martes, 25 de febrero de 2014

Coriolano: Del orgullo a la soberbia

Foto: National Theatre

National Theatre de Londres presenta. NT Live / 24 y 25 de febrero, 3 y 19 de marzo, 2014 / Cuatro funciones / 
2:45 hrs. de duración / Promotor: FUAAN Financiera S.N.C. – Embajada Británica en México

Fernando Figueroa
A lo largo de su vida, el general romano Cayo Marcio (Tom Hiddleston) participa en dieciocho batallas importantes y acumula veintisiete heridas graves. Luego de un desempeño épico en la toma de la ciudad volsca de Corioli, recibe el sobrenombre de Coriolano y el Senado decide nombrarlo cónsul, pero él se niega a solicitar con humildad la ratificación popular. La plebe hambrienta y manipulada le da la espalda, sus enemigos políticos lo destierran y en venganza se convierte en feroz enemigo de la patria.

De manera sucinta ésa es la historia de Coriolano, una de las últimas tragedias de William Shakespeare, producida por The Donmar Theatre, dirección de Josie Rourke, transmitida dentro del proyecto National Theatre Live como parte del ciclo dedicado al Cisne de Avon.

Michael Billington, crítico del diario inglés The Guardian, destaca “la ingeniosa manera en que Rourke utiliza el pequeño espacio”, y agrega que la primera puesta en escena de esta obra muy probablemente se llevó a cabo en el teatro Blackfriars, de pequeñas dimensiones. “El descontento popular se evoca rápidamente con grafitis, y las a menudo confusas escenas de la batalla en Corioli se ejecutan de manera brillante a través de una sencilla instalación de sillas, escaleras y bolas de fuego que descienden”, escribe Billington.
A la directora no le interesan demasiado los combates sino el conflicto interno de un héroe inflexible, incapaz de ejercer la diplomacia. Hiddleston encarna a su personaje pensando que “libra una batalla entre la popularidad y la integridad”, según ha declarado; su trabajo como Coriolano es muy convincente. Y lo mismo sucede con el de Deborah Findlay (Volumnia), quien interpreta a una madre posesiva, inicialmente militarista, que recula cuando su hijo único se alía con el enemigo. Las peleas entre Coriolano y el volsco Aufidio (Hadley Fraser) son juegos de niños comparados con el duelo de actuación entre Hiddleston y Findlay.
El texto de Shakespeare y la producción de Rourke provocan, de manera intermitente, simpatía y rechazo por un personaje que llega a la cima impulsado por el orgullo, y que cae en lo más hondo arrastrado por la soberbia. Él considera que no debe mendigar un premio que merece y luego acepta que la ira es su único alimento. Plutarco, en Vidas paralelas, lo describe como un hombre “demasiado arrogante, quien sólo con el deseo de saciar su cólera atizó primero la guerra y luego la entibió”.
Coriolano ignora los ruegos de sus amigos para que no ataque Roma asociado con los volscos, pero en última instancia sí da marcha atrás cuando las súplicas provienen en cascada de parte de su madre, esposa (Birgitte Hjort Sorensen) e hijo (Joe Willis). Eso provoca que Aufidio se sienta traicionado y cobre viejas facturas en un aquelarre de sangre y muerte que los espectadores no olvidarán jamás.

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