martes, 27 de mayo de 2014

Homenaje a Queen & The Beatles: Rock majestuoso

Foto: Carlos Alvar / Colección Auditorio Nacional

Concierto sinfónico: Homenaje a Queen & The Beatles. Orquesta Sinfónica Juvenil Eduardo Mata, Elena Durán, Coro de las Facultades de la UNAM, Banda de Gaitas del Batallón de San Patricio
27 de mayo, 2014 / Función única / 1:55 hrs. de duración / Promotor: Ocesa Promotora, S.A. de C.V.

David Cortés
El cierre es espectacular y vistoso. El escenario se ha vuelto diminuto y al frente resalta el colorido de los atuendos de la Banda de Gaitas del Batallón de San Patricio. El Coro de las Facultades de la UNAM simula el oleaje de un mar en relativa calma, gracias a las manos de sus integrantes que suben y bajan cada vez que la batería marca el tiempo y la Orquesta Juvenil Universitaria Eduardo Mata acomete con energía “We Will Rock You”, la composición popularizada por Queen.

La convocatoria la encabeza Elena Durán (flauta), y la anunciada dirección de Louis Clark (reconocido por sus compilaciones Hooked on Classics), quien finalmente no arriba por cuestiones de salud, y su lugar lo ocupa Iván López Reynoso, un joven que ha dirigido a la Filarmónica de Jalisco, la Orquesta Sinfónica de Minería y la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México, entre otras, bajo cuya batuta se desplazan las canciones compuestas por Freddie Mercury, y Lennon y McCartney.

No es extraño encontrar reunida la música de un par de agrupaciones que si bien separadas por algunos años, beben de un mismo afluente y muestran en sus temas la simiente de la música sinfónica. El grupo Queen se formó en la primera mitad de la década de los setenta, y si bien en un principio sus integrantes se orientaron a la práctica del hard rock, poco a poco incluyeron elementos de música clásica al grado de lindar con el rock progresivo.
The Beatles, por su parte, son el ejemplo por antonomasia que señala el tránsito del rock and roll al rock. En su primera etapa el cuarteto de Liverpool se adhirió a un sonido pop, con influencias de skiffle, pero conforme se dio su evolución pasaron a un rock menos inocente en la lírica y más complejo en su música. La inclusión de otros instrumentos ajenos al pop de los sesenta, más la adición de cuerdas, entre otros elementos, avanzó en su momento y de hecho presagió el advenimiento del rock progresivo, ramal del cual bebieron los miembros de Queen años después.
El ejemplo más recurrente de la filia de los últimos se da en “Bohemian Rhapsody”, en donde afloran las influencias de la ópera mezcladas con el rock y en la cual la flauta de Durán se apodera del liderazgo al asumir la ejecución de la melodía. Otras canciones como “Under Pressure” o “Somebody to Love”, se enfundan en otra piel gracias a los arreglos para la orquesta.
Sin embargo, será en los temas de Lennon y McCartney en donde la orquesta encontrará esa corriente que la hará desplazarse con mayor brío y elegancia. “Eleanor Rigby”, que en su semilla lleva los sonidos clásicos, se escuchará con mayor cuerpo, como si pasara de una a tres dimensiones: los violines hablan, dialogan con la gravedad de los cellos. El coro apenas es un susurro y el cierre se da con la orquesta en pleno, que imprime a un tema, vigoroso de nacimiento, una arrogancia extra hasta llegar a la majestuosidad. Y eso sucede prácticamente con todas las canciones del repertorio de The Beatles: “All You Need Is Love”, “Blackbird” o “Hey Jude”, que llevan tatuado en su ADN rasgos sinfónicos, ahora los exhiben sin reticencias y nos hacen recordar esa vieja acusación que responsabilizaba a George Martin, productor del cuarteto, de la autoría de las canciones y dejaba a los músicos un papel chabacano.
 
Foto: Carlos Alvar / Colección Auditorio Nacional
Un momento muy intenso es “Mull of Kintyre” (Wings). Aquí, la voz solista corre a cargo de la soprano Michelle Dickey y la espectacularidad va de la mano de la Banda de Gaitas del Batallón de San Patricio, que aparece por la entrada al público e imprime ese toque de campiña ancestral al tema, además de proporcionar un emotivo cierre a una noche en donde el rock alcanzó una cuota artística que en muchas otras ocasiones le ha sido negada.

Pensamiento sinfónico
Poco se habla de las influencias clásicas en la música de The Beatles. Mark Hertsgaard, al hablar de la influencia de George Martin en la música del cuarteto, escribe en A Day in the Life. The Music and Artistry of The Beatles (1995): “Martin introdujo a The Beatles los instrumentos clásicos (académicos) que se convertirían en componente vital de su sonido […] llevando así a The Beatles a ‘pensar sinfónicamente’, creando y estructurando canciones populares que tomaban prestadas las grandes formas y las técnicas propias de las sinfonías, pero sin sacrificar la urgencia y la claridad del rock and roll”.
Algunos de los arreglos más famosos del productor los encontramos en el cuarteto de cuerdas de “Yesterday”, “Eleanor Rigby” y el caos de “I Am the Walrus”. Paul McCartney, por su parte, escuchaba a Karlheinz Stockhausen y admiraba a John Cage. Así, los cuatro comenzaron a idear sus canciones de manera diferente, a concebirlas “como creaciones que no caerían en el olvido después de unas semana o meses en la lista de éxitos, sino que serían escuchadas (e incluso estudiadas), en la misma manera en que se hace con la música de Mozart, Beethoven o Brahms” (John Covach y Graeme M. Boone, Understanding Rock. Essays in Musical Analysis, 1997). (D.C.)

Programa
We Are the Champions / Under Pressure / Somebody to Love / Killer Queen / Bohemian Rhapsody / We Will Rock You / Sgt. Pepper - With a Little Help From My Friends - Lucy in the Sky with Diamonds / Eleanor Rigby / All You Need Is Love / Popurrí / Blackbird / Bésame mucho / Hey Jude / Mull of Kintyre / We Will Rock You.




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