domingo, 20 de julio de 2014

The Ilusionists 2.0: Lo imposible no existe

Foto: Chino Lemus / Colección Auditorio Nacional

Del 16 al 20 y del 23 al 27 de julio, 2014 / 18 funciones / 2:00 hrs. de duración /
 Promotor: SOLO ELE-MENTUM, S.A de C.V.

Marcela Rodríguez
Un haz de luz quiebra la oscuridad. Enceguece. Enmarcados en un prisma luminoso, como salido de la nada, cobran presencia los seis magos del momento. El triángulo, símbolo de lo esotérico, es la avanzada de lo que le espera —y no es ningún cliché en este caso— a un público heterogéneo y sin edad, “testigo de lo imposible”. Here they are! The Illusionists 2.0!

Con un juego lumínico y música vertiginosos, el primer ¡Oooh! arrancado a los testigos lo suscita el recipiente que The Master Magician ha llenado de pececitos cuando a ojos de todos si algo contenía era agua cristalina. Es el arranque. Convertir un pez en decenas lo ha hecho como si fuera cosa de todos los días. Para él debe serlo, para el resto de los mortales el único “acto de magia” es cuando se limpia la pecera que antes aparecía sucia.
El portugués Luis de Matos, The Master Magician, que habla bien español, aparte de maestro mágico lo es de la ceremonia. Presenta a los otros cinco ilusionistas procedentes de Gran Bretaña, Estados Unidos, Corea del Sur y Bélgica. Adam Trent, The Futurist, lo primero que hace es salir sobre una máquina que le corta el cuerpo en dos por la cintura, sus piernas quedan unidas al piso mientras el tórax se va alejando, tortura china que el chico de California parece disfrutar con un asomo de sonrisa. Si el acto deslumbra, el siguiente del británico James More estremece.
Lo de The Deceptionist es más orgánico. Sin maquinaria de por medio, consigue el equilibrio suspendido de forma horizontal sobre un tubo que lo traspasa a la altura del ombligo. James More o The Deceptionist, cierto o engaño, como su nombre artístico indica, es junto con The Warrior el personaje misterioso y oscuro del sexteto.
Tal como el yin y el yang, lo blanco y lo negro, la presencia de Yu Ho-Jin representa lo opuesto. The Manipulator se acompaña con una pieza pianística y un gesto de teatralidad que cuadran perfecto. Este prestidigitador que apenas alcanza la mayoría de edad, hipnotiza con el acto de una pañoleta vaporosa que sus dedos vuelven naipes. Como si de una danza se tratara, sus manos se mueven en el aire con elegancia, delicadeza y una destreza que encandila apareciendo y desapareciendo infinidad de cartas.
El veterano de la compañía de magos es Kevin James, el único integrante original del The Illusionists Tour anterior. Distinguido por unos espejuelos que remiten al Inspector Gadget y al inventor Q en las películas de James Bond, The Inventor es un personaje entrañable, con un registro que pasa del humor negro a la ternura. Su carta de presentación es una cabeza cercenada dentro de una urna transparente; imposible saber cómo consigue unirla al cuerpo de su dueña, una mujer que termina bailando para dar pruebas de que no es de plástico.
The Master Magician obliga al amigo de uno de los técnicos del escenario a resistir la embestida de un cañonazo, una bola de diez kilos viajando a noventa y dos kilómetros por hora, según comenta. Sin embargo, es capaz de regalar a una niña de entre el público una flor de verdad sacada de lo que antes era una hoja de papel.
 
Foto: Chino Lemus / Colección Auditorio Nacional
Los niños no mienten y la pequeña fue testigo de lo imposible. The Illusionists 2.0 no acaba aquí, las suertes arriesgadas, la magia e ilusión, el escapismo y mentalismo, incluso los pases mágicos en manos del espectador. Lo curioso es que la verdadera magia de los seis participantes es convocar al niño que aguarda dentro del adulto, y potenciar la ilusión de los menores. Si lo sabrán The Futurist y The Manipulator, a quienes la magia los marcó de por vida cuando tenían nueve años.

Superhéroes de la magia
Simon Painter es el productor de este show, y concibió la idea de conjuntar a siete de los mejores magos entre dos mil venidos de distintos puntos del mundo para fundar la compañía The Illusionists, que se estrenó en 2012 con el primer espectáculo en la Sydney Opera House, en Australia.
La idea de Painter consideraba el carácter histriónico, la personalidad y especialidad, magos, escapistas, mentalistas, ilusionistas. Dice que se imaginaba al grupo como si fueran los superhéroes The Avengers, pero en la magia; su objetivo es hacer de ésta lo que Cirque du Soleil hizo con el circo. 
En cuestión de un par de años la compañía ha recorrido medio planeta, después de México The Illusionists 2.0 viajará a Dubai y luego pisará las tablas de Broadway.
De acuerdo con Painter estos ilusionistas están reinventando la magia del siglo pasado y muestran lo que será en la siguiente centuria. Han pasado de Harry Houdini a un ilusionismo donde cabe el mundo virtual. The Illusionists 2.0 contemplaba a Scott Lewis, The Hypnotist. En enero pasado el Doctor, como le llamaban, murió al caer desde el balcón de un departamento en Sídney. El resto de la alineación se mantiene, incluyendo a The Inventor, Kevin James, un originario de Detroit de cincuentaidós años casado, por cierto, con una mexicana. (M.R.)




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