sábado, 26 de abril de 2014

Così fan tutte: Mozart, Levine y… ¡Camarena!

Foto: The Metropolitan Opera

Transmisión de ópera en vivo desde el Met de Nueva York. HD / 26 de abril, 2014 /
 Función única / 3:50 hrs. de duración / Promotor: FUAAN Financiera S.N.C.

Fernando Figueroa
Uno de los momentos más conmovedores en la historia de las transmisiones en vivo desde el Met de Nueva York se produce durante la sublime obertura de Così fan tutte, pues el director de cámaras ha decidido centrar la imagen en James Levine, quien conduce la orquesta desde una sofisticada silla de ruedas eléctrica. La escena condensa la historia de un artista que superó la adversidad y que, de manera paradójica, alcanza la felicidad en el foso.

En el sitio en que está ahora Levine es donde culminan varias semanas o meses de ensayos con músicos y cantantes. Sin embargo, hay otro tipo de foso ―éste de orden emocional― al que se llega cuando las circunstancias desfavorables conspiran contra una persona. Levine no tiene empacho en decirle en el intermedio a Peter Gelb (gerente general del Met), que durante su enfermedad se sintió “a la deriva”, y celebra que su regreso se haya dado ―luego de más de dos años de ausencia― con dos óperas cómicas como Falstaff y Così fan tutte, pues le han alegrado la vida. Y eso se nota.

Su batuta en esta elegante ópera de Wolfang Amadeus Mozart (1756-1791) ha sido calificada por los críticos con una cascada de adjetivos, que apenas sirven para acercarse a la verdad: vigorosa, enérgica, brillante, fresca, dinámica. Ya sin dolor en la espalda baja, sus brazos vuelan libremente, y su mirada azul semeja un paternal rayo láser que ordena por las buenas o por las malas.
Gelb comenta que el director tiene fama de ser un ejemplo de amabilidad, pero que puede ser implacable en el trabajo. Levine lo acepta y añade que “hay poco tiempo para alcanzar la perfección”. También reconoce la gran disponibilidad de los cantantes y de una orquesta en la que “hay un montón de nuevos músicos que aportan mucha frescura”.
Los seis personajes de este drama jocoso han sido elegidos con gran acierto, pues todos cumplen con calificaciones muy altas en la actuación y el canto. Anthony Tommasini, de The New York Times, ha dicho que Danielle de Niese “casi se roba el show como la atrevida y mundana Despina”. En efecto, la soprano australiana ―de padres originarios de Sri Lanka― aprovecha al máximo un papel que está hecho a la medida para consagrarse si acaso se tienen los atributos necesarios. De Niese no puede competir contra la voz de la mezzosoprano Isabel Leonard (Dorabella), ni mucho menos contra el amplio registro vocal de la soprano Susanna Phillips (Fiordiligi), pero le sobra gracia para interpretar a la empleada doméstica que en el primer acto se disfraza de doctor y, en el segundo, de notario.
Despina, sobornada por Don Alfonso (Maurizio Muraro, bajo), hace todo lo posible para que sus patronas ―Fiordiligi y Dorabella― le sean infieles a Ferrando (Matthew Polenzani, tenor) y Guglielmo (Rodion Pogossov, barítono). Los galanes han hecho una apuesta con Don Alfonso, quien está seguro de que las mujeres los traicionarán si ellos las ponen a prueba.
Ferrando y Guglielmo fingen una partida en barco hacia la guerra, pero reaparecen disfrazados de albaneses, con túnicas, barbas y bigotes postizos. Siguiendo las instrucciones de Don Alfonso, los jóvenes asedian a las damas, quienes inicialmente se muestran reacias, pero poco a poco ceden a la tentación, incluso en un intercambio de parejas. Cuando el hombre maduro gana la apuesta, le recomienda a los muchachos que acepten a sus mujeres porque Así hacen todas (Così fan tutte).
La conductora de la transmisión vía satélite, Renée Fleming, afirma que la temática de esta ópera es políticamente incorrecta en el siglo XXI. Al ser cuestionada al respecto, Isabel Leonard comenta que su personaje piensa que, al irse su novio a la guerra, ella puede quedar sola el resto de su vida, algo muy traumático en el siglo XVIII.
En la tradicional charla previa, en el Lunario, el maestro Sergio Vela comentó que no le parece misógino el libreto de Lorenzo da Ponte, pues habla no solo de la fragilidad femenina sino del hombre también, tal como lo repite sin cesar la sabia Despina.
Antes de iniciar el segundo acto, se anunció en el Auditorio Nacional que el tenor mexicano Javier Camarena se convirtió en el tercer cantante, en setenta años, que repite un aria en el Met dentro de la representación de una ópera completa ―antes lo hicieron Juan Diego Flórez (2008 y 2012) y Luciano Pavarotti (1994). El veracruzano lo consiguió el viernes pasado por la noche con “Si, ritrovarla io giuro”, de La Cenicienta, de Rossini. Camarena suple en tres fechas a Juan Diego Flórez, por enfermedad, en el papel de Don Ramiro (21, 25 y 28 de abril). A continuación se transmitió un fragmento de dicha aria, interpretada por Camarena en su primera suplencia; la ovación en el recinto de Reforma y Campo Marte fue estruendosa.

La escuela de los amantes
• La historia de Così fan tutte, ossia La scuola degli amanti (Así hacen todas o La escuela de los amantes) se desarrolla en Nápoles. La ópera se estrenó en el Teatro de la Corte de Viena, el 26 de enero de 1790. Fue el tercer libreto que escribió Lorenzo da Ponte (1749-1838) para Mozart; los otros dos fueron Don Giovanni y Las bodas de Fígaro.
• Da Ponte, de origen judío, se convirtió al catolicismo y se hizo abad. Fue expulsado de Venecia acusado de conducta licenciosa, y desde entonces inició un largo periplo por Dresde, Viena, Londres y Estados Unidos; murió en Nueva York.
• El maestro Sergio Vela recordó, en el Lunario, que a Beethoven y Wagner les pareció ridícula la trama de Così fan tutte. No obstante, la reivindicación llegó cuando Richard Strauss la dirigió en varias ocasiones, no sin antes llenarla de elogios.
• Entre las grandes virtudes de esta ópera se destaca la solidez y simetría de su estructura: dos actos, seis personajes con tesituras diferentes, tres hombres, tres mujeres y dos arias principales para cada uno de ellos.
• La actual producción del Met, de Lesley Koenig, data de 1996 y también fue dirigida por James Levine. Para Cecilia Bartoli significó su debut en este recinto, a los veintinueve años, interpretando a Despina. (F.F.)

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