viernes, 11 de julio de 2014

Alejandro Filio: Cuando los hermanos se encuentran

Foto: José Jorge Carreón / Colección Auditorio Nacional

Se trata de sentir / 11 de julio, 2014 / Función única /
1:50 hrs. de duración / Promotor: Alejandro Gómez Herrera

Marcela Rodríguez
Hay un México caído, dice el trovador en su canción de inicio, “El engaño”. Arrojada la piedra se muestra modesto, es sólo “un compositor que ha tratado de ser intérprete del sentir popular”. No es que sea inofensivo por ser un hombre de riguroso negro, lentes de aumento y una guitarra acústica. La música tiene fuerza propia.

Alejandro Filio, oriundo de la ciudad de México, donde lo recibieron los primeros rayos de sol el 13 de marzo de 1960, fue un chamaco precoz que a los dieciséis años ya era compositor. “Tan solo”, que Manuel Mijares hizo famosa, la escribió a los diecisiete. 

Enmarcado en la canción de protesta por sus temas de contenido sociopolítico, también tiene su corazoncito; al amor escribe y canta bien, no en balde por los años ochenta coordinaba el taller de composición de Amparo Rubín. Llega en ese talante “Sin la luna”, y de inmediato queda claro que es de las creaciones por las que se acude a un concierto. 
Los señores que asisten solos también traen dolores en el corazón, que no se hagan, y son muchos entre el público, compuesto por grupos de amigos y novios donde ellas son acompañantes solidarias y le han tomado el gusto a Filio (o ya lo traían), como cuando los enamorados acuden a un partido de futbol.
La catarsis necesaria los fines de semana está presente, los gritos no cesan: “El pecado”, “Habrá que creer”, “Eugenia”, “En esta inmensidad”. No falta quien pide: “¡La que quieras!”, al fin y al cabo Se trata de sentir, como el título del disco por el cual desde 2013 Filio está de gira.
El compositor, que con poderosa energía doma la situación en todo momento, elige “En esta inmensidad”, y el mundo aplaude contento. Rodeado por dos bafles y un amplificador, al que ajusta algunos botones, cuenta que esa canción la dedica a su amigo Pablo, de ochentaiún años, una de las personas que su carrera le ha dado oportunidad de conocer, amar y admirar.
Con la sensación de intimidad creada, llega una confesión: el distanciamiento de veinte años con su hermano David, al cual dedica, presente entre el público, “Del perdón”. Dice que el reencuentro ocurrió justo cuando más se necesitaban. La firma de la paz queda sellada con el álbum Se trata de sentir, que David produjo. Los hermanos Filio se abrazan conmovidos. Alejando entrega su guitarra a David. Al miembro de Mexicanto las lágrimas no lo dejan, tiene que echar mano del pañuelo para secarlas y regalar “Te vi llegar” y “Todo vale hoy”, como tributo al anfitrión.

Foto: José Jorge Carreón / Colección Auditorio Nacional
El carrusel de emociones sigue su curso con “Brazos de sol”: “Y es que no importa que digan / que está trillado hablar de amor / que maldigan / si no han probado la noche en sus brazos de sol...”; como si estuviera ensayado el coro-público interpreta las últimas palabras de los versos, amooor... soool... con mucha ternura, como un susurro que despide al día. 
“Hera”, de las preferidas, se encarga de hacer el trabajo sucio: la hora del adiós, apenas matizada por un encore, “Olvidaba decirte”. Hay que ver lo que un hombre con guitarra, como la extensión de su cuerpo, es capaz de hacer. 

Programa
El engaño / Mujer y domingo / Sin la luna / La casa de Linda / Del pecado / En esta inmensidad / Protesta / Para robarte un beso / Ése soy yo / Del perdón / David Filio: Todo vale hoy - Te vi llegar / Brazos de sol / Si me haces caso / Con la luz en la boca / Del mar / Antes de la distancia / Desdibujados / Hera / Olvidaba decirte.




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