domingo, 26 de enero de 2014

Cuentos revueltos para niños perversos: La imaginación desbordada

Fabián Garza (ImproTop) / 19 y 26 de enero, 2014 / Dos funciones / 
1:10 horas de duración / Promotor: FUAAN Financiera S. N. C.

Julio Alejandro Quijano
Entonces, Caperucita Roja se subió a un camión y se sentó junto a una señora que parecía monstruo, que parloteaba cosas incomprensibles y movía los brazos como un pulpo neurótico... 
Claro que esto no sucedió en el bosque con su Abuelita y el Lobo Feroz, sino en el Lunario del Auditorio Nacional con el actor Fabián Garza y una legión de niños que hicieron posible que Caperucita llegara a la gran ciudad ¡para investigar el mar! y que conociera al papá de Ángel, uno de esos vecinos gruñones que fue feliz al convivir y comprender a su hijo. Al final, Ángel usó la caperuza como red de una portería y jugaron futbol para siempre.

Inspirado en el estilo único del escritor inglés Roald Dahl y su libro Cuentos en verso para niños perversos, Fabián Garza ―integrante de la compañía ImproTop― lleva por caminos inconcebibles el tradicional cuento “Caperucita roja”, de los hermanos Grimm, en el espectáculo unipersonal Cuentos revueltos para niños perversos. La premisa: el Cazador, Abuelita, Caperucita y el Lobo Feroz se han escapado del libro porque “estamos hartos de que siempre se cuente la misma historia”.

Garza, igual que Dahl, rompe los mitos infantiles con ideas provocativas y excitantes que, contrario a lo imaginable, provienen de los mismos espectadores, los niños. Las manos en el aire de los pequeños parecen mariposas atolondradas, cada uno tiene una idea que compartir. ¿Qué es esa cosa que no podría haber en la ciudad?, pregunta el narrador y elige la mano de un chamaco que brinca y brinca antes de decir: “mar”.
Luego Regina, con sus maravillosas botas grises con peluchín, sube al escenario para ayudar a Garza en la construcción de una nueva historia. Él deja una idea a la mitad y la pequeña debe completarla. Cuando Regina baja del escenario, surge un papá de los que están entre el público, convertido en príncipe.
De este modo, la Abuelita cuenta que antes de aparecer en la historia de su nieta, ella se encontraba regando a una niña que creció hasta el cielo, subió por ella y se encontró a siete niños sucios con barba; entonces, que la llevan a su casa de dulce, aparecen unas hadas, le hacen un vestido azul, ella va en busca de su príncipe que la saca a bailar danzón, y antes de que el hechizo se rompa, deja su zapatilla y tres osos se la comen.
Cuando se abre un boquete en el cielo, la Abuelita cae y se encuentra al Lobo Feroz, que después de un breve blues interpreta un rap explicando que no es un tipo malo, pero se da tiempo de retar al Cazador que se cree muy guapo. Luchan con espadas de fuego y un súper poder de invisibilidad hasta que el Lobo cae al suelo. Todos lloran su presunta muerte, aunque después descubren que es un engaño.
Es hora de volver al libro, pero los niños llevan en la cabeza un montón de ideas y le piden a sus papás, por ejemplo, que antes de ir a casa pasen a comprar una escoba para volar con Caperucita Roja encima de un volcán. “Eso no se puede, sólo pasa en el teatro”, dice uno de los adultos. “Se puede ―replica el niño―, lo que pasa es que tú no tienes imaginación”.
Cuentos revueltos para niños perversos se estrenó en 2011 y ha contado con el apoyo del programa Alas y Raíces del Conaculta. La idea original del espectáculo es de Miriam Martínez y la dirección de Micaela Gramajo.

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