sábado, 8 de marzo de 2014

Napoleón: La vida es una canción

Foto: José Jorge Carreón / Colección Auditorio Nacional


8 de marzo, 2014 / Función única / 
2:20 hrs. de duración / Promotor: Allan Moya

Julio Alejandro Quijano 
Cuando termina el concierto y la música de fondo señala que es momento de partir, nadie lo acepta. Pasan cinco minutos. Las luces se encienden para indicar que esto no es un encore planeado. El cantante no está entre las piernas del escenario fingiendo un falso final, para regresar en cuanto la gente lo exija. Está ya en su camerino, encerrado. Le tocan a la puerta. “El público no se quiere ir”, le dicen. Se asoma al pasillo y escucha los gritos que le piden que regrese.
¿Por qué no desean irse? Cristina no quiere, por ejemplo, porque hoy por la mañana la despertaron bruscamente canciones a todo volumen. Eran temas que desconocía y sonaban con un ruido indescifrable para ella. Espantada, abrió los ojos y lo primero que vio fue a su mamá, Marta, gritándole “¡Ándale, despiértate; escúchalas para que conozcas a Napoleón!”
Cristina, con su pijama favorita de Los Fabulosos Cadillacs, intentó protestar: “Pero mamá, son las seis de la mañana”. Marta le subió al volumen y cantó: “Trata de ser feliz con lo que tienes / vive la vida intensamente / luchando lo conseguirás”.
Por razones de trabajo, la joven tenía que asistir al concierto del ex novillero en el Auditorio Nacional y su madre la obligó a que la llevara con ella.
Como preparativo y escandalizada porque su hija no sabía quién es Napoleón ―Cristina ha dedicado su juventud al estudio del rock argentino, sobre el cual ya tiene una tesis―, Marta sacó los álbumes de vinil que guardaba en el ropero, desempolvó el tocadiscos y lo puso a funcionar durante todo el día. El ruido que resultaba indescifrable para la muchacha era el arrastre de la aguja sobre los surcos de los LP: El triunfador, Sin tu amor, Pajarillo, Necio corazón y, sobre todo, una recopilación de éxitos publicada por Orfeón. De este último álbum, la señora pone con insistencia la número nueve: “Melancolía”.
Madre e hija no quieren irse porque, dicen, estas letras son el mejor recuerdo que les queda de su pariente.
Filas atrás, un padre con su hijo tienen también razones para quedarse. El primero, ya calvo y con lentes de gruesos cristales, fue un fan impaciente durante el show: “‘Aún estoy de pie’, ‘Aún estoy de pie’”, exigía a cada rato. El hijo, de cabellera rizada y chamarra de cuero, lo secundaba.
Cristina y Marta se niegan a irse porque, dicen, estas canciones son el mejor recuerdo que les queda de su pariente.
Filas atrás, un padre con su hijo tienen también razones para quedarse. El primero, ya calvo y con lentes de gruesos cristales, fue un fan impaciente durante el show: “‘Aún estoy de pie’, ‘Aún estoy de pie’”, exigía a cada rato. El hijo, de cabellera rizada y chamarra de cuero, lo secundaba. 
Fue la número catorce. Escucharon la batería y, como coreografía bien ensayada, se abrazaron, alzaron el puño y se pusieron de pie: “Si yo a ti regresara / cambiarías otra vez / mas todavía estoy vivo / aún estoy de pie”. En su caso, quieren que el intérprete regrese para que ellos puedan también prolongar su complicidad.
¿Por qué una canción suena como fondo en la aparición de un pariente muerto o provoca el acercamiento de un padre y su hijo? El enigma tiene una respuesta sencilla: “Nunca hago canciones por oficio”, dijo el compositor al presentar “Lo que un día fue no será”, para la cual tuvo como invitado a Carlos Cuevas. “Hago canciones de lo que me pasa, lo que me duele o lo que veo que le duele a mis amigos, lo que les hace felices”. Ese factor de veracidad es el que conecta con quien lo escucha.
De modo que así como “Melancolía” suena en las apariciones del hermano de Marta, “Lo que un día fue no será” demuestra que todos aquí han tenido una pareja que no satisfizo sus necesidades emocionales, pero permanecieron con ella hasta que encontraron a alguien que sí permitió su crecimiento personal. O como cantaron todos: “De tu alpiste me cansé / vete a volar a otros cielos / y deja abierta tu jaula / tal vez otro gorrión caiga”.
Parece que cada fan trajera su vida para que Napoleón se la cante. Por eso no se quieren ir, a pesar de que ya suena el segundo tema en la música ambiental. El artista regresa desde su camerino. “Perdón, estaba encerrado y no escuchaba que todavía estaban aquí”, explica.
 
Foto: José Jorge Carreón / Colección Auditorio Nacional
Cierra con “Si yo no te amara”, “Mientras llueve” y otra vez con “Lo que un día fue no será”, cuyo final resulta una catarsis colectiva de dos compases: “José José ―dice el autor al pedir que canten todos el último verso― alcanza siete compases en este final, nosotros... con dos está bien”.
“Eres un poeta”, le gritan para despedirlo. Él alcanza a responder: “Nada de eso, soy un amigo de ustedes al que Dios le dio una mediana voz y la usa para cantar lo que ustedes me piden”.


Autobiografía de un compositor 
Puesto que Napoleón escribe acerca de vivencias, sus canciones son también una autobiografía:
“Grillo”: “Fue mi primera composición. La escribí cuando era adolescente y con ella llegué a la ciudad de México, con el sueño, curiosamente, no de ser cantante sino torero. Ese tema y la bendición de mi madre era lo único que traía de Aguascalientes”.
“Lo que un día fue no será”: “Un día José José me habló desde Londres: ‘Mi hermano, ¿no tendrás una canción que te sobre? Fíjate que Rafael Pérez Botija no me tuvo toda la producción completa’. Le dije que no me sobraba nada pero que le mandaba una que acababa de componer. Se la mandé sin nombre en un casete. José José la escuchó y la bautizó al escribir en la etiqueta: ‘Lo que un día fue no será’”.
“¿Quién eres tú?”: “La escribí hace cinco años, cuando llevé a mis hijas a estudiar al extranjero. Todas, menos una, la más chiquita, que no quiso irse. A mitad de año me dijo que siempre sí la llevara. La llevé, pero llegando a Canadá ya no quería quedarse allá. Pero finalmente se quedó... y se quedó... y se casó. Cuando vino su marido a Aguascalientes, la compuse pensando que se la dedicaba a él, pero no, la hice pensando en mi hija, la que no se quería ir y ahora ya vive allá”.
“¡Vive!”: “Ha sido estandarte de mi vida y pan de mi familia”. (J.A.Q.)


Programa
Obertura / Somos lo que hacemos / Celos / De vez en vez / Tú y ella / Sin tu amor / Hijo mío / Eres / Después de tanto / ¿Quién eres tú? / Cuando todo lo tuve / Mujer / ¿Y para qué? / Aún estoy de pie / Tu primera vez / Lo que un día fue no será / El grillo / Molino Rojo / Corazón, corazón / Vendedora de amor / Corazón bandido / Amapola / Amor de habitación / Melancolía / Pajarillo / Deja / 30 años / Te amaría / ¡Vive! / Si yo no te amara / Mientras llueve / Lo que un día fue no será (bis).


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