miércoles, 8 de octubre de 2014

Fito Páez: A la salud de un ángel

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

Rock and Roll Revolution / 8 de octubre, 2014 / Función única / 2:00 hrs. de duración / 
Promotor: OCESA Promotora, S.A. de C.V.

Gina Velázquez
A principios de los ochenta, Fito Páez (1963) se fue de su casa en Rosario, Argentina, para tocar rock and roll y desembarcó en Buenos Aires como parte de la agrupación de Juan Carlos Baglietto. Un día, en los camerinos del Teatro Coliseo, conoció a Charly García.

Al poco tiempo, Charly lo invitó a formar parte de su banda para la gira de Clics modernos (1983). A la par, Páez compuso canciones y un año más tarde debutó con el álbum Del 63; el resto es historia: veintidós discos de estudio y cinco premios Grammy reflejan el éxito y el reconocimiento como uno de los músicos más importantes de Latinoamérica.

Esta noche, en su tercera visita al Auditorio Nacional, presenta Rock and Roll Revolution (2014), una celebración en torno a la música y la figura de Charly García, de quien Páez afirma: “emergió como un ángel protector que me envenenó con verdad, amor, cariño y lucidez”. Las once canciones fueron grabadas en sólo dos semanas de encierro y el título apela a una transformación interior; el argentino explica que “en los individuos siempre hay algo de revolución, el rock significa entrar en una de ellas, porque creo que la verdadera revolución empieza por uno mismo, es ahí donde está la vida”.
Acompañado por Mariano Otero (bajo), Gastón Baremberg (batería), Gabriel Carámbula (guitarra eléctrica) y Diego Olivero (teclados) comienza con el tema que da nombre a la gira, apenas el preámbulo del sonido impoluto que predominará durante todo el show. La primera descarga de energía provoca que los asistentes salten de sus asientos y permanezcan de pie hasta el final. Todo lo que sucede sobre el escenario se proyecta en el público que, inundado de un rock impetuoso y potente, canaliza sus emociones con euforia.
Sus letras siempre se han caracterizado porque aluden a referencias autobiográficas, sociales o artísticas. En este nuevo material, además de los guiños al Genio loco, aparece una composición en la que retoma un episodio de uno de sus libros favoritos, El retrato de Dorian Gray, de Óscar Wilde; Páez se da tiempo para explicar la génesis de “La canción de Sybil Vane” y entonces para muchos cobra sentido por qué “ella era una pobre mujer que un día desapareció en una hoguera de rock and roll”.
Alterna entre su Gibson Les Paul y el piano. Además se da el gusto de dirigir al coro que está frente a él y que insiste en aparecer intenso y emotivo. El repertorio es perfecto para que el canto no deje de sonar profundo. “Las de toda la vida” abundan, ni siquiera hay cabida para que alguien comience a pedir sus favoritas, parece que el artista adivina cuál es la que hará que la explosión de voces no cese. Para él, interpretar estos temas es una forma de "seguir charlando" con los que lo han acompañado a lo largo de su carrera. Lo cierto es que, como él mismo afirma, los años le han hecho bien a sus éxitos y su trascendencia es más palmaria.
Tras un interludio en el que suena “Será”, canción instrumental contenida en Dreaming Rosario (2013), el tributo a Charly García se hace más evidente. La banda viste playeras con la imagen de la portada de Say No More (1996), considerado uno de sus discos oscuros y experimentales. La frase “No tendríamos nada sin Charly” antecede a una versión de “Loco, ¿no te sobra una moneda?”, canción original de García en la que Páez modifica parcialmente la letra y los acordes.
 
Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional
Para muchos, el “chau, hasta mañana” llega muy pronto, la locura apenas está en su clímax después de “Ciudad de pobres corazones”. Así que el encore del argentino sonriente y agradecido parece corto, a pesar de que son dos de las consentidas. La sala comienza a vaciarse, pero hay muchos que conservan la esperanza de una segunda reaparición; se quedan quietos dos, tres, cuatro minutos hasta que el “oeeee, oeeee, oeeee, Fito, Fito” se diluye en el silencio.

En el cine y las letras
En sus más de treinta años de trayectoria, Fito Páez se ha destacado como un artista riguroso que trabaja en proyectos propios y en equipo. Cabe destacar que la carrera artística del sudamericano no se limita al terreno musical. 
En 1994 debutó como director cinematográfico con el mediometraje La balada de Donna Helena; la trama nació a partir de su canción del mismo nombre. En 2001 estrenó Vidas privadas, drama protagonizado por Gael García Bernal y Cecilia Roth. Para contrastar el tono de sus anteriores trabajos, escribió y dirigió ¿De quién es el portaligas? (2007), una comedia de enredos ubicada en los ochenta. Más tarde fue el protagonista del documental Las manos al piano (2009), dirigido por Fernando Rubio y presentado en el Festival de Cine de La Habana.
Recientemente dio a conocer, en la Biblioteca Nacional de Buenos Aires, su primera novela, La puta diabla (2014). Trabajó durante tres años en este libro; Páez asegura que no es una novela autobiográfica sino en parte un ensayo sobre “el amor y la pasión”, una forma de entender ciertas tensiones sobre su madre, quien murió cuando él tenía ocho meses de nacido. (G.V.)

Programa
Rock and Roll Revolution / Muchacha / Yo te amo / Margarita / La rueda mágica / La canción de Sybil Vane / 11 y 6 / Al lado del camino / La mejor solución / Tumbas de la Gloria / Cadáver exquisito / Un vestido y un amor / Será / El amor después del amor / Loco / Circo Beat / Naturaleza sangre / Brillante sobre el mic / Ciudad de pobres corazones / A rodar la vida / Dar es dar / Mariposa tecknicolor.




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