viernes, 7 de febrero de 2014

Los Hermanos Castro: Un cancionero lozano



Foto: Claudia Reyes Ruiz / Colección Auditorio Nacional

50 años / 19 de diciembre, 2013; 6 y 7 de febrero, 2014 / Tres funciones / 
2:00 hrs. de duración / Promotor: Francisco Ítalo Pérez Castro

Alejandro González Castillo
Quien primero pisa el escenario es Arturo y con las manos sobre el teclado va presentando a sus compañeros al tiempo que forma los acordes que integran “Jamaiquino”. Así llegan Jorge hijo, Gualberto y Benito, quienes completan Los Hermanos Castro, la familia que hoy celebra cincuenta años de andar musical, una trayectoria donde la perfecta sincronía de voces ha operado como sello distintivo.

Originalmente llamados Los Panchitos, a lo largo de su historia el cuarteto se ha presentado exitosamente en Argentina, Cuba, España, Puerto Rico y Brasil con la misma gracia que conquistó La Vegas. Para conseguirlo, en su prolija discografía ha echado mano de un catálogo de cadencias que hoy día permanece inamovible; en ese sentido, predominan balada, bossa-nova, jazz y bolero, ya sea en las composiciones del tecladista o en el temario que esta vez el combo pide prestado a Armando Manzanero.

“La música es nuestra vida, todo lo que tenemos”, explican los ataviados con smoking antes de recordar “María”, una tonada donde pasado y presente chocan sus manos gracias al video que es proyectado en las pantallas. Y es que las imágenes presentan al conjunto hace décadas, presumiendo sus dotes vocales a blanco y negro para luego dar un salto en el tiempo y fundir el ayer con las armonizaciones que tienen lugar esta noche bajo los reflectores. El efecto resulta cautivador, por eso los aplausos arriban, al confirmar que el reloj se ha detenido en las gargantas de los intérpretes y que las grandes canciones, lejos de envejecer, sostienen su lozanía.
Ciertamente es el amor de pasión desmedida el tema predilecto de la velada; sin embargo, al llamado de “olvídense de los impuestos y del precio de la gasolina” los artistas bromean entre sí respecto a su edad ―“claro que somos grandes”, aceptan ante los piropos que les llegan del público, “¿cómo no íbamos a serlo si ya tenemos un chorro de años?”― y permiten que “el papá de La Güereja” rinda un tributo a Palillo.
Así, entre chistes, la pena que aborda “Perdiendo la razón” se vuelve gozosa y la congoja que suscita “Usted abusó” se transforma en fascinación. Y aunque todas las composiciones son celebradas con entusiasmo por la audiencia, es Gualberto quien se lleva la ovación de pie una vez que se deshace de su micrófono para hacer suya “Como yo te amé”.
 
Foto: Claudia Reyes Ruiz / Colección Auditorio Nacional
Abrazados a modo de despedida, los Castro ofrecen una reverencia y ceden las palabras finales al “patriarca de la familia”, quien apenas consigue ocultar su emoción al confesar que la de hoy es una cita como pocas. “¿Qué más puedo pedir? Estoy con nuestras canciones, mis hermanos y ustedes, público amoroso”. De esta manera desaparece la familia de músicos, armonizando un hasta luego pues, advierten antes de dirigirse a sus camerinos, muy pronto regresarán a este escenario. 

Programa
Jamaiquino / Lluvia en la tarde / A las mujeres / El tiempo sigue igual / María / Perdiendo la razón / Oye / Yo sin ti / Y después del amor / Usted abusó / Llorando por dentro / Como yo te amé / Contigo aprendí / Con los brazos abiertos / Zazueira / MacArthur Park.



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