sábado, 29 de marzo de 2014

Calacas Jazz Band: Swing, piruetas y compromiso

Noches de dixieland y lindy hop / 29 de marzo, 2014 / Función única / 
1:45 hrs. de duración / Promotor: Erik Emanuelle Álvarez Bucio

Julio Alejandro Quijano
Como sucedía hace casi un siglo sobre el tramo de la avenida Lenox, donde estaba el Savoy Ballroom neoyorquino, esta noche en la esquina de Campo Marte y Reforma se arremolina un grupo de jóvenes ansiosos, dispuestos a entregarse a la música y al baile.

Como entonces, ellos llevan corbatas de moño, algunos portan boinas, chalecos, tirantes. Ellas recrean la moda flapper tan típica de los años veinte: labial intensamente rojo, sombras negras en los párpados, banda elástica sobre la frente y pluma de ave que asoma por encima de la cabeza.

La pluma de Isabel, como su vestido, es verde; se bambolea al ritmo de su emoción cuando ya dentro del Lunario empiezan a escucharse los primeros acordes de “Mamma Don’t Allow”, un jubiloso tema contra las prohibiciones de la progenitora.
Cuando los seis integrantes del grupo Calacas Jazz Band convocan la memoria de Duke Ellington, Irving Mills y Ella Fitzgerald con “It Don’t Mean a Thing”, la música se transforma en fiesta y como un río que fluye se desborda y alcanza a todo el público, que inmediatamente comienza a bailar. 
En la parte trasera del escenario, el sax, la trompeta, el trombón y el clarinete juegan con los sonidos; adelante, Pao y Andrea Avilés de Swing México parecen desarmar sus esqueletos al bailar en ese estallido de libertad que significó en su época el hot jazz.
Luego, la calma. La guitarra suena delicada y la voz de María Arellano empieza como un susurro: “Todo lo que puedo es darte amor, / es lo único que tengo yo, créeme. / Es lo único que puedo dar hasta que la suerte venga a mí”.
Entonces Gabriel, que ha permanecido controlando sus emociones al lado de Isabel, la toma de la mano y la conduce al escenario. Ella se deja guiar, su pluma se mueve rítmica y él avanza decidido con su sombrero café de ala ancha.
Isabel se apresta para tomarlo del antebrazo, como para danzar, pero él quiere otra cosa. Gabriel toma el micrófono y deja ir las palabras: “¿Te quieres casar conmigo? Por favor, di que sí”. Ella brinca y se da una vuelta, incrédula. El público grita de emoción, aplaude. La novia recibe el anillo y acepta radiante… “todo lo que puedo es darte amor…”.
La música de Calacas Jazz Band y las coreografías de Swing México evocan The Home of Happy Feet, como era conocido el Savoy Ballroom. Junto a la armoniosa voz de María hay malabares, piruetas de Lola Casteri en un trapecio, bailes, juegos, mucha risa y swing; y allá, en la penumbra, Isabel y Gabriel protagonizan una historia en la que decenas de personas fueron sus testigos.
Quizás algún día esta pareja les cuente a sus hijos que el cómplice de su amor fue un grupo de músicos que, en 2006, presentaron en la escuela un trabajo de ensamble con la partitura de “Sweet Substitute”, con la que empezó la historia de Calabacitas Jazz Band, como les gusta llamarse a ellos mismos.

Programa
Mamma Don’t Allow / It Don’t Mean a Thing / Everybody Loves my Baby / Todo lo que puedo es darte amor / La calaca / Egyptian Ella / Tiger Rag / Dream Little Dream / Jerry the Junker / Ilógica comedia / Te daré / That’s a Plenty / It’s a Sin to Tell a Lie / I Can’t Dance / When the Saints Go Marching In.

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