miércoles, 20 de agosto de 2014

Radaid: Sobrevolar las culturas del mundo

Foto: Carlos Alvar / Colección Auditorio Nacional

20 de agosto / 2:20 hrs. de duración / Función única /
 Promotor: FUAAN Financiera S.N.C.

Alejandro González Castillo
Ocurrió hace quince años; el puñado de músicos que esta noche recibe las palmas del devoto público solía visitar la azotea de su local de ensayo, y lo hacía para mirar las estrellas mientras escuchaba a Peter Gabriel y Dead Can Dance.


Es el violinista Emmanuel Macías quien relata la anécdota a la audiencia: “Alucinábamos con conceptos y sueños de los cuales ahora todos ustedes forman parte”. De modo que la de hoy es una noche de fiesta que el combo disfruta repasando su discografía, “vamos a tocar canciones que irán de nuestro primer disco hasta el último, incluso algunas nuevas, así que disfruten”.

Acompañan a Emmanuel (violín, teclados, erhu y programación), Saúl Ledesma (guitarras, ku chang, sitar, darbouka, laúd y programación), Guillermo Ibarra (bajo), Yolihuani Curiel (sitar, guitarra, oud, percusiones y khan), Darko Palacios (batería), Fernando Arias (tablas, darbouka, djembe y timbales), Sofía Orozco (voz, darbouka, djembe, laúd y percusiones) y Ana Sandoval (voz). Juntos, en evidente sinergia, elaboran un repertorio cuyo espíritu se advierte viajero, pues lo mismo presume elementos de música proveniente de los Balcanes, que rastros de sonidos árabes y sudamericanos con paradas en África, China e India. Sin embargo, esa travesía folclórica no significa que los músicos desatiendan su gusto por el rock progresivo, el pop, el western y el trip hop. 
Las imágenes que proyectan las pantallas, que van de la delicada floración primaveral a la abstrusa belleza estática de las galaxias, acompañan un listado de temas que visitan Radaid, Luz escondida, L’intent y The Willing parte I, los platos que los oriundos de Guadalajara han editado a la fecha. Una trayectoria que también es aplaudida por el talento invitado que llega al escenario; la efusiva voz de Renee Mooi en “These Times These Days”, el pulso preciso de Jorge Chávez (Descartes a Kant) en la batería durante “La gran victoria sobre la muerte” y la guitarra psicotrópica de Álex Otaola a lo largo de “Contemplando”. Sin embargo, la mayor sorpresa de la noche tiene lugar una vez que Maricarmen Camarena toma el micrófono para recordar su estancia durante doce años en el grupo y, entre cactos y arena, prolongar hasta el desfallecimiento los lastimeros falsetes de “Cuando salga la luna”.
 
Foto: Carlos Alvar / Colección Auditorio Nacional
Antes de que “Shine” se erija como la composición más celebrada del espectáculo, es Camarena quien define con exactitud qué acción podría equipararse con el sonido del grupo que solía comandar vocalmente: “Radaid es como un vistazo de pájaro a muchas culturas del mundo”. Mientras tanto, entre aplausos y caravanas, cables y amplificadores, sobre el escenario se despliega una cantidad de instrumentos musicales que describe las dimensiones del viaje sónico que sus ejecutantes llevaron a cabo durante tres lustros. Así que el público no tiene más que vitorear un temario que se asemeja a un ave que aletea; capacitado para gozar los movimientos de los pétalos de una flor y acercarse a las constelaciones más cercanas a la atmósfera terrestre. 

Programa
La gitana / Radarush / Nada que sea real / Color gris / These Times These Days / Two Birds / I Set Aside / La gran victoria sobre la muerte / La danza de las Valquirias / Contemplando / Hombre mirando al norte / Cuando salga la luna / Michelle / The One / Shine / The Cravings of the Dead.





Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Se ha producido un error en este gadget.