sábado, 25 de octubre de 2014

Edgar Oceransky: Trova con metales


El Big Bang / 25 de octubre, 2014 / Función única / 2:50 hrs. de duración /
 Promotor: Oceransky Music Enterteinment S. A. de C. V.

Fernando Figueroa
Edgar Oceransky casi siempre bromea, pero dice muy serio que en su juventud cantaba en los microbuses que van de Atizapán al metro Chapultepec. Por lo visto, la suerte le ha cambiado luego de dos décadas porque esta noche presenta nuevo disco, acompañado de una big band que suena poderosa.

El nuevo material de este trovador se titula El Big Bang, cuyo título es un juego de palabras en torno al origen del universo y, por supuesto, la banda que arropa sus composiciones. Él mismo habla de “un sueño realizado, un capricho que pude darme”.

Bernardo Quesada, quien se encargó de los arreglos del álbum, dirige a los instrumentistas con movimientos enérgicos y alegres, confiado en que cuenta con quince virtuosos sobre el escenario. Quesada, oriundo de Costa Rica, también canta “Tu cobardía”, de su inspiración, a dueto con Oceransky.
Los temas de desamor del anfitrión (“mi repertorio está compuesto de canciones tristes en un ochenta por ciento, y el resto deprimentes”) se escuchan más universales con los instrumentos de viento, y si a eso se le agrega el aporte de Aarón Cruz (bajo) y Leo Sandoval (piano), se obtiene un sonido difícilmente imaginable para temas que suelen interpretarse con guitarra sola y atuendo de mezclilla. Oceransky luce un elegante traje y un sombrero como para pasearse por el río Mississippi, pero la irreverencia le gana y dice que sólo busca ocultar su calvicie prematura.
Tanto en el álbum mencionado como en el show, Oceransky incluye canciones de otros autores que lo conmueven. Por ejemplo, “Cosas como tú”, de Armando Manzanero, que alguna vez escuchó en voz de Paulyna Carraz; “Ni parientes somos”, de Enrique Franco, que fue un éxito con Los Tigres del Norte (comenta que hay fuerte conexión entre el blues y la música norteña); “Al rojo de la tarde”, que tocaba Real de Catorce; y “Bonita”, de Luis Arcaraz, quien estuvo al frente de una orquesta que sonaba como la que hoy dirige Quesada.
Oceransky se declara un ser privilegiado por ganarse la vida haciendo lo que más le gusta: componer y cantar. Por si eso fuera poco, también ha alternado con intérpretes a quienes admira, como la española Sole Giménez, con quien grabó “Qué tristeza” para El Big Bang y que esta noche ofrece él en solitario.
Minutos antes del concierto, el cantautor dijo en entrevista para Notimex: “Para mí, la trova es una forma de pensar, de vivir, de conducirte ante el mundo, y la estética para expresarla puede ser muy amplia; más que un género, es una búsqueda”. 
En esa exploración, el capitalino ha encontrado perlas musicales que llegan al corazón de sus seguidores, quienes por lo bajo sugieren que la banda se vaya un rato a descansar. Él conoce a su gente y la complace con un set acústico de cinco canciones que lo muestra al desnudo, primigenio, como si cantara en un microbús de Atizapán al metro Chapultepec, de esos que pasan enfrente del Auditorio Nacional, cuyo Lunario celebra diez años de existencia.

Programa
Volver a perdernos / Demasiado bueno / Al rojo de la tarde / Ni parientes somos / Qué tristeza / Otro día sin ti / Tu cobardía / Bonita / Quién quiere el paraíso / Cosas como tú / Como un ladrón / De carne y hueso / Sigo amándote / Invitado / El faro / Yo quiero estar contigo / Hacker / Te dejé / Yo me quedo / Un beso grande / Juro / No soy un ángel.

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