martes, 28 de enero de 2014

David Garrett: Velocidad en el tejado

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

28 de enero, 2014 / Función única / 1:40 hrs. de duración /
 Promotor: OCESA Promotora, S.A. de C.V. 

Julio Alejandro Quijano
El violinista David Garrett es gentil con los niños. Al encontrarse con uno de ellos en el pasillo, se detiene, se agacha, le muestra los detalles de su Stradivarius y le choca el hombro en señal de camaradería. Lo hace todo, por cierto, sin dejar de interpretar el scherzo de la Sinfonía No. 9 de Beethoven. A la mamá del niño le lanza una mirada encantadora.

Respetado por James Hetfield, guitarrista rítmico y vocalista de Metallica, Garrett se quita el saco cuando va a interpretar “Master of Puppets”, un himno que al paso del tiempo se ha convertido en la declaración de principios de esa banda californiana. Ya sin esa prenda, muestra sus bíceps formados en el gimnasio y un tatuaje que revela ese espíritu rebelde por el que fue expulsado del Royal College of Music cuando apenas llevaba un semestre estudiando violín.

David Garrett es agradecido con su madre, bailarina profesional que lo llevaba desde pequeño al teatro donde por mucho tiempo ella fue Odette, la reina de los cisnes traicionada por el amor desleal de Sigfrido. “Esta es la música que me lleva a mi infancia, con mi mamá, que me inculcó el amor por la música”, dice al poner manos a su instrumento para tocar los últimos tres minutos del ballet de Tchaikovski.
También es respetuoso con los monstruos sagrados populares: The Beatles, Queen, Michael Jackson. Y es rápido con Chopin, Mozart y Beethoven. A los primeros los interpreta con precisión y pulcritud. Aprovechando esa habilidad que lo ha convertido en el violinista más rápido del mundo, el hard rock de AC/DC, por ejemplo, apenas le representa cierta dificultad en “Thunderstruck”. Concentrado en transmitir el poder que AC/DC logra con guitarras eléctricas, el violinista se da tiempo para desatar su melena y luego aventarla de un lado para otro. En “Smooth Criminal”, de Jackson, practica algunos pasos de baile, y en “The Show Must Go On”, de Queen, arenga a la multitud.
El scherzo de la Sinfonía No. 9 de Beethoven, un “Nocturno” de Chopin, “Alla Turca”, de Mozart y “Hungarian Dance No. 5”, de Brahms son un reto diferente para quien a los cinco años ganaba ya concursos de música clásica en Aquisgrán (una ciudad-balneario en la frontera de Alemania con Bélgica); el que a los catorce consiguió su primer contrato con la disquera Deutsche Grammophon, el que a los dieciséis dejó de tocar durante cinco años por una lesión en el hombro izquierdo. Quizá porque lo han seguido toda la vida, a Beethoven y compañía los trata como amigos con cuyas obras se permite jugar: las interpreta a veces presto y a veces prestissimo, casi nunca en el tempo en que se escribieron, pero siempre nota por nota, despegando el dedo de la cuerda cada que la partitura lo marca.
David Garrett es, en “Hey Jude”, un Paul McCartney con violín en vez de piano. Se convierte en un rockstar que pide a la gente que encienda sus celulares y que lo acompañen con el coro na-na-na-na, hey Jude. Con fans a su alrededor (igual que The Beatles en los estudios Twickenham de Londres, en septiembre de 1968), el violinista desata una euforia que recuerda aquella grabación promocional del cuarteto de Liverpool: todos quieren acercarse para tocarlo.
David Garrett es galante con las mujeres. Como buen conquistador, les cuenta que es un alma solitaria, que cuatro novias lo han dejado con el corazón roto y que por eso le gusta “She’s Out of my Life”, la cual provoca algo más que un suspiro: “Yo venía con algo de flojera, pero ahora estoy enamorada”, dice una asistente mientras Garrett concreta la quimera de llevar al violín “Cry Me a River”, esa acabada muestra del pop más complejo.
 
Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional
David Garrett es compartido. Y es multicultural. El alemán incluye en el programa “Hava Nagila” (popular tema judío que suele tocarse en las bodas), y la interpreta junto con Martyna, un joven lituano que muestra su virtuosismo con el acordeón.
Tras ochenta minutos de actuación acompañado de su grupo (más veinte de intermedio), David Garrett, el rockero, popero, clásico, galante, amable, divertido, se despide con las manos en alto pero sin soltar el arco y su instrumento porque es evidente que, ante todo, es un violinista. 

Caminar antes que correr 
Minutos después de recibir un certificado como el violinista más rápido del mundo, el locutor del programa de televisión en el que se llevó a cabo el reto le preguntó a David Garrett con ingenuidad: “¿Cómo le haces para tocar tan rápido?, ¿es algo del cerebro?”.
Esperaba, quizá, que la respuesta fuera neurológica, que desentrañara la manera en que algunos neurotransmisores funcionan de manera diferente en el cuerpo de Garrett. La respuesta del músico fue, sin embargo, sencilla e irrefutable: “El secreto para tocar rápido es tocar despacio durante treinta años”.
Dice que empezó a tocar a los cuatro años por la misma razón por la que quería usar ropa de moda: imitar a su hermano mayor. “Era natural que yo quisiera hacer lo mismo que él, usar su ropa, sus juguetes… su violín”. 
Y efectivamente, más que secreto, su rapidez interpretativa es el resultado de su vida. Cuando comenzó a sentir dolor en el hombro izquierdo cada vez que tocaba, su madre se negaba a llevarlo al doctor: “Todo está en el poder de la mente”, le decía con esa disciplina de bailarina que raya en el sacrificio. “Pero yo en lo único que pensaba era en el dolor”, cuenta Garrett en una entrevista publicada en violinist.com.
Por su propia cuenta visitó al médico. Tendinitis aguda fue el diagnóstico. Pero no por eso iba a dejar el violín. Cambió su técnica de ensayo, en lugar de rutinas diarias de varias horas optó por sesiones de veinte minutos. Su cerebro aprendió a resolver rápido las partituras. “Me di cuenta de que, después de veinte minutos, mi cerebro se equivocaba”. Así comenzó a desarrollar lo que es hoy su carta de presentación: trece notas por segundo, récord mundial inscrito en Guiness. (J.A.Q.)

Programa
Eye of Tiger / We Will Rock You / Swan Lake / Viva la vida / Thunderstruck / Somewhere Over the Rainbow / Tico tico / Music / Por una cabeza / Master of Puppets / Sabre Dance / She’s Out of My Life / Come On Feel the Noise / Rondo alla Turca / Cry Me a River / Io Ti Pienso Amore / The Show Must Go On / Gypsy Dance / Beethoven Scherzo / Chopin Nocturne / Hava Nagila / Hey Jude / Smooth Criminal.







3 comentarios:

Grisel García dijo...

Realmente una entrevista desnuda de David Garret, a mi parecer admiro mucho su musica y su pasion por ella; ademas de como toca ese violin.... impresionante!!

Anónimo dijo...

no solo es perfecto cn el violin se ve que es una persona muy agradable y ademas guapisimo!!!!

Anónimo dijo...

No conocia a David Garrett sin embargo acompañe a una prima a un concierto que dio en Merida el pasado 6 de Marzo, fue una gratisima sorpresa la calidad de este virtuoso musico asi como de la banda que lo acompaña, excelentes musicos y sobre todo lo que mas atrae es su sencillez, su amabilidad, su profesionalismo y su capacidad para transmitir tantos sentimientos a traves de su violin, ademas de tener una bella presencia, que mas se puede pedir!!! Despues de ese concierto he podido conocer y disfrutar de su musica como nunca, definitivamente me he convertido en su fan, gracias David por tu talento.

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