sábado, 14 de diciembre de 2013

Falstaff: Todo es una burla

Foto: The Metropolitan Opera

Transmisión de ópera en vivo desde el Met de Nueva York, HD / 14 de diciembre, 2013 / 
Función única / 3:20 hrs. de duración / Promotor: FUAAN Financiera S.N.C.

Fernando Figueroa
El barítono italiano Ambrogio Maestri ha representado doscientas dos veces el papel principal de Falstaff, para el que parece haber nacido. Posee una voz potente y de amplio registro, es muy simpático, mide casi dos metros y tiene la obesidad mórbida requerida para que los otros personajes hagan reiterado escarnio de tal condición. Algo inolvidable.

Si Maestri es perfecto para meterse en la piel de este entrañable y decadente noble inglés, algo similar sucede con el resto del elenco, en el que destacan la soprano Angela Meade (Alice) y la mezzosoprano Stephanie Blythe (Mrs. Quickly), también tocadas con la varita mágica del carisma. El trabajo de la mezzosoprano Jennifer Johnson Cano (Meg) no es tan deslumbrante como el de sus compañeras, pero da el tipo exacto de la mujer burguesa de los años cincuenta del siglo XX, época en la que está ubicada la nueva producción de Robert Carsen.

El libreto de Falstaff ―la última ópera que compuso Giuseppe Verdi― fue escrito por Arrigo Boito a partir de obras de William Shakespeare: Las alegres comadres de Windsor y algunos fragmentos de las dos partes de Enrique IV (donde Falstaff es un borrachín que suelta verdades a diestra y siniestra).
En la ópera, el vividor reside en una hostería de medio pelo y tiene a dos sirvientes mal pagados y traidores, igual de borrachos y pícaros que él: Bardolph (Keith Jameson) y Pistol (Christian Van Horn). El patrón intenta conquistar a Meg y Alice para quitarles algo de sus fortunas, pero comete el error de enviarles cartas idénticas, sin saber que ellas son muy amigas y se cuentan todas sus intimidades.
Las damas utilizan a Mrs. Quickly como intermediaria para hacer creer a Falstaff que su interés amoroso está bien correspondido en ambos casos. Ford (Franco Vasallo) es el esposo de Alice, pero no está enterado de la estratagema de su mujer y piensa de forma equivocada que pronto se convertirá en un cornudo; al mismo tiempo, se empeña en casar a su hija Nannetta (Lisette Oropesa) con el maduro Doctor Caius (Carlo Bosi), a quien ella no ama, pues su corazón le pertenece al joven Fenton (Paolo Fanale).
El punto álgido de la comedia de enredos se produce en una cocina integral de colores pastel (escenografía de Paul Steinberg), donde Falstaff debe encerrarse en la alacena para no ser descubierto por el marido celoso, luego en un cesto de ropa sucia y finalmente es arrojado al río Támesis desde una ventana.
Aunque está consciente de que su comportamiento lo ha convertido en “un asno”, el noble venido menos acepta ir disfrazado al bosque para una nueva cita con Alice, pero lo único que consigue es hacer el ridículo otra vez. En la escena final, Falstaff grita a los cuatro vientos que “en el mundo todo es una burla” y “quien ríe al último, ríe mejor”.
El director musical James Levine, quien regresa luego de dos años de ausencia por enfermedad, señala en las entrevistas del intermedio que Falstaff es una celebración de la vida, plena de calidez y humor. Asimismo, define la fuga final como una de las más importantes en la historia de la música.
Cuando se cierra el telón, todo el elenco recibe carretadas de aplausos, especialmente Ambrogio Maestri. Sin embargo, nada comparado con la ovación inicial a Levine, quien ha entregado al Met gran parte de su vida artística.
En la tradicional charla previa, en el Lunario del Auditorio Nacional, el maestro Sergio Vela había comentado que Verdi puso broche de oro a su carrera con un mensaje lúdico, luego de vivir ochenta años empeñado en defender su “honor”, algo que para Falstaff “sólo es una palabra que no da de comer ni cura enfermedades”.
Vela considera que esta ópera “es genial”, a pesar de que no se ubica entre las favoritas del gran público respecto a otras obras de Verdi. Eso lo atribuye a que el autor no incluyó las típicas arias de lucimiento que detienen la acción, sino que se trata de una vertiginosa e ininterrumpida sucesión de bellas melodías.

Una ópera redonda
• Giuseppe Verdi, quien se caracterizó por dar un trato despótico a sus libretistas, quedó deslumbrado cuando leyó el texto de Arrigo Boito y así se lo hizo saber mediante una carta.
• La mayoría de los críticos coinciden en señalar que, desde el punto de vista dramatúrgico, Falstaff es superior a Las alegres comadres de Windsor. Ni más ni menos.
• La ópera se estrenó el 9 de febrero de 1893, en el Teatro alla Scala de Milán, con un rotundo éxito.
• El productor Robert Carsen cree que “la gran ópera cómica de Verdi está impregnada de melancolía”.
• Hace casi dos décadas, en sustitución de Marilyn Horne y bajo la batuta de James Levine, Stephanie Blythe interpretó por vez primera a Mrs. Quickly en el Met.
• Según Renée Fleming, en su carácter de entrevistadora durante el intermedio, “Falstaff es la obra maestra definitiva de Verdi”. (F.F.)
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