viernes, 15 de agosto de 2014

Roberto Carlos: Amor, sexo y helados

Foto: Chino Lemus / Colección Auditorio Nacional

Roberto Carlos World Tour 2014 / 15 y 16 de agosto, 2014 / Dos funciones / 
2:10 hrs. de duración / Promotor: RTS Solutions & Services S.A. de C.V.

Julio Alejandro Quijano
Para otros, escuchar la palabra sexo proveniente de diez mil personas a la vez sería demasiado. Para Roberto Carlos es la justa medida. Y un placer que, por cierto, sólo podría ser comparado con el que provoca un helado.

El éxtasis colectivo empieza con una confesión: “Un día me preguntaron cuáles eran las tres cosas que más me gustaban. Respondí que el segundo lugar era el sexo”. Aquí, los que escuchan suscriben su respuesta con un aullido.

“Y en primer lugar, el sexo con amor”. Otra vez hay una aprobación masiva que da cuenta de que él tiene razón cuando se llama a sí mismo “un héroe del amor”. La tercera cosa que más le gusta, y cuya mención por cierto es la que le provoca un gesto de mayor placer, es un helado. “¡Mmm, qué delicia!”, saborea con los ojos cerrados.
Teniendo al sexo entre sus dos cosas favoritas, aquella pregunta le hizo darse cuenta de que no había escrito ninguna canción sobre el asunto. “Y no lo había hecho porque, ¿qué iban a decir de mí en el barrio donde nací?”, se pregunta en broma ahora, justo antes de suspirar y cantar: “Yo te propongo, darte mi cuerpo / después de amar / y mucho abrigo”.
El placer se prolonga en “Cóncavo y convexo”: “Y si estás junto a mí / coincidencia total / cóncavo y convexo / así es nuestro amor…” El sudamericano se detiene ahí y permite que el público se regodee con el último verso: “en el sexo”, corean diez mil voces.
En otros, presumir un éxito sería arrogancia. En él es mera biografía. “La primera vez que me invitaron al Festival de San Remo, llegué con una canción que no era favorita, para nada era favorita, y gané”, cuenta al referirse a “Canzone per te”, con la que en 1968 el locutor italiano Pippo Baudo lo anunció como ganador al obtener trescientos seis puntos del jurado. Con el cabello lacio, incluyendo fleco, y su melancolía inherente, el Divo de Sudamérica (así lo presentaron) se convirtió en el único brasileño en ganar ese concurso. 
Además, no platica este éxito por vanagloria sino para mencionar un fracaso. “El segundo año que fui, llevaba una canción favorita, favoritísima, y perdimos”. 
En otros intérpretes sería un error no traducir a su idioma natal un tema que tanto cariño ha cosechado en países de habla hispana. En Roberto Carlos es congruencia. “El gato en la oscuridad” (“Un gatto nel blu”) es el tema con el que perdió aquel festival, en 1972. “No obstante, su versión en español me dio mucha popularidad en México, España, Sudamérica... excepto en Brasil. ¿Por qué? Porque nunca la traduje al portugués”. Nunca lo hizo, explica, porque jamás ha visto un gato azul y mucho menos en el cielo, como dice la composición de Gaetano Savio y Giancarlo Bigazzi. Pero ahora la canta y provoca declaraciones de amor en quienes se sienten azules como el gato, y en cuya memoria está aquel joven de melena rizada que se refiere a los días de desamor en los que en sus ojos una lágrima hay. 
Lo que para otros sería causa de tristeza, para él es motivo de inspiración, amor y homenaje. En 1978 compuso “Lady Laura”, una oda a la mujer que de niño lo abrazaba y le decía “aprovecha tu tiempo, tú eres aún un chiquito”. Habla de su madre, Laura Moreira Braga, quien murió el 18 de abril de 2010. “Antes, yo la cantaba con alegría y amor. Ahora es diferente”, explica con una sonrisa melancólica. “De alegría ya no hay nada, pero de amor, cada vez hay más”. 
 
Foto: Chino Lemus / Colección Auditorio Nacional
Un romántico cualquiera sería acusado de infidelidad y cinismo. Pero este ídolo conquista al mismo tiempo a unas cien mujeres y lo único que recibe de ellas es una frase: “gracias, mi amor”. Entre “Jesucristo” y “Amada amante”, comienza a repartir rosas blancas y rojas. Las mujeres pelean por acercarse al proscenio y alcanzar una de las flores que viene con beso incluido. Algunas se desesperan al ver que el ramo se acaba y ellas aún no alcanzan la suya. Pero se tranquilizan cuando un asistente de producción llega con muchas más. Pasan así casi cinco minutos de rosas. 
Se despide, pero sus conquistadas no están satisfechas. Entonces regresa con “Un millón de amigos” y otras tres flores. Al final, aunque son muchas las que tienen su rosa, cada una se siente la elegida, la única, cuando el cantante brasileño cierra el show con “Solamente una vez”.

Camino al trono
Con setentaitrés años, Roberto Carlos ha acumulado no sólo éxito de ventas, también varios apelativos que han tratado de resumir su talento en diferentes etapas de su carrera 
El Elvis Presley brasileño. La primera época del sudamericano fue como rocanrolero. Hacía covers del Rey del rock en un programa de televisión.
Un Joao Gilberto popular. Del rock pasó a la bossa nova, género en el que la crítica le hizo pasar momentos agrios. Joao Gilberto, sin embargo, siempre ha sido elogioso con él.
Rey de la juventud. Conoce el éxito con la Jovem Guarda, un movimiento acusado primero de extranjerizante pero que luego fue reivindicado gracias a la intervención de Caetano Veloso. 
Rey de la música popular brasileña. Jorge Mautner, colega y contemporáneo suyo lo define así: “Es el poeta popular de Brasil. Provinciano y puro, fatalista y arisco, dulce y nostálgico, rebelde y sumiso, puritano y sexy, ídolo y ciudadano humilde, situado en la frontera entre lo permitido y lo prohibido”. 
El Rey. Su condición indiscutible de leyenda de la música llevó a su biógrafo Paulo César Araujo a definirlo: “Roberto Carlos ha abolido la lucha de clases en la música popular brasileña”. (J.A.Q.)

Programa
Emociones / Qué será de ti / Cama y mesa / Detalles / Desahogo / Lady Laura / Mujer pequeña / Propuesta / Cóncavo y convexo / O Calhambeque / El gato en la oscuridad / Ese tipo soy yo / La distancia / Si el amor se va / El día que me quieras / Amigo / Jesucristo / Amada amante / Un millón de amigos / Solamente una vez.




Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Se ha producido un error en este gadget.