nivel alto. Mientras canta que es más fácil viajar a la luna en bicicleta que olvidar a la mujer amada, monta un extraño aparato, con dos altavoces al frente y dos tambores atrás, que puede verse como un coche de pedales o como un rústico cuadriciclo que hubiese sido elaborado para una película apocalíptica tipo Mad Max, como alternativa para la falta de combustible que ésta plantea. Luce un atuendo diseñado con aire futurista, que contrasta con la antigüedad sugerida por el ambiente escenográfico. 
Con esta singular entrada, ubica al público en su perspectiva de viajero bizarro, que no teme perderse en los recovecos internos: “El hecho de que seamos una amalgama de malacrianzas, de fantasmas, de culpas, y la posibilidad de irnos quitando este tipo de cosas de encima, e ir encontrando nuestro propio camino, nos hace más interesantes” (Publimetro, 14 de abril de 2014). Este año cumplió cincuenta, se ve jovial y vigoroso. 
La imagen del tren es un recurso utilizado en la música popular —frecuente en el blues— para simbolizar búsquedas existenciales. Sin embargo, en este concierto no priva dicho sentido. Canción tras canción, Arjona recorre otras rutas, principalmente las que conducen a las relaciones de pareja; comparte el itinerario que lo ha llevado por varios países o pasea por circuitos urbanos.
También adapta la noción del viaje para describir situaciones eróticas, como en la pieza titular. Antes de interpretarla, pide al público que active su imaginación para que vea la relación íntima con una mujer, como si fuera un recorrido táctil por un mundo en miniatura. Es la primera de una cadena de cuatro pertenecientes a su nueva producción. Las otras son “Invertebrado”, “Piel pecado” y “Cavernícolas”. 
Gran parte del atractivo de los temas radica en que están escritos en forma de historias accesibles, la mayoría baladas amorosas, algunas de contenido social (“Si el norte fuera el sur”). Una de las más conocidas integra ambas vertientes, mostrando las diferencias de clase mediante la aventura de un chofer de arrabal con una señora rica.  El autor se transforma en el personaje de su relato y recorre el escenario en un transporte que remite a su “Historia de taxi”, inspirada en un hecho ocurrido hace años en el Distrito Federal. 
El respaldo musical lo proporcionan dos guitarras eléctricas, una acústica, bajo, violín, saxofón, percusiones, batería y teclados. Los arreglos hacen su aporte seductor con los matices pertinentes, llegando a ser estremecedores, como en el caso de “Apnea”. Incluyen porciones de reggae, ritmos latinos, blues filtrado a través de los requintos. Hay contrastes de suavidad y fuerza, a la manera del así llamado soft rock. 
Casi al final, los participantes arman un set acústico. Baja la intensidad de las luces y los músicos se concentran alrededor de Arjona, quien anima al público para que pida sus favoritas, en medio de un ambiente que sugiere mayor cercanía. Son momentos en los que su prédica inicial se vuelve realidad. Había dicho minutos antes: “Aunque suene a cliché, no saben lo mucho que los extraño, a ustedes y a esta ciudad. Hagan lo que quieran de mí, a ver mañana cómo me las arreglo”. 

Foto: Ramón Islas / Colección Auditorio Nacional
Esa actitud solícita se magnifica cuando invita a dos pasajeros más a subir al tren. Primero, interpreta con Yuri “Fuiste tú” y “Detrás de mi ventana”, ésta por primera vez con ella, ambas como parte del bloque desenchufado. Y minutos después, para cerrar, canta “Mujeres” con Manuel Mijares, la más esperada. Mientras el público la corea en pleno, en el escenario sobresale un objeto que siempre estuvo junto al compositor: una maleta. Recordatorio de que en un viaje como el de hoy uno carga con lo esencial: los sentimientos y la capacidad de reflexionarlos.

Canciones escritas en pases de abordar
Ricardo Arjona nació en Jocotenango, Guatemala, en 1964. Cuenta con una trayectoria de más de veinticinco años, y es uno de los cantantes y compositores latinoamericanos más reconocidos en el mundo. También es productor, toca la guitarra y el piano. Hasta la fecha ha publicado catorce álbumes de estudio, siendo el más reciente Viaje (2014). En él participaron productores como Dan Warner, Martin Terefe, Ben Wisch, Efraín Dávila, Israel Rojas y Yoel Martínez. Es la primera vez que en este campo colabora un equipo tan numeroso. 
Según Arjona, el compacto quedó tal como se lo propuso, a pesar de que no fungió como productor: “Tuve que actuar como el conciliador entre seis creativos desbordados en busca de esos sonidos que queríamos”. (El Tiempo, 2 de mayo de 2014).
Comparando Viaje con obras anteriores, el cantante apunta: “La gente dice: ‘siempre escribes más o menos de lo mismo’. Si uno pudiera escribir como diferentes autores, dejaría de ser uno. Lo que puede variar de alguna manera es la posibilidad de vestir ese trabajo con productores distintos. Se grabó en Londres, Nashville, Miami, Guatemala, Nueva York, Los Ángeles y Cuba, y en cada lugar hubo mucha gente poniendo puntos de vista distintos”. (Publimetro, 14 de abril de 2014). 
“Yo no sabía muy bien de lo que estaba huyendo porque pasaron muchas cosas en los últimos tres años. Mi familia estuvo siempre fundamentada por mi padre y mi madre, eran la fortaleza de todos nosotros y en un abrir y cerrar los ojos los perdí a los dos y esto golpeó a mi persona. La catarsis que generan los viajes y la posibilidad de plasmar alguna cosa dentro de una canción me parece que me han ayudado lo suficiente". (El Universal, 22 de mayo de 2014). 
“Arranqué hace meses. Fui a Asia, África y a cualquier lugar que se pudiera, buscando un poco de lo que se me había perdido. No encontré nada, como suele pasar, pero en el camino fui dejando canciones embarradas en sobres de hotel y pases de abordar" (El Universal, 28 de abril de 2014). (R.F.B.

Programa 
A la luna en bicicleta / El problema / Acompáñame a estar solo / Popurrí: Dime que no – Cuando – Sin ti, sin mí – Desnuda / Viaje / Invertebrado / Piel pecado / Cavernícolas / Historia de taxi / Señora de las cuatro décadas / Si el norte fuera el sur / Pingüinos en la cama / Te conozco / Sin daños a terceros / Lo poco que tengo / Te quiero / Apnea / Fuiste tú / Con Yuri: Fuiste tú - Maldita primavera / Minutos / Con Mijares: Mujeres.





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