domingo, 30 de marzo de 2014

Noam: Un chilango hiperactivo

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

De noche / 30 de marzo, 2014 / Función única / 1:15 hrs. de duración / 
Promotor: Arpegio Producciones Arte y Entretenimiento A.C.

Marcela Rodríguez
El adolescente a punto de obtener la identificación oficial cruza la caja negra. Nada por fuera lo distingue; mezclilla, gastada chamarra de cuero. Toma el micrófono y... una letra de Óscar Chávez es la avanzada para abrirse camino de noche, justo como se llama su disco debut. Noam interpreta el soneto de Chávez y parece una vaina de jacaranda que cae del árbol y se abre.

Dentro está la semilla. Lo ordinario de un muchacho no lo es más, adquiere matices, brilla. Hay en el repertorio de Noam piezas revisitadas a las que nuevos arreglos y su voz imprimen frescura. Ya lo dice Bosé: “Tiene una bellísima voz, muy hecha, redonda, cálida, que transmite”. Una voz potente y aterciopelada, agrega el productor de De noche, Pepe Torres. 

Noam está bien arropado. El músico Daniel Tuchmann, padre del cantante, sube al escenario un par de veces para acompañarlo al bajo. “La última neurona” es un tema suyo que Noam trae de vuelta. La cantante Cecilia Toussaint y Alfonso André, el baterista de Caifanes, observan el showcase en primera fila. No lejos está la productora de Ópera para niños, Sylvia Rittner (madre del intérprete), y José Manuel Aguilera, líder del grupo La Barranca, autor de “Paz y amor”, primer sencillo de Noam.
El cantante tenía quince años cuando participó con el grupo Ritalín en el festival Vive Latino en 2011, al siguiente año concursó en el programa La voz México 2, y en días pasados debutó en la quinta temporada de Ópera para niños como el Príncipe Yamadori, de Madama Butterfly
En vivo no lo acompaña el currículum de papel. Mientras deja correr el acompañamiento en “Dos gardenias”, ocurre una prefiguración: se revela el artista hecho que puede llegar a ser. Tiene todo y a la vez sólo posee su voz. Su presencia escénica muestra a un cantante seguro, sin pretensión estilística o de concepto que envuelva su figura en el escenario desnudo. Todo un tanto unplugged
 
Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional
Con la percha cercana a lo rocker, canta como los buenos de antaño “Un poco más”, con bongó, guitarra y discreto teclado. Una reunión entre amigos, la banda con todo y el palomazo en “Lucía” (Serrat) con los Chilangos de La Habana, una agrupación del son montuno al jazz y de la rumba al bolero. Si con Ritalín interpreta rock clásico en inglés, su colaboración con los Chilangos es candela pura.
La sabiduría popular dice que es de noche cuando los chicos crecen... A la mañana siguiente, tras la velada De noche, Noam habrá crecido.

Programa
Y... / Paz y amor / De noche / La última neurona / Cómo será / Dos gardenias / Un poco más / Y ahora te vas / Por ti / Sin tu latido / Lucía.




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