martes, 23 de septiembre de 2014

Children of the Light Trio: La esencia del sonido

Foto: Carlos Alvar / Colección Auditorio Nacional
 
23 y 24 de septiembre, 2014 / Dos funciones / 1:40 hrs. de duración / 
Promotor: FUAAN Financiera S.N.C.



Marcela Rodríguez
Hay en el ambiente un halo de cofradía. La del iniciado en lo que el Children of the Light Trio conlleva. Estos artistas de la escena jazzística juntan sus instrumentos para salir de tour en una virtuosa trinidad: Danilo Pérez (piano), Brian Blade (batería) y John Patitucci (bajo y contrabajo).


El lenguaje que no ocupa palabras. Los instrumentos se oyen esenciales, desnudos, como si sólo a través del jazz uno supiera a qué suena la batería, el piano o el bajo; son sonidos que llegan al oído como si corrieran por distinto canal, y en su armonía de pronto son tan inquietantes como si el mundo estuviera a punto de acabar.

Cuando es todo un universo por redescubrir. El grueso del repertorio corresponde a Panama 500, la reciente grabación del pianista y compositor Danilo Pérez, en la que colaboran Blade y Patitucci. El concepto del disco gira en torno a un hecho histórico: el viaje del explorador Vasco Núñez de Balboa al cruzar Panamá y alcanzar el Océano Pacífico.
La primera pieza es evocativa; con el tono melancólico que las teclas de piano pueden producir, remite a un tiempo pasado, para acabar de forma casi abrupta mediante acordes urgentes, se trata de “Rediscovery of the Pacific Ocean”.
Danilo (Panamá, 1966) se muestra feliz de estar con su grupo: “En la batería, el único, el genio, el señor Brian Blade (aplausos a mares). Uno de los artistas más importantes del bajo en los últimos años, el señor John Patitucci (se inunda la sala). Mi esposa siempre que salgo de gira con ellos, se queda tranquila porque al regreso vuelvo con muchas cosas aprendidas, más maduro”.
No faltan los fans de Blade (Louisiana, 1970) que toman fotos a la batería aunque el trío no haya ocupado el escenario aún. Los teléfonos inteligentes filman aquellas partes donde la percusión roza el paroxismo, como si las baquetas fueran una extensión de los brazos de Blade, que excitado lanza palabras sueltas o las intercambia con Patitucci.
La calma en apariencia recuperada por “Ballad for a Noble Man”, composición de Patitucci (Brooklyn, 1959), la quiebra el “Yeah!” de Danilo, un escopetazo: el piano en tempo vivaz propone un ping-pong a tres. La batería dice y el contrabajo responde. Del gusto de la gente. El contrabajo con arco ofrece un toque dramático, la escobilla en el bombo suena a una serpiente de cascabel.
Cuando se despiden, el llamado del público los trae de vuelta. Por ahí se oye: “El piano se rayó”, “genial”, “impecable”. Otros piden silencio, ¡ssht!, que “Panama Viejo” arriba. El sonido de las teclas es una caricia de una delicadeza casi nipona, hasta que como cierre, los dedos aporrean concluyentes.
 
Foto: Carlos Alvar / Colección Auditorio Nacional
En “Chocolito” Danilo juguetea, hunde la mano izquierda en la boca del piano manipulando el sonido. Las pisadas en el diapasón, lo más pegadas al cuerpo del bajo, dan un tono grave mientras la batería es tocada con todo el peso de la ley. 
Estos caballeros sacan chispas, que es luz.

Programa
Rediscovery of the Pacific Ocean / Panama 500 / The Expedition / Reflections on the South Sea / Ballad for a Noble Man / Dolores / Contigo aprendí / Panama Viejo / Melting Pot (Chocolito).







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