viernes, 31 de octubre de 2014

Loquillo: El planeta rock aún existe

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional


31 de octubre, 2014 / Función única / 2:00 hrs. de duración / 
Promotor: Juan de Dios Balbi

Alejandro González Castillo
El rock and roll, ese espíritu salvaje que se tambalea entre sitios en la red, estaciones radiales y canales televisivos; aquel ente bárbaro cuyo paradero resulta cada día más complicado localizar, de pronto ofrece contundentes señales de vida.

Mientras algunos riegan el rumor de su muerte, éste aprovecha para afirmar su existencia con la ayuda de sujetos de aire arrogante y mirada afilada. La noche de hoy, por ejemplo, el ritmo de los rebeldes ha elegido invadir las entrañas de José María Sanz Beltrán, un tipo de altura descomunal y pinta elegante. 

Queda claro que el hombre del copete se encuentra poseído en cuanto usa el atril de su micrófono como espada y arma de fuego, cuando dispara relámpagos y plomo imaginarios. Truenos y balas dirigidos a una audiencia que se sacude sudorosa en un baile caótico y sonriente donde mods, skinheads, teddy boys y punks chocan nudillos y codos, desbocados por el gozo que les produce tener enfrente, al fin, al responsable de esos himnos que tantas veces sonorizaron sus días, allá, en los lejanos años ochenta. 
Y es que esta vez el Lunario (en su décimo aniversario) alberga exclusivamente a integrantes de la guardia antigua. Miembros de una cofradía que ama los modos de un rock cincelado en sitios subterráneos, entre cervezas y ron, quienes aplauden se anuncian como exquisitos conocedores de una música que, comparada con la que procuraba la selección del Rock en tu idioma, se antoja ideal para bandoleros. Eufórica, la pandilla celebra que el barcelonés no la defraude e interprete los temas más significativos de su historia como solista, pero también los que ocuparon su calendario al lado de Intocables y Trogloditas, donde formaba dueto creativo al lado de Sabino Méndez.
Mientras tanto, a la altura de los amplificadores y con la comparsa de un par de pájaros carpinteros cruzados por fémures, cual versiones bastardas del ave ideada por Walter Lantz, “El creyente” homenajea a Johnny Cash con “El hombre de negro”, fuma ensimismado un cigarrillo para recordar lo que ha hecho “Por amor” y reafirma su carácter disidente acompañado de “El ritmo del garaje” mientras los músicos que lo rodean alzan sus guitarras cual antorchas. Finalmente, no esconde su sorpresa ante la respuesta que genera “Rock & Roll Star” y apoya su barbilla entre manos al tiempo que alza las cejas; ¿la razón de su desconcierto? El público le arrebata el coro de los labios y el cantante, muy orondo, responde asumiéndose como un camarada “Feo, fuerte y formal”, de coraza áspera e interior blando: “dicen de mí que soy un tanto animal, pero en el fondo soy un sentimental”. 
 
Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional
Con los músculos aún calientes, los protagonistas del slam se despiden con los acordes de “Cadillac”, tomándose fotos y repartiendo abrazos cuando las luces del recinto se encienden. Mañana despertarán adoloridos y dichosos para de inmediato contarles a quienes faltaron a la cita de todo lo que se perdieron. Y claro, los ausentes escucharán incrédulos, porque sólo los que han presenciado un concierto de Loquillo saben que, efectivamente, el rock and roll sigue vivo; sólo basta albergar un poco de fe para descubrir cómo se manifiesta.  

Programa
El creyente / Línea clara / Planeta rock / Sol / Memoria de jóvenes airados / El hombre de negro / Cruzando el paraíso / Por amor / El rompeolas / Cuando fuimos los mejores / Carne para linda / La mataré / Feo, fuerte y formal / El ritmo de garaje / Rock and roll actitud / La ciudad de las mujeres / Rock suave / En las calles de Madrid / Contento / ¿Qué hace una chica como tú en un sitio como éste? / Pégate a mí / Rock & Roll Star / Cadillac.





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