viernes, 4 de julio de 2014

México muy flamenco: Olas de plenitud

Foto: Carlos Alvar / Colección Auditorio Nacional


Festival México muy flamenco: México baila así y Entre tierras / 4 y 5 de julio, 2014 / Dos funciones / 
2:10 hrs. de duración por gala / Promotor: RAS Arte & Cultura S.A. de C.V. 

Julio Alejandro Quijano
Raúl Salgado, productor del Festival México muy flamenco, cuenta que desde hace un año La Winy no zapatea con su compañía. Que hace trescientos sesenta y cinco días no menea los brazos con esa fuerza que provoca en los espectadores la sensación de que se les viene encima una ola, a veces de tristeza, otras de cólera y al final siempre de plenitud. Salgado, que fue su alumno, le ha preguntado por qué. La respuesta es sencilla: “Me dice que tiene mucho trabajo con su academia, sus alumnos, sus proyectos personales”.
Por invitación del bailaor y coreógrafo Sebastián Sánchez, Mercedes Amaya (su nombre real) acepta aparecer en la segunda gala de inauguración del Festival México muy flamenco. Juntos hacen primero un martinete a golpe que desarrollan de manera compleja, siguiendo las pistas que deja Santiago Aguilar con la guitarra y recogiendo lo que provoca Antonio Peña Carpio El Tolo con su cante.
En escena aparece la compañía de Sebastián, que integra elementos de Argentina, España y México con grandes bailaoras promesa del flamenco de nuestro país —Mariana Sierra, Yunnue Rojas y Lorena Allende, vestidas por Silvana Sanchez—  con una caña, madre de todos los cantes y raíz del flamenco más jondo. El coreógrafo se consagra mediante los cuadros “Sangre y metal” por caña y “De la mar a la montaña” con cantes abandolaos que nos remontan a Málaga pero también a nuestras sierras y mares mexicanos.
En su segundo cuadro, La Winy luce con una seguidilla. Muestra que lo suyo es algo más que traducir la música en baile. Su cuerpo asume con intensidad lo que se escucha y lo procesa. Luego levanta la punta de la falda. Zapatea y entonces la expresividad sube por sus piernas, cadera, torso y, cada cierto tiempo, explota en sus manos. Entonces viene esa onda marina sobre quienes la miran. Durante todo ese tiempo, las emociones pasan por su rostro, acongojado generalmente, a punto de maldecir su destino. Cuando termina, una sonrisa se expresa en La Winy al percibir lo que no había sentido desde hace doce meses: el cariño del público que se levanta para aplaudir.
Tras este fogonazo emotivo, Sebastián Sánchez transforma el ambiente con un taranto. Él, que también es director artístico de esta gala, transmite angustia con su rostro y esperanza con su cuerpo. Luego de ambos números, la satisfacción del público se traduce en gritos de “olé”.
México muy flamenco es un festival que va en su segunda edición. Es organizado por un grupo de bailaores y amantes de este género que tienen un sueño: reivindicarlo y masificarlo en este país. “Nació como expresión popular y ahí tiene que volver”, explica Raúl Salgado, quien, dice, lamentablemente la mayor parte del circuito de peñas en el DF se ha vuelto elitista. En vez de cruzarse de brazos se han ido con su flamenco a otros foros. Así, durante dos días convierten al Lunario en una peña para realizar las dos galas de inauguración. 
El primer día, el elenco lo componen Rosa Elena Flores, Jorge Antonio Noriega Ramírez, Érika Suárez, Gisela Marín, José Bramasco, Nuria Rubio, Bárbara Bretón y Patricia Ibarra. Todos ellos mexicanos que improvisan un fandango para iniciar la función, la cual sigue al pie la regla de intercalar un cante de El Tolo y Cachito Díaz. Érika y Gisela hacen el primer dueto con un palo de alegría que resulta provocador por sus lances sensuales. Con un estilo menos arrojado que el de La Winy, las bailaoras mexicanas confían mucho más en su cuerpo que en su rostro, en sus caderas que en sus brazos. La noche sucede sin explosiones emotivas y en cambio se siente un éxtasis estético ante, por ejemplo, los segundos que Patricia y Bárbara se enfrentan cuerpo a cuerpo, con las manos en alto y los pies zapateando el tablado. 
Foto: Carlos Alvar / Colección Auditorio Nacional
El cierre del primer show llega cuando se suben los ocho bailarines a improvisar bulería. Sobresale el solo de Jorge Antonio Noriega que incita decenas de olés. Al encenderse las luces, se siente que los bailaores hicieron el esfuerzo físico pero que el público quedó exhausto por tanta emoción. Como corresponde, ya con la función finalizada, decenas de personas van de un lado a otro en busca de los camerinos para decirle gracias a quienes hoy los conmovieron. Es, por cierto, un fenómeno que sucedió en ambas fechas.

 

Programa
Gala México baila así (4 de julio)
Músicos: Santiago Moreno, Cachito Díaz y Anwar Miranda.
Cante: Antonio Peña Carpio El Tolo.
Érika Suárez y Gisela Marín (palo de alegría) / Nuria Rubio y José Bramasco (palo de tanguillo) / Patricia Ibarra y Bárbara Bretón (palo de soleá) / Rosa Elena Flores y Jorge Antonio Noriega (palo de bulería). 
Gala Entre tierras (5 de julio) 
Músicos: Santiago Moreno, Cachito Díaz y Anwar Miranda.
Cante: Antonio Peña Carpio El Tolo.
Lorena Allende, Mariana Sierra y Yunnue Rojas (palos de tango y alegría) / Mercedes Amaya La Winy (palos de soleá, alegría y bulería).






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