domingo, 27 de julio de 2014

Triciclo Rojo: Faros y dientes de león

Vagabundo, ¿a dónde te llevará el viento? / 20 y 27 de julio, 2014 / Dos funciones/
1:05 hrs. de duración / Promotor: Alas y Raíces de Conaculta

 


Julio Alejandro Quijano
Una odisea termina en el puerto cuando se enciende el faro y otra comienza en ese mismo momento. La primera la realizan Cazzo, Lazzo y Pozzo, quienes viven en la playa y cuya misión es mantener esa luz prendida. La segunda es protagonizada por Pilar Campo, Natalia y Emiliano Cárdenas, cuyo objetivo en la vida es hacer reír a los niños aquí y en China (y en Santos Reyes Nopala).

Dentro de eso que se llama realidad, se trata de las mismas personas: actores que pintados de clowns representan el espectáculo Vagabundo, ¿a dónde te llevará el viento? En el terreno de la imaginación son dos viajes paralelos rumbo a la felicidad.
El de Cazzo y Lazzo es un éxodo obligado por la descompostura del faro. Recorren el puerto, navegan en una balsa y vuelan por encima del mar en busca de la compleja pieza que pueda encenderlo de nuevo. En el camino se topan con Pozzo, que al acompañarlos se convierte en un amigo sin el cual sería imposible cumplir su trabajo.
Natalia y Emiliano comienzan su travesía en 2006, año en que fundan la compañía teatral Triciclo Rojo, entusiasmados con la idea de “acercarse al público más exigente en todo el mundo: los niños”. Muy pronto se encuentran a Pilar, una colaboradora sin la cual hubiera sido imposible echar a andar este proyecto. Y no hubiera avanzado por una obviedad mecánica: todo triciclo necesita de tres ruedas.
Durante estos ocho años han compartido los momentos más felices y también los más malolientes. “Ha sido una experiencia de vida”, cuenta Pilar. “Nos hemos encontrado a nosotros mismos estando de buenas, de malas, enfermos, tristes y en viajes larguísimos... imagínate los olores que hemos compartido en camerinos”. 
Ambas travesías coinciden ahora en una parada, el Lunario, que cumple diez años. 
Con actitud de poetas, los payasos se desplazan por la playa, el mar y el cielo hasta hallar la refacción que buscaban: un diente de león. ¿Cómo es que esta frágil flor, que se deshace en cuanto el viento arrecia, se convierte en el elemento que hace funcionar al faro? La respuesta está en la magia que desarrollan Cazzo, Lazzo y Pozzo. Y cuando encienden el faro se dan cuenta, como todo héroe, que esa búsqueda los ha hecho mejores personas y los ha llevado de vuelta a casa. 
Los otros tres viajantes (menos maquillados pero igual de poéticos) realizan en el camerino un círculo de poder antes de la función. Emiliano Cárdenas los abraza y les dice: “Este lugar nos abrirá puertas nuevas. Todo el trabajo que hemos hecho nos ha traído hasta aquí con el mismo objetivo de siempre: hacer reír a los niños”. Pilar y Natalia responden: “¡Hoy lo lograremos!” Y entran al escenario ya convertidos en clowns
Al final, los viajes se unen. Los niños corren hacia la playa para saludar a los payasos, que a su vez brincan hacia el público. Entre las mesas, los actores detrás de las narices rojas reciben las sonrisas también de los adultos y sienten la satisfacción de que, tal como lo vaticinaron, hoy lo lograron. 
“Lo hemos hecho aquí, en Santos Reyes Nopala (un municipio oaxaqueño en donde no hay teatro y los niños rara vez pueden ver una obra) y también en China (a donde fueron en 2010 durante la Expo Mundial)”, cuenta Pilar. 
“Y cuando se enciende el faro sabemos que se acaba el viaje de los clowns, pero para nosotros es el comienzo de nuestra siguiente aventura, nuestra siguiente función, nuestra siguiente obra”. Es decir, su nuevo diente de león capaz de encender a los niños.
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