jueves, 23 de enero de 2014

Alexi Murdoch: Folk de las montañas

Foto: Chino Lemus / Colección Auditorio Nacional

23 de enero, 2014 / Función única / 1: 40 hrs. de duración /
 Promotor: PL - Feedback - FUAAN Financiera S.N.C. 

Alejandro González Castillo
Surge en escena y se hinca ante los pedales para manipular esos grilletes de su guitarra, mientras la audiencia, expectante, le aplaude y arroja piropos. Impávido, Alexi Murdoch ajusta perillas, afina sus seis cuerdas hasta quedar satisfecho y sin levantarse del todo del suelo comienza a rasgar su instrumento delicadamente. Entonces susurra “Through the Dark” y el público atiende en silencio absoluto cada una de sus estrofas. Da las “gracias por venir” y recibe la primera ovación de la noche.
Alexi viene acompañado de un percusionista a quien presenta como su compadre, un músico que pasa de los cascabeles y el pandero a los pads y secuencias electrónicas; se trata de alguien que afelpa las puntas de sus baquetas para así conseguir que los platillos produzcan un sonido similar al que el viento genera cuando sopla entre pinos. Por su parte, el cantante genera arpegios discretos y distorsiona su voz de modo que parece que ésta se encuentra filtrada por un viejo auricular telefónico. Así, la dupla integra los componentes de un entramado sonoro que recuerda al cancionero de los Fleet Foxes, aunque sin el espíritu hippie, así como al de The Postal Service, pero sin computadoras de por medio. 
El nacido en Escocia inició su andar discográfico con Four Stars, un EP editado por él mismo que serviría de germen para Time Without Consequence, cuya colección de canciones alcanzaría proyección masiva gracias a su aparición en numerosas series televisivas ―la más popular, The O.C.― y comerciales para autos y teléfonos celulares.
La más reciente producción del compositor, Towards in the Sun, lo ha llevado a visitar Alemania, Canadá y Estados Unidos mientras la prensa inglesa le ha colgado cuatro estrellas a dicho repertorio. Así que esta noche se advierten suficientes pretextos para aplaudir cada movimiento del hombre barbado. En ese rol, “Orange Sky” es celebrada especialmente por una multitud que no contiene sus muestras de admiración; “te amamos”, grita alguien con desgarro desde la oscuridad hacia los reflectores, y bajo éstos nace un tímido “yo también” como respuesta. 
 
Foto: Chino Lemus / Colección Nacional
Ya sea frente al piano, manipulando un kalimba o usando un violín como ukulele, el autor de “Song for You” recurre a un temario donde la esperanza se asoma constantemente por su horizonte. De modo que las atmósferas lóbregas que por momentos impregnan el ambiente, lejos de enrarecer el aire, provocan una tibieza que acaricia el rostro de los espectadores, quienes se mostraron listos para escudriñar texturas desde que Ciénega, el acto abridor, ejecutó algunas piezas como preámbulo. Al final de la noche, prevalece la impresión de que un leñador bajó de la montaña para presumir las canciones que escribió en su cabaña durante el invierno. Como si se tratara de una lunada alrededor de una fogata cuyo combustible, lejos de ser troncos secos, son las sensaciones que provoca extraviarse entre paisajes boscosos. 

Programa
Through the Dark / Some Day Soon / The Ragged Sea / The Light (Her Hands Were Leaves) / Golden Mountain / All My Days / Song For You / Orange Sky / Lay my Body / At Night my Heart / In the Fields. 



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