miércoles, 21 de mayo de 2014

Marco Antonio Muñiz: Desatarse a tiempo

Foto: Carlos Alvar / Colección del Auditorio Nacional

Gira de despedida / 21 de mayo, 2014 / Función única / 
2:00 hrs. de duración / Promotor: OCESA Promotora S.A. de C.V.

Alejandro González Castillo
María Félix derrama una lágrima mientras escucha a Marco Antonio Muñiz interpretar “Llegando a ti”, en una escena extraída de la película La bandida (1963), la cual es proyectada en las pantallas del Auditorio Nacional como prueba irrefutable de que, desde hace décadas, nadie ha conseguido escapar del encanto que produce la voz del hombre que esta noche se presenta en el escenario.


A Muñiz nadie le cuenta nada. Lo mismo ha cantado en restaurantes que en billares, en casas de citas que en centros nocturnos. Pasó por las filas del Sexteto Fantasía y Los Tres Ases para luego triunfar en el Teatro Blanquita y la XEW, y más tarde hacer giras por América y Europa. Además, ha grabado más de ochenta discos, algunos de ellos editados en Puerto Rico, Brasil, Argentina, España y Estados Unidos. Es decir, desde que manufacturó su primer éxito, “Luz y sombra” (1961), a la fecha, muchos aplausos han tenido lugar. Sin embargo, sigue mostrándose sorprendido ante la respuesta del público. “Qué noche más inolvidable”, exclama en medio de la ovación que recibe antes de advertir que el amor “es una bebida fuerte, / a veces salva y a veces causa la muerte”. Un aviso prudente si se considera que “tirano disfrazado, taimado aventurero, / quijote y altanero es el corazón”.

Y es que el repertorio del nacido en Guadalajara sabe dónde duele más recibir los golpes de las palabras, de modo que resulta importante para la audiencia tener listo, como escudo, el recio puñal del orgullo. Por su parte, el intérprete elige cuáles frases dotar de profundidad para así mostrarse fuerte ante los embates del cariño fugitivo. De esta manera, en la voz de don Marco Antonio las composiciones de Juan Gabriel y Álvaro Carrillo, José Alfredo Jiménez y Armando Manzanero adquieren el carácter de un cancionero andariego, de “un loco enamorado / que no tiene un centavo”. Aunque, hablando de amores, colegas y cuentas bancarias, el apodado Embajador del Romanticismo tiene bien clara su postura: “en mi vida he grabado con más de cincuenta artistas y he llegado a la conclusión de que quizá yo no sea el más rico de todos; pero sí el más afortunado”.
La buena suerte del también actor se manifiesta una vez que sus hijos, Antonio Carlos y Jorge Muñiz, y su nieto, Axel, lo saludan afectuosamente bajo reflectores. Y una vez que son dejados a solas para echarse “un palomazo”, ninguno deja pasar la oportunidad de alagar al patriarca de la familia; aunque es Coque quien resulta alcanzado por las lágrimas una vez que la letra de “Aún hay tiempo”, dedicada a su progenitor, le quiebra la voz. Luego, tras cambiar de saco y de paso refrescarse con un espíritu guajiro, el crooner regresa al micrófono para recordar que es “un hombre sincero / de donde crece la palma”, y el público agradece de pie su honestidad. Entonces ensaya la despedida y, al volver, antes de que todos tomen asiento, expone su “sabia virtud de conocer el tiempo”.
 
Foto: Carlos Alvar / Colección del Auditorio Nacional
Destellos escapan de su esmoquin, cuyos puños dejan ver mancuernillas plateadas que hacen juego con el anillo que su anular izquierdo aloja. Tras dos horas de labor, su pinta permanece impecable, tanto como la hondura de su voz. Por algo lo llaman El Lujo de México. Y él, como de costumbre, ensaliva la punta de sus dedos y pellizca su hombro, a sabiendas de que ése es su sello y que ni ésta, la llamada Gira de despedida, podrá borrar tal estampa jamás. Ya lo dijo al arranque del espectáculo, orgulloso, retador: “mientras seas como eres, / que murmuren”.

Los primeros pasos
A solas, con apenas trece años de edad, Marco Antonio Muñiz dejó Guadalajara para viajar en tren a Ciudad Juárez y así ayudar económicamente a su familia; esto ocurrió en 1946. Después se dirigiría a la capital del país para hospedarse en el hotel Independencia y posteriormente alquilar un cuarto en el popular barrio de Tepito, donde apenas tenía para comer y vestir.
Su primer trabajo en la XEW no fue como cantante, sino, el propio intérprete indica, como “traidor”, debido a que su patrona (Rosario Patiño) le decía constantemente “tráeme esto, tráeme lo otro”. Y fue precisamente ella quien, luego de conocer las dotes vocales del artista, le consiguió una audición para la radiodifusora. Una experiencia terrible, según comenta Muñiz, quien esa ocasión cantó “Solamente una vez”: “La seguridad de la que hacía alarde se derrumbó junto con mis castillos de ilusión. El tema se me hizo eterno y cuando terminé se me hizo un nudo en la garganta. Fue el primer fracaso de mi vida”.
Afortunadamente todo cambió poco después, una vez que, acompañado al piano por Juan García Esquivel, interpretó “Mensaje” en el programa radial de Manuel Bernal. Su nombre no fue anunciado al aire, sin embargo el público escuchó por primera vez una voz que en el futuro le resultaría de lo más familiar. (A.G.C.)

Programa
Amo esta tierra / Que murmuren / Escándalo / El despertar / La Bikina / Qué bonita es mi tierra / Se me olvidó otra vez / Si nos dejan / Corazón maldito / Amor mío / Cancionero / Seguiré mi viaje / Orgullo / El andariego / Antonio Carlos Muñiz: Todo el mundo - Luz y sombra - Delirio - Desde cuándo / De lo que te has perdido / Por debajo de la mesa / Parece que fui yo / No sé tú / Quiero abrazarte tanto / Jorge Muñiz: Coincidir - Cómo han pasado los años - Aún hay tiempo / Con Jorge Muñiz: En mi viejo San Juan - Solito con las estrellas - Yolanda / Madrigal / Un tipo como yo / Amor pirata / Amor de mi bohío / Canta / Guantanamera / Contigo a la distancia / Sentencia / Nosotros / Perdón / Jibarito / Adonde quiera / Tiempo / Axel Muñiz: Volverte a ver / Con Antonio Carlos, Jorge y Axel: Por amor.




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