sábado, 8 de febrero de 2014

Triciclo Circus Band: Un globo terráqueo sonoro

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

Ciclo Camino a la Luna / 8 de febrero, 2014 / Función única / 
2:00 hrs. de duración / Promotor: Elizabeth Monroy

David Cortés
“Hoy tenemos una sorpresa”, dice Eric Martínez, flautista de Triciclo Circus Band (TCB), y sobre el escenario aparece Líber Terán, ex integrante y fundador de Los de Abajo, ahora con una trayectoria como solista, quien hace recordar sus dotes de frontman al arengar a los asistentes: “Esta es una banda maravillosa que pone la fiesta”. La declaración funciona como banderazo de salida y a partir de ese instante la algarabía no parará.

El Lunario hoy es un circo, una carpa y la aparición de Líber no es gratuita. El cantante y su ex agrupación abrieron en México una ventana hacia otras músicas. Y eso, precisamente, muestran los anfitriones de esta noche, un enorme bowl en donde lo mismo tenemos vals, polka, reggae, quebradita, música de circo, tarantelas, folclor del este de Europa: un globo terráqueo sonoro. Y el gesto funciona como un recambio: Ahora este colectivo que, simbólicamente, recibe la estafeta de la mano de Líber, se encargará de propagar la llama. (Formada en 2009, nacida en las calles y habituada a vivir gracias al azar, TCB fue nominada en 2012 a las Lunas del Auditorio Nacional en la categoría de rock en español como parte del Festival Vive Latino y cuenta con un álbum titulado No corro, no grito, no empujo).

Sin embargo, hoy no hay un motivo expreso de celebración. Y no obstante, los niños de diversas edades, acompañados de sus padres y viceversa, llegan al llamado de este ensamble que combina, con mucho tino, musicalidad, espontaneidad, frescura y humor.
En realidad estos nueve no necesitan de pretextos para festejar. Su música —en donde encontramos afinidades con Paté de Fuá, Roy Paci o Dancing Mood— en sí es un jolgorio, un vitral en donde abundan los sonidos chispeantes y joviales, pero también es un mosaico con espacio a los instantes melancólicos y pastorales.
Como sus presentaciones tienden a lo inusual (llegan al estrado desde el público, bajan del escenario e interactúan con la gente, bailan diferentes ritmos en una misma composición, cantan en español, alemán, portugués e italiano), los asistentes batallan para decidir entre bailar o brincar y escuchar, porque están frente a un combo que tiene en su sección de alientos un enorme bastión que aporta una solidez y una majestuosidad imponentes en cuanto a sonido pero al mismo tiempo es muy caliente y contagiosa.
 
Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional
Canciones nuevas, chistes blancos (“Quesito se queja mientras duerme, hace ruidos, gime, solloza. La mamá, preocupada, lo despierta y le pregunta qué le pasa y Quesito contesta: ‘es que tuve quesadillas’” es el más pedido y celebrado), anuncio de una próxima producción discográfica, la noche es un vaivén. Es uno de esos conciertos que arranca, sube una empinada pendiente y una vez en la cima no hay pausa, el deslizamiento es vertiginoso, emocionante, una montaña rusa que avasalla cualquier cosa a su paso. Así es TCB.

Programa
Benvenuti / Requiem Per Il Mondo / Circum / Acaríciame / Kinderlied / Triciland / Vola Farfalla / Influenza / El amor / Mr. Illich / Boungiorno / Sepia / Minha / Amanece / Y si mañana / Pedaleando / Alguna vez / Gypsy Party / Excusez-Moi / Moshe / Funeral / No corro, no grito, no empujo.





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