lunes, 24 de marzo de 2014

Imagine Dragons: Visiones nocturnas

24 y 25 de marzo, 2014 / Dos funciones / 1:50 hrs. de duración / 
Promotor: OCESA Promotora, S.A. de C.V.

David Cortés
El lugar está en penumbra. Los presentes saben que hace falta el colofón, pero extrañamente el grupo tardar en salir para el cierre definitivo. En tiempos en los cuales la mayoría de los músicos han convertido el encore en una rutina, éstos cinco ya se han dado mucho a desear. Finalmente la razón se devela cuando un integrante de la banda aparece con sarape, sombrero charro y guitarrón. Violín y guitarra completan la dotación instrumental, y cuando Dan Reynolds comienza a cantar, lo que entona son las primeras palabras de “Cielito lindo”, porque la gente se encargará de hacer el resto.

El gesto habla de lo sinceros que son los nativos de Las Vegas, porque a lo largo de la noche se muestran agradecidos y emocionados ante las demostraciones afectuosas de sus fans; el cantante lo reconoce: “Me van a perdonar si mi garganta no está en buenas condiciones, pero no quisimos cancelar el show porque la ciudad de México es una de nuestras favoritas”. No solicita ayuda, pero sus admiradores colaboran, cantan en buena parte de los temas y su euforia, no está de más decirlo, es contagiosa. 

Imagine Dragons vive en dos mundos: el de las grabaciones, muy cuidado y limpio, y el de los conciertos, en donde se transmutan y dan muestras de salvajismo. Es un llamado tribal comandado por un enorme tambor que ocupa el centro del escenario y que el cantante golpeará con frecuencia en varias de las composiciones. En ese menester se verá secundado por Wayne Sermon, guitarra; Ben McKee, bajo, Daniel Platzman, batería y viola, y Ryan Walker, guitarra, quien funge como invitado. 
Cuando se dan esos momentos, predomina un toque marcial, y cuando éste crece y los teclados crean un tejido de toques semi-sinfónicos, aquello alcanza dimensiones épicas. Acerca de la presencia de ese enorme tambor, el guitarrista Sermon dice: “No es sólo para tener algo que golpear en el escenario, definitivamente aporta algo a nuestro sonido. Conforme más progresa nuestra banda, nos adentramos en diferentes percusiones y sonidos de tambores, y creo que va a continuar”.
Si a esto añadimos un frontman como Reynolds, quien habla, esgrime breves discursos, presenta las canciones con largas introducciones y dice lindas palabras a sus seguidoras … entonces la mezcla es ideal. En la imagen del cantante campean elementos tomados de una boyband, sus movimientos en ocasiones son los de un intérprete de hip-hop. Por instantes, hay similitudes con el pop de Coldplay, pero estos dragones son bastante vitales sobre el escenario: hacen largas introducciones a sus temas, añaden ligeros toques de psicodelia, salpican su música con solos de guitarra en donde se advierten astillas de blues, destellos de heavy metal.
También hay momentos románticos o tristes, como la dedicatoria de una canción a su amigo Robinson, quien falleció a los diecisiete años luego de una lucha contra el cáncer durante un lustro, pero en la mayor parte del show apelan al dinamismo y a una combinación de temas rápidos y otros down tempo que hace que los minutos de desplacen con velocidad.
Imagine Dragons es un grupo joven que busca imprimir a su música altos vuelos, aunque aún es pronto para conocer la línea que seguirán pues apenas cuentan con un álbum y un puñado de EPs. Se manejan con inteligencia y dan un poco de lo que se espera de ellos, pero, como Reyno, el trío mexicano encargado de abrir la noche, están aún por descubrir lo mejor de ellos mismos. 

Una lucha emocional
Oriundo de Las Vegas, Nevada, Imagine Dragons  fue creado en 2008 y se dice que su nombre verdadero es Ragged Insomnia, del cual, como anagrama, se forma Imagine Dragons. El grupo lanzó un par de EPs en 2010: un homónimo y Hell and Silence, y después han editado cuatro más. En 2012 vio la luz Night Visions, su primer álbum. 
Ha visitado algunos de los principales programas televisivos en Estados Unidos, entre ellos los shows de Jay Leno y el de Jimmy Fallon. En sus letras la lucha emocional es tema central. Así nació su primer éxito, “It’s Time”, del que cuenta Reynolds: “Parecía que todo iba mal. Estaba decidiendo qué quería hacer con mi vida, y tratando de ver qué tan seriamente me tomaría la música. Estaba tomando mis decisiones acerca de quién era. Soy muy joven y todavía trato de encontrar la respuesta a esas preguntas”. (D.C.)

Programa
Intro - Fallen / Amsterdam / Tiptoe / Hear Me / Who We Are / Rocks / The River / Cha-Ching (Till We Grow Older) / Demons / On Top of the World / Radioactive / Cielito lindo / Nothing Left to Say.
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