sábado, 15 de marzo de 2014

Werther: Las penas del joven suicida

Foto: The Metropolitan Opera



Transmisión de ópera en vivo desde el Met de Nueva York. HD. / 15 de marzo, 2014 /
Función única / 3:00 hrs. de duración / Promotor: FUAAN Financiera S.N.C.

Fernando Figueroa
La publicación de Las penas del joven Werther, en 1774, encumbró literariamente a Goethe, pero también lo ubicó en el ojo del huracán porque los jóvenes lectores adoptaron el look del personaje y algunos lo imitaron al usar la puerta falsa ante una decepción amorosa. Jonas Kaufmann es tan convincente como Werther en la ópera homónima de Massenet, que existe el peligro de una reedición de tan macabra moda.

Anthony Tommasini, crítico de The New York Times, no duda en decir que Kaufmann es “el tenor más versátil y emocionante de la actualidad”. En el intermedio, el productor Richard Eyre califica al artista alemán como “un actor tan bueno como Robert de Niro o Al Pacino, y además canta estupendamente”. Por su parte, el director de orquesta Alain Altinoglu —debutante en las transmisiones HD— elogia su “perfecta pronunciación en francés”, idioma en el que está escrito el libreto de Édouard Blau, Paul Milliet y Georges Hartmann.

Estamos ante un suceso de gran magnitud en la historia del arte total, porque la nueva producción del Met tiene muchos elementos importantes, además del trabajo de Kaufmann. Por ejemplo, la sobria presencia de la mezzosoprano francesa Sophie Koch, quien interpreta a la vulnerable Charlotte “con voz fuerte y afelpada”, según Tommasini. La soprano estadounidense de origen cubano, Lisette Oropesa, es una Sophie encantadora que exuda amor por la vida, en contraste con la melancólica actitud de Werther, su cuñado.

Werther se enamora a primera vista de Charlotte, pero ella está comprometida con Albert (David Bizic, barítono), un militar “más aburrido que un juego de ajedrez por radio”, en palabras jocosas del maestro Sergio Vela, durante la tradicional charla previa en el Lunario del Auditorio Nacional. La dama es una mujer bella e intachable, así que cumple con las normas sociales y religiosas: contrae nupcias sin mayor entusiasmo.
Werther desaparece durante varios meses y regresa el día de Navidad, sólo para comprobar que Charlotte lo ama pero no está dispuesta a cometer adulterio. Él cae en una gran crisis maniaco depresiva y pide una pistola a su rival de amores, quien se la presta.
En la novela, Charlotte llega a la habitación de Werther cuando éste ya ha muerto, pero en la ópera lo encuentra agonizante y eso da lugar a una conmovedora escena, llena de sangre, sensualidad y dramatismo. El productor Eyre define el final con tres palabras: “Sexo y muerte”. Por supuesto que la relación carnal no se consuma, pero la sublimación es gloriosa.
Al ser entrevistado, Kaufmann bromea al decir que su personaje nació antes de Freud y por eso no era fácil que superara la obsesión que lo atormentaba. También afirma que le gustan los personajes que implican un doble reto, como cantante y actor. Vocalmente aprecia “ir de lo dulce y suave a lo apasionado y agresivo”.
El director Altinoglu dice que “lo más importante es el vínculo de lo escrito por Goethe y la música de Massenet”. Eyre va más allá cuando explica por qué eligió montar esta ópera: “Siempre escojo por la música”.
Altinoglu la define como “una ópera de cámara con gran orquestación”, mientras que el escenógrafo, Rob Howell, comenta que las imágenes son muy íntimas para un espacio tan grande como el del Met, así que debió “enmarcarlas” (la escena final se desarrolla en una pequeña habitación que parece incrustada en la antecámara de Charotte y su marido).
Esta obra de Massenet no incluye coros, excepto cuando los pequeños hermanos de Charlotte cantan villancicos navideños. Resulta impactante que las voces infantiles anuncien el nacimiento del Mesías, mientras un joven poeta agoniza tras atentar contra su vida. Werther piensa que el Creador no puede ser tan cruel como para castigar un acto de esa naturaleza. Cree que si un hijo regresa a casa anticipadamente, debe ser recibido con gozo y algarabía.
En la última imagen de esta producción puede verse a Charlotte cuando toma la pistola. Un final abierto que provoca toda clase de especulaciones, algo que Goethe jamás imaginó.

El amor infeliz en el Met
• En opinión del maestro Sergio Vela, Las penas del joven Werther es un parteaguas en la historia de la literatura porque introdujo una nueva óptica en la relación del hombre con la sociedad y la naturaleza. “Hizo posible que los varones dejaran de temer a sus sentimientos y que a las mujeres les gustaran así”.
• En la segunda edición de esa novela, Goethe hizo decir a Werther: “¡Sé un hombre y no me sigas”, para disuadir a los lectores más propensos a la imitación.
• Jonas Kaufmann siente mucha simpatía por un personaje “que no está preparado para las penas del amor infeliz”.
• La ópera Werther se estrenó el 16 de febrero de 1892, en Viena.
• Jules Massenet (1842-1912) también compuso Manon, Don Quijote, Thaïs, El Cid, entre muchas otras óperas, además de oratorios, ballets y piezas orquestales.
• “Este es el sitio donde deseaba estar”, dijo Sophie Koch acerca de su debut en el Met, en el papel de Charlotte.
• Werther fue producido por vez primera en el Met en 1894. El papel principal ha sido interpretado en esa sala por Jean de Reszke, Franco Corelli, Enrico Di Giuseppe y Thomas Hampson, este último en 1999, en una versión alternativa del mismo Massenet.
• La conductora de las entrevistas en el intermedio, Patricia Racette, comentó que el proyecto HD del Met llega ya a sesentaiséis ciudades, y que acababa de venderse el boleto número un millón a nivel mundial. (F.F.)
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