sábado, 11 de octubre de 2014

Macbeth: El horror en Escocia

Foto: The Metropolitan Opera

Transmisión de ópera en vivo desde el Met de Nueva York. HD / 11 de octubre, 2014 / Función única / 
3:50 hrs. de duración / Promotor: FUAAN Financiera S.N.C.

Fernando Figueroa
Debe ser un poco frustrante que una ópera se llame Macbeth y que el público y la crítica se vuelquen en elogios para… ¡Lady Macbeth! Eso es lo que sucede en esta producción del Met de Nueva York, con el serbio Željko Lučić en el papel principal y la soprano Anna Netrebko como su esposa. Definitivamente, ella es la estrella.

Tal situación hay que atribuirla un poco a que así funciona el star system, que difícilmente encumbra a un barítono de nombre impronunciable, pero también hay que decir que la Netrebko es una diva de los pies a la cabeza, sin que ello implique poses de mujer insoportable. Al contrario, se caracteriza por su sencillez y simpatía fuera del escenario, o al menos eso es lo que proyecta cada vez que la entrevistan en los intermedios.

La naturaleza dotó a la rusa de belleza, carisma y, sobre todo, una voz con la que ha triunfado en papeles ligeros y que ahora incursiona en un papel dramático de mucha exigencia y riesgo. Ella misma ha dicho que al aceptar el rol de Lady Macbeth todo mundo le dijo que estaba loca; “sí, estoy loca, y por eso lo voy a hacer”, fue la respuesta que daba a los escépticos.
El resultado de tal desafío lo calificó así Anthony Tommasini en The New York Times, luego del estreno: “Desde la primera escena de la señora Netrebko, cuando lee la carta en que su marido le cuenta acerca de las profecías de las brujas, fue evidente que la noche era suya”. Lo mismo siente el público en Manhattan durante la función que se transmite en vivo a dos mil salas de medio mundo, y no duda en aclamarla luego de todas sus intervenciones, sobre todo cuando termina la mítica escena del sonambulismo.
Tommasini también elogia a Lučić: “Un barítono elegante, con voz distinguida, potente, bruñida, y el legato suave”. Cuando entrevistan al serbio, se rinde con humildad ante la figura de Netrebko y la califica como “la razón por la que puedo mantener la intensidad”. Acerca de la forma en que Macbeth acaba con sus adversarios políticos, el cantante opina: “Dale poder a alguien y entonces sabrás qué clase de persona es”.
Sin deberla ni temerla, el buen Macbeth se topa con las brujas y ellas le auguran que será barón de Cawdor y rey de Escocia. Y como él y su esposa ven que de inmediato se cumple lo primero, piensan que deben darle una ayudadita al destino; entonces se transforman en una pareja que alcanza la corona asesinando al soberano Duncan (que sólo se pasea por el escenario sin cantar).
Banquo (René Pape) también es eliminado porque las hechiceras lo visualizaron como futuro padre de monarcas. El noble Macduff (Joseph Calleja), quien ha perdido a su esposa e hijos, se encarga de vengar tanta infamia: mata a Macbeth y entroniza a Malcolm (hijo de Duncan). De Lady Macbeth sólo se dice que “ha fallecido”, sin que Verdi le haya dedicado una escena a ese hecho.
Del trabajo de Pape y Calleja basta decir que están a la altura de los Macbeth. Los coros, importantísimos en esta ópera, son una presencia constante que enmarca a todo lujo a las voces individuales. La producción de Adrian Noble se remonta a 2007 y no muestra aún señales de envejecimiento.
Fabio Luisi en el foso, como siempre, discreto y dueño de la situación. Cuando es entrevistado señala que “Macbeth es revolucionaria en la confección de la partitura, una especie de taller de Verdi para sus futuras óperas, pues muchos de los temas reaparecerán en Simón Boccanegra, Don Carlo y otras”.
En la tradicional charla previa, en el Lunario, el maestro Sergio Vela definió a Macbeth (sin mencionar jamás el nombre por aquello de la maldición que conlleva hacerlo, según dicta la tradición) como “la primera ópera genial de Giuseppe Verdi”, estrenada en 1847 en Florencia y, luego de “una depuración de lo que ya era bueno”, reestrenada en París en 1865.
Un texto de William Shakespeare, la música de Verdi, un libreto en italiano de Francesco María Piave y una cuidada producción conforman la receta infalible para alcanzar lo que se ha dado en llamar el arte total. Inmejorable forma de iniciar la Temporada de Ópera 2014-2015 desde el Met de Nueva York.

De cifras, conjuros y maldiciones
• Antes de que comenzara la charla previa en el Lunario, Francisco Serrano, Director de Desarrollo Corporativo del Auditorio Nacional, mencionó que las transmisiones de ópera en vivo iniciaron en este recinto en 2008, año en el que se vendieron cuatrocientos cincuentaidós abonos; la cifra en 2014 llega casi a dos mil. Además, ahora las proyecciones se realizan en catorce recintos de la República Mexicana y en pantallas de Cinépolis.
• Con buen sentido del humor, el maestro Sergio Vela se refirió a esta ópera de Verdi como “La Mac Ópera”, evadiendo así el verdadero título. Recordó que tanto las representaciones teatrales como operísticas de esta obra tienen una historia plagada de desastres reales o ficticios. Dijo que él mismo la montó hace trece años “y casi se muere la protagonista, además de que una función se llevó a cabo el día de los atentados a las torres gemelas de Nueva York”. Entre risas, remató: “Las brujas no existen, pero de que vuelan, vuelan”.
• Los conjuros que aparecen en el texto de Shakespeare están tomados de libros de brujería.
• Las últimas dos óperas de Verdi también estuvieron basadas en obras de William Shakespeare: Otelo (1887) y Falstaff (1893). (F.F.)

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