domingo, 18 de mayo de 2014

Alejandro Fernández: Al dos por uno

Foto: Chino Lemus / Colección Auditorio Nacional

14, 16, 17, 18, 23 y 25 de mayo; del 6 al 8 de junio, 2014 / Nueve funciones /
2:30 hrs de duración / Promotor: Ocesa Promotora, S.A de C.V.

Marcela Rodríguez
El primer cantante se presenta con un formal traje oscuro. Lo acompaña el gesto sonriente con el que se dirige, a modo de saludo, al centro y las esquinas del escenario. Se inclina ante la gente, que lleva algunos minutos gritando para verlo salir. Que comience el concierto.
El segundo cantante se presenta como un charro negro. Se detiene a mitad del escenario, bien plantado, con las piernas abiertas. El cuerpo echado para adelante. Ahora es él quien espera que el colectivo lo salude. Tiene medido el efecto que provoca cuando porta ese traje. Recibe una ovación ensordecedora. Automáticamente, como las bolitas de mercurio cuando se juntan, las fans cercanas al proscenio dejan sus lugares para unirse al borde del escenario.

Son dos intérpretes en uno. El primero es Alejandro Fernández. El segundo es El Potrillo, quien causa el golpe más demoledor. Como baladista es muy buen cantante. Como intérprete de rancheras, su figura se vuelve icónica.

Lo cantado a lo largo de la primera hora parece desvanecerse al aflorar el carácter criollo de la música vernácula, con “¿Dónde vas tan sola?”, la primera entrega. El Potrillo intenta dirigir unas palabras. Lo acalla el grito unánime: “¡Vuel-ta-vuel-ta-vuel-ta!”. Quieren que luzca el pantalón ajustado propio del charro. “¿Cuál vuelta? Se acabó lo que se vendía”, revira, pero finalmente gira para complacer. 
Un traje de calle lo viste cualquier hombre. Un traje de charro, no. Lo dice la página web oficial del artista: “Portar un traje de charro no es para cualquiera. Símbolo del criollismo mexicano, el atuendo requiere aplomo, galanura y actitud. Vestir de charro es arroparse con la identidad de un pueblo noble y apasionado, que lo mismo canta su alegría que su dolor”.
El Potrillo encarna todo eso y lo dice en el escenario: “Nuestro folclor y el mariachi los llevo literalmente tatuados en la piel, no nada más lo canto”. Y aunque las letras hablen sobre al dolor del hombre abandonado, no es noche de cuitas sino festiva. Si él se desgreña, ellas se desgañitan; si entrega a una chica su moño rojo, ellas le lanzan besos carmesí; si clava su mano entre el cinto y la cintura, parece que la tierra tiembla; si se recoge el cabello en una coleta, quisieran ser liga; si ensaya unos pasitos norteños con su corista en “Es la mujer”, es el acabose.
Hace una pausa. Se pone un poco serio. Desea para los presentes “libertad, fuerza y una vida muy digna”, en especial a ellas, “un pilar fundamental, los seres que nos dan la vida”, pero “Mátalas” se las dedica a los hombres “porque les va a dar tips de cómo tratar a la mujeres”, dice. Sus clásicos “Tantita pena” y “Como quien pierde una estrella”, los reserva como broche de oro. El público está tan encarrilado, que basta que él pronuncie las primeras estrofas; ellos conocen el caminito, El Potrillo los alienta a cantar más alto, ya sólo observa, como admirando una obra suya. Se retira del escenario.
 
Foto: Chino Lemus / Colección Auditorio Nacional

Nadie se mueve. Las pantallas de los celulares, que hasta ese momento se encienden, iluminan como luciérnagas en la oscuridad. El artista vuelve para terminar de entregarse. Lo primero que hace es darle metafóricamente las llaves de su alma a su padre: “Honor a quien honor merece, a quien es mi amigo, mi maestro”. A sus fans ya les había entregado dos horas y media de euforia, y dos cantantes en uno. 

Cronología 
1989 Vicente Fernández le propone grabar un dueto. Alejandro accede y selecciona el tema, “Amor de los dos”, resultando un éxito.
1992 Debuta con un disco homónimo que reporta ventas inusuales para el género ranchero, y provoca la total aceptación de la música mexicana en las estaciones que sólo manejaban balada-pop.
1995 Lanza el álbum Que seas muy feliz; el tema “Como quien pierde a una estrella” se vuelve la canción del momento. 
1996 El disco Muy dentro de mi corazón consigue doble platino en cuanto sale a la venta. Graba el tema oficial de los Juegos Olímpicos de Atlanta junto a otras figuras de la música como Gloria Estefan.
1999 Aparece en el mercado el fonograma Christmastime in Viena, una colección de canciones navideñas en la que canta en español e inglés al lado de Plácido Domingo y Patricia Kaas. El álbum contiene temas tradicionales de todo el mundo, con la instrumentación de la Orquesta Sinfónica de Viena.
2009 Se pone a la venta el disco doble Dos Mundos. Tradición y Evolución. El proyecto latino más vendido del año con más de setecientas mil unidades.
2011 Aparece Lo esencial de Alejandro Fernández, una colección de tres álbumes y un DVD con veinte videoclips.
2013 Estrena el CD+DVD Confidencias, bajo la producción de Phil Ramone, de donde se desprende el sencillo “Hoy tengo ganas de ti”, al lado de Christina Aguilera, seguido de “Me olvidé de vivir”, un dueto con su padre, Vicente Fernández. Sobre la colaboración con Ramone, fallecido el mismo año, dijo Alejandro: “Phil tuvo la idea de armar una big band para así lograr el swing deseado, también insistió en que grabara en vivo con la orquesta, algo inusual dentro de mi proceso de producción. Quiso que viniera al estudio desde el principio, que conociera a los músicos y los viera grabar”. (M.R.)

Programa
Cóncavo y convexo / Se me va la voz / Cuando digo tu nombre / Estuve / Qué voy hacer con mi amor / Desahogo / Hoy tengo ganas de ti / Nobody Knows You When You’re Down and Out / Procuro olvidarte / Te voy a perder / Canta corazón / Me dediqué a perderte / Yo no sé olvidar / No lo beses / Si tú supieras / ¿A dónde vas tan sola? / Mátalas / Qué lástima / Cascos ligeros / Abrázame / Es la mujer / No / Que digan misa / Loco / Nube viajera / Tantita pena / Como quien pierde una estrella / Me hace tanto bien / Popurrí.





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