sábado, 18 de octubre de 2014

Las bodas de Fígaro: El vodevil de Mozart

Foto: The Metropolitan Opera

Ópera en vivo desde el Met de Nueva York. HD / 18 de octubre, 2014 / Función única /
 3:50 hrs. de duración / Promotor: FUAAN Financiera S.N.C.

Fernando Figueroa
Los primeros cinco minutos de esta nueva producción del Met de Nueva York condensan el agasajo por venir. Con la deliciosa obertura como fondo musical (bajo la batuta de James Levine), el escenario gira y muestra de manera simultánea a los personajes principales de esta chispeante comedia de enredos creada por Mozart y el libretista Lorenzo da Ponte.

Al crítico de The New York Times, Anthony Tommasini, no le gusta mucho que el productor Richard Eyre muestre de golpe a los protagonistas —“prefiero verlos emerger a medida que se introducen en la ópera”—; sin embargo, el resto de sus comentarios son una sucesión de elogios para los cantantes, ninguno de ellos con fama de mega estrella pero todos capaces de crear un sólido equipo sin cuarteaduras.

El bajo Ildar Abdrazakov, no tan conocido por el gran público, es un artista de gran importancia. Apenas en marzo pasado se le vio deslumbrante en el papel principal del drama El Príncipe Igor, y ahora es un pícaro y creíble Fígaro, quien utiliza todo su ingenio para que su futura esposa (Susana) no sea mancillada por el patrón de ambos, el Conde Almaviva. Tommasini define la voz de Abdrazakov como “sólida y elegante”.
El barítono Peter Mattei interpreta al Conde, un hombre con poder que quisiera ejercer el derecho de pernada que él mismo había abolido (atribución feudal para tener sexo con las siervas a su cargo). Mattei no sólo corteja a Susana (Marlis Petersen); hace lo mismo con Barbarina (Ying Colmillo), la más humilde de las empleadas, según delata ella misma para defender a Cherubino.
Cherubino es un joven que también anda con la hormona desatada. Aunque es un personaje masculino, está escrito para mezzosoprano; Isabel Leonard lo desarrolla actoralmente con mucha gracia y su aria “Non più así” es un dechado de perfección vocal.
La soprano Amanda Majeski es una Condesa Almaviva un tanto acartonada, pero su voz es otra gema en el elenco, sobre todo en los lamentos “Porgi, amor, qualche ristoro” y “Dove sono i bei momenti”. Marlis Petersen es una Susana algo madurita para el papel, sin embargo encaja bien porque tiene cualidades histriónicas y una voz de soprano “limpia, hermosa y afelpada”, según el gurú Tommasini.
Durante la tradicional charla previa, en el Lunario, el maestro Sergio Vela comentó que Las bodas de Fígaro es la primera gran ópera bufa de Mozart, una profunda y jocosa indagación acerca del erotismo. Asimismo, en las entrevistas del intermedio, James Levine señala que, atrás de la ilusión de ligereza que se proyecta, hay un alto grado de dificultad y mucho trabajo. Por cierto, el maestro Levine llega a su representación setentaicinco de esta obra en el Met, donde lleva cuarenta años laborando.
Tanto el productor como los intérpretes se vuelcan en elogios para el director musical, quien “curiosamente hace más observaciones acerca de la actuación que del canto”, según palabras de Richard Eyre. Por su parte, Abdrazakov reconoce en Levine a un gran conocedor de esta ópera, que es capaz de resaltar detalles finos de la psicología de los personajes.
Al desglosar la sinopsis de la obra, el maestro Vela habló de “tintes de vodevil” cuando se descubre que Fígaro es hijo de Marcelina, la mujer que inicialmente quería casarse con él.
Susana y la Condesa urden un plan para poner en evidencia a Almaviva, un hombre incapaz de aplacar su desbocada sexualidad. En plena boda continúa el jueguito del Conde, quien más tarde seduce a su propia esposa pensando que se trata de Susana. Finalmente, Almaviva pide perdón a su mujer y acepta que Fígaro y Susana sean felices en el matrimonio que se acaba de consumar.
Tal como dijo James Levine, Las bodas de Fígaro es una ópera destinada a sobrevivir tanto por su historia como por el genio que hay detrás de la partitura.

De Beaumarchais a Da Ponte 
Las bodas de Fígaro se estrenó en Viena, el 1 de mayo de 1786. Mozart contó con el apoyo del emperador José II, quien antes había censurado la obra de teatro homónima de Pierre Augustin Caron de Beaumarchais.
• Beaumarchais también es autor de El barbero de Sevilla, antecedente de Las bodas de Fígaro.
• El 22 de noviembre de 2014, el Met de Nueva York transmitirá El barbero de Sevilla, de Gioachino Rossini, con Isabel Leonard como la Condesa, Christopher Maltman (Fígaro) y Lawrence Brownlee (Conde Almaviva).
• Mozart y Lorenzo da Ponte trabajaron juntos no sólo en Las bodas de Fígaro sino también en Don Giovanni y Così fan tutte, todas ellas escritas en italiano.
• La historia original de Las bodas de Fígaro se desarrolla en el siglo dieciocho; la nueva producción del Met está adaptada a la España de los años treinta del siglo veinte.
• Ildar Abdrazakov dice con buen humor que lo más placentero de los ensayos, durante seis semanas, fue practicar las escenas de cama con Susana y la Condesa.
• Marina Poplavskaya estaba programada para participar en el estreno como Condesa, y Amanda Majeski alternaría más adelante. Sin embargo, Poplavskaya enfermó y Majeski tuvo que relevarla en la función inicial. (F.F.)

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