lunes, 18 de agosto de 2014

Pantani: El amor a la bicicleta

#Lunario Proyecta. Pantani: Muerte accidental de un ciclista / 18 de agosto, 2014 / Función única / 
1:50 hrs. de duración / Promotor: FUAAN Financiera S.N.C.

Fernando Figueroa
El Lunario ―en su décimo aniversario― acoge esta noche a un público que para estar aquí sorteó la fuerte lluvia y que guarda asombroso silencio durante la proyección del documental Pantani: Muerte accidental de un ciclista (2014). Se palpan la admiración por el personaje y el respeto a su tragedia.

El director, James Erskine, engancha al espectador con una historia llena de ingredientes atractivos: sufrimiento, triunfo, soledad y muerte. Gracias a un collage de entrevistas, bellas imágenes de archivo y recreaciones, se plasma la vida de un hombre que no estaba preparado para la fama. 

El 14 de febrero pasado se cumplieron diez años del fallecimiento de Marco Pantani, apodado El Pirata porque parecía un corsario al cubrir su prematura calvicie con un paliacate y por utilizar arracadas. El italiano también era un tipo rebelde y por eso la Unión Ciclista Internacional no se tentó el corazón para descalificarlo del Giro de Italia en 1999, acusado de dopaje; en realidad nunca descubrieron estimulantes en su sangre, pero sí niveles demasiado altos de glóbulos rojos, lo que implica el uso de sustancias prohibidas en algún momento de la preparación.
Un año antes, el Giro se vio envuelto en un escándalo cuando la policía confiscó una gran cantidad de anabólicos. El equipo Festina fue expulsado y las autoridades deportivas ordenaron revisiones en los cuartos de todos los ciclistas. Pantani lideró una mini huelga para exigir mejor trato, la justa siguió su curso y él fue el ganador absoluto.
La madre del ciclista afirma que Marco siempre quiso renunciar al profesionalismo porque el ambiente le parecía demasiado mafioso. Otros personajes dicen que a Pantani se le exigió no ganar cierta etapa de montaña porque así lo pedían los anunciantes de sus competidores; no hizo caso y se atuvo a las consecuencias.
Este atleta pertenece al Olimpo de siete figuras que han ganado el Tour de Francia y el Giro de Italia en el mismo año: Fausto Coppi (1949, 1952), Jacques Anquetil (1964), Eddy Merckx (1970, 1972, 1974), Bernard Hinault (1982, 1985), Stephen Roche (1987), Miguel Indurain (1992, 1993). Marco Pantani consiguió esa hazaña en 1998, y desde entonces nadie más lo ha logrado.
Al tratar de explicar la adoración que sentía el pueblo italiano por su ídolo, los analistas coinciden en un hecho: parecía un hombre común. Su altura era de un metro con setentaidós centímetros y sólo pesaba cincuentaisiete kilos, mientras que sus rivales superaban por mucho esas cifras. Además era un tipo casi sin instrucción escolar y en su trato con la gente era amable y sencillo.
Tonina, su mamá, cuenta que ella y su marido quisieron comprarle una primera bicicleta económica, pero Marco se aferró a una muy bonita de color rojo y mayor precio. Uno de los abuelos aportó la diferencia y de ese modo el niño se convirtió en el ser más feliz de Cesenatico, el pueblo donde creció.
Cuando apenas empezaba a destacar, sufrió fracturas de tibia y peroné que lo dejaron fuera de las competencias durante casi dos años. Física y emocionalmente se levantó de aquella caída, pero jamás pudo superar la sanción oficial de 1999 porque su imagen se fue al suelo. Se enredó en el consumo de cocaína y murió a solas en un cuarto de hotel, a los treintaicuatro años, víctima de una sobredosis.
Greg Lemond, triple ganador del Tour de Francia, dice ante la cámara: “Hasta el final, Marco siempre conservó la mirada ingenua de un infante”.

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