sábado, 25 de enero de 2014

Pepe Ontiveros: El llanto de un hombre

Regrésame los sueños / 25 de enero, 2014 / Función única / 
1:45 hrs. de duración / Promotor: Tricyclo Music & Entertainment

Julio Alejandro Quijano
Pepe Ontiveros canta. Su madre lo acompaña en las últimas dos estrofas de la canción, cuya letra es un poema de Mario Benedetti. Quinientas personas se levantan y le aplauden. Su madre lo mira a los ojos. Pepe Ontiveros llora. 

La infancia de Ontiveros sucedió en Cuernavaca. En lugar de canicas y televisión, sus recuerdos tienen que ver con Emmanuel y José José. “Ellos iban a visitar a mis padres para hacer bohemia; en mi casa había fiestas casi todos los días”, explica. 

Hace dieciocho años se cumplió lo inevitable al vivir en una familia musical: compuso su primera canción. La llamó “A partir de ti”... y no le gustó. Pero la guardó. Ahora la ha desempolvado para abrir el primer concierto que da en el Lunario: “Yo no creía en esta canción, pero mi productor la rescató, enderezó el barco y cuando escuché los nuevos arreglos, dije guau”.
Eso mismo corean sus seguidores mientras hacen sonar sus copas y comentan a gritos que ellos también tuvieron un amor imposible, como el de esa historia. Aunque se hace oír por encima de la música, a Ontiveros se le nota cómodo, a gusto. No exige silencio pues lleva casi dos décadas cantando entre el golpeteo de vasos y las conversaciones ajenas: los bares han sido un territorio en el que ha aprendido a colocar su voz entre el ruido como si fuera un soldado que esquiva minas. 
En uno de esos bares, ubicado en la colonia Condesa, Ontiveros comenzó su carrera interpretando a Pablo Milanés y Silvio Rodríguez. Hasta que un día, con la esperanza de que el cambio no fuera muy notorio, metió algo de su autoría. El público del bar comenzó a hacerse su cliente frecuente: “Échate la canción esa”, le gritaban. Fue así que ese escenario le dio su probada inicial de popularidad gracias a “Rápido y sin prisa”, mejor conocida como “la que habla del aeropuerto”.
En otro bar, que está en Coyoacán, conoció a Alfonso Alquicira, un hombre que fue a Culiacán a robarse a su novia y le compuso un tema. En realidad primero fue la canción y luego el robo, pero el orden de su telenovela no altera el resultado: “Una canción que habla del amor cuando malgastamos el corazón”, resume Ontiveros al presentar “Estamos hoy aquí”.
En otro de esos bares, que está en Polanco, Alquicira sorprendió de nuevo a Ontiveros. Ya sin novia, le presentó otra canción: “Date la vuelta y adiós”. “La compusimos con una botella de ron en la mano y ahora quiero que Alfonso suba para que la hagamos aquí”. La interpretación hace evidente que, si por Alquicira fuera, iría otra vez a robarse a su novia. 
En un cuarto bar, que está en la Roma, se le apareció la Virgen y le compuso una canción. Sucede que el productor del programa de televisión La rosa de Guadalupe le pidió un tema para la cortinilla de entrada. Ontiveros lo dudó. Sabía que, si aceptaba, no la podría componer en un bar ni con una botella de ron en la mano. Descolgó el cuadro de la Guadalupana que estaba en casa de sus padres y se acordó de que su acta de nacimiento dice “José Guadalupe Ontiveros Tapia”. Que su padre, muerto en un accidente en 1982, se llamó Guadalupe Trigo. Y que a su madre, la actriz y cantante Viola Trigo, una vez la llamaron para que interpretara a la Virgen Morena. “Pero yo soy blanca y estoy embarazada”, se resistió Viola. “El cine hace maravillas”, le dijo el productor para convencerla. Así comenzó, antes de que naciera, la relación de Ontiveros con la Virgen porque él era el niño que Viola Trigo esperaba.
A cuatro décadas de aquella coincidencia, Viola lo acompaña con los últimos dos versos de “Te quiero”. Y Pepe Ontiveros se dobla. Llora por eso y también porque, dice orgulloso, de bar en bar ha llegado al Lunario. Por eso y porque a pesar de que “las disqueras son sordas” presenta su segundo álbum, editado por Fonarte Latino y titulado Regrésame los sueños. Llora porque a pesar de que en la radio “no abren las puertas”, esta noche quinientas personas lo escuchan de pie y, cosa curiosa, de pronto lo hacen en silencio.

Programa
Quédate siempre / A partir de ti / Estamos hoy aquí / Lo siento mi amor / Cómo deseo / Déjate creer / Rápido y sin prisa (Aeropuerto) / La rosa de Guadalupe / Bienvenida / Me respeto como mujer / Si me tenías / Te quiero / Regrésame los sueños.

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