sábado, 5 de abril de 2014

La Bohème: Morir dos veces con Puccini

Foto: The Metropolitan Opera

Transmisión de ópera en vivo desde el Met de Nueva York. HD / 5 de abril, 2014 / Función única / 
3:20 hrs. de duración / Promotor: FUAAN Financiera S.N.C.

Fernando Figueroa
El viernes 4 de abril, Kristine Opolais salió del Met de Nueva York a las once de la noche luego de interpretar a Cio-Cio San, de Madama Butterfly. Se fue a cenar con amigos y, más tarde, ya en su cama, tardó mucho en conciliar el sueño. Por fin, se durmió a las cinco de la mañana. A las siete y media la despertó una llamada de Peter Gelb, gerente general de esa casa operística, quien le preguntó si podría salir a escena cinco horas y media después como suplente de Anita Hartig en el personaje de Mimí, de La Bohème.

“¡Me encantaría, pero es imposible!”, fue la respuesta inmediata. Luego de cinco minutos de diálogo, Opolais se preguntó a sí misma, “¿Y por qué no?”
A la una de la tarde del sábado, hora de Nueva York, Peter Gelb aparece en el proscenio y no cuenta a detalle la historia anterior, sólo anuncia con buen humor que Kristine Opolais morirá por segunda vez en menos de veinticuatro horas (en sendas obras de Puccini). En ciento treintaiún años de historia del Met, jamás un cantante (hombre o mujer) había interpretado ahí dos papeles principales en tan corto tiempo.
Minutos después, Mimí toca a la puerta de su vecino, el poeta Rodolfo (Vittorio Grigolo), y le pide ayuda para encender la vela que se la ha apagado. Ella está desfalleciente por el frío decembrino, la mala alimentación y una enfermedad desconocida, pero aún tiene fuerzas para enamorarse de inmediato. Kristine Opolais también está fatigada, así que no le cuesta ningún trabajo conseguir veracidad actoral, además de conmover hasta el tuétano con las arias Si, mi chiamano Mimi y O soave fanciulla.
En el intermedio, Opolais comenta que, normalmente, el personaje de Cio-Cio San es más demandante que el de Mimí, pero no en esta ocasión tan singular. Añade que, cuando ensayaba Madama Butterfly, Vittorio Grigolo se acercó a saludarla y le dijo que le gustaría cantar algún día junto a ella, sin saber que eso sucedería tan rápido.
Grigolo, por su parte, recuerda la amistad que tuvo con Luciano Pavarotti, quien le confesó que el papel de Rodolfo era su favorito. Dice que aún puede sentir la presencia y percibir el olor del divo en el escenario del Met.
También se respira la presencia de Franco Zefirelli (Florencia, 1923), pues su fastuosa producción de La Bohème sigue vigente en el Lincoln Center, con la buhardilla de Rodolfo y sus amigos en los actos I y IV, el paisaje nevado (III) y, sobre todo, la espectacular escena callejera en París, afuera del Café Momus (II), por donde circulan decenas de paseantes, militares, niños y vendedores de todo tipo.
En la cafetería, Rodolfo y Mimí consolidan su amorío, mientras que Marcello (Massimo Cavalleti) y Musetta (Susanna Phillips) le dan vuelo a su destructiva relación. Luego de un brinco en el tiempo, los celos corroen a Rodolfo, la enfermedad a su amada y la miseria a todo el grupo de bohemios. (En la tradicional charla introductoria, en el Lunario, el maestro Sergio Vela había comentado que el título de La BohèmeLa bohemia―, no se refiere a Mimí sino al tipo de vida inconformista de los personajes en conjunto.)
En la buhardilla, Musetta se desprende de sus aretes y Colline (Oren Gradus) de su abrigo para empeñarlos, buscar un doctor y comprar las medicinas que salven a Mimí. Ella muere y el último en enterarse es Rodolfo.
Cuando se cierra el telón, las ovaciones van dirigidas a todo el elenco, pero el Met se viene abajo cuando Kristine Opalais se queda sola, se inclina y termina hincada a manera de rúbrica de la doble hazaña que acaba de consumar.
Por supuesto que Opalais ya había interpretado antes a Mimí en salas importantes, como la Ópera Estatal de Viena, pero jamás en el Met y, mucho menos, sin ensayos. El 5 de abril de 2014 es una fecha que ella jamás olvidará, tampoco quienes la vieron en vivo o en teatros y auditorios alrededor del planeta.

De Leoncavallo a Zefirelli
• El libreto en italiano de La Bohème, de Giuseppe Giacosa y Luigi Illica, está basado en textos de Henri Murger que originalmente fueron publicados en periódicos y luego recopilados en el libro Escenas de la vida bohemia. Murger convirtió esos materiales en una obra de teatro, con el apoyo de Théodore Barrière.
• Esta ópera de Giacomo Puccini (1858-1924) se estrenó el 1 de febrero de 1896 en el Teatro Regio, de Turín.
• Un año después, Ruggero Leoncavallo estrenó en Venecia otra ópera con el mismo nombre, basada también en los textos de Murger. Sin embargo, La Bohème de Puccini ha sido una de las obras más representadas a lo largo de la historia, y la de Leoncavallo sólo es una sombra de aquélla.
• El célebre compositor fue bautizado como Giacomo Antonio Domenico Michele Secondo Maria Puccini, en honor a un árbol genealógico plagado de compositores.
• En Escenas de la vida bohemia, Mimí lleva una vida licenciosa, aspecto que Puccini suavizó en su ópera.
• En marzo de 2008, Franco Zefirelli recibió un homenaje en el Met para reconocer la docena de fastuosas producciones que ha montado en ese sitio. A partir de entonces, dos placas conmemorativas, colocadas a ambos lados del proscenio, son vistas por quienes entran al mítico escenario. (F.F.)

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