sábado, 24 de mayo de 2014

Marisela y Paquita la del Barrio: Su palabra es la ley

Foto: José Jorge Carreón / Colección Auditorio Nacional

Juntas por primera vez / 24 de mayo, 2014 / Función única /
 3:45 hrs. de duración / Promotor: Eventos Nico, S.A de C.V.

Julio Alejandro Quijano
Paquita la del Barrio toma de la mano a Marisela para cantar “Libro abierto”. En ese momento se juntan sesentaicinco años de trayectoria, pero también un montón de desventuras amorosas. Este último dato sería irrelevante si Paquita no provocará una revuelta femenina cada vez que compara a los hombres con pistolitas de balas de salva, con carcachas que nada más se calientan pero luego se apagan, con pericos que se quedan dormidos antes de empezar, con gatos que teniendo abierta la carnicería resultan vegetarianos. 
El caso de Marisela, menos explícito, es igual de provocativo: las mujeres que la escuchan, de inmediato sienten la necesidad de gritar que sufren en la espera de ver llegar a su hombre, que si no están con ellos entonces se sienten solas con su soledad.
Antes del dueto, cada una tiene su tiempo en escena. “Cállate inútil ―dice Paquita cuando un hombre del público la interrumpe―, en tu casa no gritas pero aquí sí, ¿verdad?” El reclamo lo hace en tono suave, con un susurro (más como declaración romántica que rencorosa venganza), pero con tal impacto que provoca otro alboroto. Es evidente que la frase le sale de eso que los clásicos llaman “el alma”. No es un insulto premeditado o artificial para hacer show, es lo que siente. “Todos los hombres son iguales”, suele decir cuando le preguntan por sus ex maridos o incluso por sus hijos: “También son iguales. Todos van a lo mismo, a las puras relaciones, y mis hijos pa’llá van”.
“Voy a darte un buen consejo / si te falla el aparato / córtatelo”, canta. “¿Será cierto?”, pregunta al final. Ellas gritan que sí, que se han encontrado novios, esposos, amantes que deberían acatar el verso. Ellos desoyen el consejo, pero igual festejan. Nadie se ofende; por el contrario, en las filas más cercanas hay un grupo que se mantiene en éxtasis con el ingenio de sus comentarios. A cada rato se juntan para hacerse una selfie, procurando que al fondo aparezca Paquita la del Barrio, como si fueran turistas estupefactos que quieren inmortalizar su encuentro con la octava maravilla del mundo popular.
“Conste que ustedes lo pidieron”, avisa cuando está por rematar “Chiquito”, ésa que dice “tienes el pie chiquito / tienes los ojos chiquitos / tienes el talón chiquito...” Ahí se detiene para hacer un ademán con el índice y el pulgar, casi los junta, sólo deja unos cuantos centímetros entre ambos dedos. Con esa pequeña señal en alto, termina: “en fin, que todo lo tienes chiquito”. 
Otra vez hay división de opiniones. Ellas consideran que el espacio entre los dedos debería ser menor para encajar en la realidad. Ellos consideran que se trata de un error de perspectiva. 
Acompañada por el Mariachi Tapatío y la Banda Perla, Paquita teje dos horas de rencor inofensivo. De pronto, el músico del tololoche se le arrima e insinúa que se quita la chaqueta. La cantante lo torea y recita: “Yo no doy probaditas de a gratis”. Se despide con “Rata de dos patas”, un himno repetido en clichés publicitarios y rutinas televisivas. Pero en ella suena auténtico. No en vano lleva dos divorcios. Su vida es su arte, y viceversa: “He conocido al hombre como es, falso. No me volveré a casar, yo he trabajado tan duro que no voy a dejar que venga un cabezón a quitarle la herencia a mis hijos”. ¿Me estás oyendo inútil? Si el machismo coronó a José Alfredo Jiménez, Paquita es la reina del hembrismo.
Marisela es diferente en sus canciones, pero igual en el mensaje. Aparece entre los pasillos de la planta baja y se deja tocar, saludar, admirar. Viene coreando la letra que se ha convertido en su sello, “La dama de hierro”. Cuando sube la escalinata del escenario lanza una consigna: “El hierro no se dobla fácil”. 
El Marco de mis recuerdos se llama el disco que presenta, integrado por temas que le compuso Marco Antonio Solís, uno de sus ex maridos. “Es una declaración de amor”, dice al interpretar “El peor de mis fracasos”.
La voz de Paquita expresa lo que piensa, y la de Marisela lo que siente. “En el amor no me dejo, me defiendo, no soy de las personas que se quedan calladas”, anuncia cuando hace otra “amorosa” dedicatoria con “Tu cárcel”, tema también de El Buki.
 
Foto: José Jorge Carreón / Colección Auditorio Nacional
Marilyn Odessa, su hija, la acompaña para cerrar con dos canciones en las que la voz de Marisela suena descompuesta. Con honestidad, declara: “Estoy un poquito afectada de mi garganta”. Pero hace falta algo más que gripa y fiebre para fundir este hierro. En cambio, otra vez aparece el fantasma de José Alfredo cuando La dama se despide con una frase contundente: “Con voz o sin voz, sigo siendo Marisela”.

Mujeres fuertes 
Sus biografías artísticas son opuestas. De niña, Marisela fue el bebé Gerber en anuncios publicitarios, mientras que Paquita recuerda su infancia con una frase: “Fui feliz porque la pobreza es bonita”.
Una nacida en Los Ángeles, California, la otra en Alto Lucero, Veracruz, al conocerse demostraron que la música rompe barreras. “Cuando las gentes se caen bien desde el primer instante, se caen bien y ya”, dijo Paquita el día en que se anunció que actuarían juntas en esta gira. Se reunieron en abril y la primera impresión fue contundente: “Somos iguales”, dijo Marisela. Un mes después, sin nunca haber ensayado (“nomás nos pusieron juntas y ya”, dijo Paquita al explicar el proceso de acoplamiento), comenzaron la gira en el Domo Care, de Nuevo León. 
Desde entonces, cada uno de sus conciertos ha cumplido con el vaticinio de Marisela, quien al hablar por primera vez con Paquita, le dijo: “Tú y yo somos fuertes. Vamos a hacer un tremendo escándalo”. (J.A.Q.)

Programa
Paquita la del Barrio: Para que hinques a tu madre / Que no se te olvide / Historia de un amor / Cosa de cobardes / Dale de comer al gato / Me cansé de rogarle / Me saludas a la tuya / Pa’ todo el año / Tu última parada / Soltero maduro / Pobre pistolita / Aquí las mujeres mandan / Chiquito / Taco placero / Romeo y su nieta / Resultó vegetariano / Que quede claro / Tres veces te engañé / Mi gusto es / Cheque en blanco / ¿Qué me vas a dar? / Acá entre nos / Rata de dos patas. Marisela: La dama de hierro / Quisiera detener el tiempo / Sola con mi soledad / El chico aquél / Mi problema / Tu cárcel / Sin él / La pareja ideal. Paquita la del Barrio y Marisela: Amor de los dos / Libro abierto / Volver, volver / Se me olvidó otra vez / El golpe traidor.


 


 


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Se ha producido un error en este gadget.