sábado, 9 de noviembre de 2013

Tosca: “Nos veremos ante Dios”

Foto: The Metropolitan Opera


Ópera en vivo desde el Met de Nueva York. HD. / 9 de noviembre, 2013 / 
Función única /  3:20 hrs. de duración / Promotor: FUAAN Financiera S.N.C.

Fernando Figueroa
En septiembre de 2009 se estrenó en el Met esta producción de Luc Bondy, provocando un escándalo de dimensiones épicas. Con ganas de imponer su sello, el artista suizo le dijo adiós a la grandilocuencia de Franco Zeffirelli ―cuyo montaje era parte de la tradición en el Lincoln Center― y optó por una austera escenografía (Richard Peduzzi), que irritó en su momento a buena parte del público y de la crítica.


Cuatro años después, con la misma propuesta de Bondy, las aguas han vuelto a su cauce y los espectadores neoyorquinos vitorean a Roberto Alagna (Cavaradossi), Patricia Racette (Tosca) y George Gagnidze (Scarpia) cada vez que ellos terminan las arias más representativas de esta ópera de Giacomo Puccini, y sobre todo al término de la representación. Finalmente, la música y el canto se imponen al oropel zeffirelliano.

Patricia Racette interpreta a Floria Tosca, una diva de la ópera que sufre la misma enfermedad que Otelo: celos. Su novio, Caravadossi, es un pintor que ama la belleza femenina y que en uno de sus cuadros le pone a María Magdalena el rostro de la hermosa marquesa Attavanti, con la cual nunca ha cruzado palabra alguna.
Scarpia ―jefe de la policía secreta monárquica― es el equivalente a Yago, pero en vez de pañuelo utiliza como trampa un abanico de la marquesa (quien jamás aparece en escena). La intención del hombre es poseer a Tosca, cuyo rechazo no hace más que avivar su incontrolable deseo; en él todo es desenfreno, pues se trata de un patán, el personaje más malvado en la historia de la ópera, según la opinión generalizada en este medio artístico. Así lo expresa Reneé Fleming como entrevistadora en los intermedios y lo reitera el propio Gagnidze, quien luce estupendo como actor y cantante (barítono).
Alagna ―en su quinta intervención en HD Live― es un Caravadossi muy dinámico y carismático. El crítico James Oestreich escribió en The New York Times que la voz del tenor muestra en los dos primeros actos “una amplitud impresionante, pero con falta de sutileza y en ocasiones fuera de tono”, con mejora sustancial en el tercero.
Patricia Racette no es una gran actriz, ni mucho menos, pero su voz de soprano es un enlace sobrenatural con las notas de Puccini, sobre todo en el aria “Vissi d’arte”. A Fleming le dice que, definitivamente, es su papel favorito por la complejidad del personaje y por la intensidad creciente del drama que la rodea.
Aunque su participación es breve, el bajo Richard Bernstein hace un digno trabajo como Angelotti, el rebelde que escapa de prisión y es ocultado por Caravadossi en una capilla de la iglesia que este último utiliza como estudio (en la sacristía). Por cierto, un stuntman ejecuta la escena en que Angelotti desciende por una alta pared, ayudado de una soga; Bernstein quiso hacer esa maniobra él mismo, pero las autoridades del Met se lo impidieron por cuestión de seguridad.
James Oestreich considera que la dirección musical de Ricardo Frizza es un tanto descontrolada, pues se coloca por encima de los cantantes, en vez de acompañarlos con mesura. El tercer acto le parece el más afortunado en conjunto y termina por aceptar ―”a regañadientes”― que la simpleza del escenario sirve para amplificar el ambiente de opresión que vive la desventurada pareja de enamorados.
Sucede que Scarpia tortura a Caravadossi y sólo dejará de hacerlo si Tosca accede a sus reclamos sexuales. Ella le dice que sí para obtener un salvoconducto, y una vez logrado su objetivo lo apuñala, sin haber dado nada a cambio. La heroína piensa que el fusilamiento de Caravadossi sólo será una simulación, pero cuando se da cuenta de que las balas eran de verdad, opta por lanzarse al vacío, no sin antes decir: “Scarpia, nos veremos ante Dios”.
La historia sucede en Roma, en junio de 1800, al mismo tiempo que el ejército napoleónico derrota a las fuerzas austriacas en la batalla de Marengo. Caravadossi se opone a la monarquía y por eso es apresado y ejecutado, aunque antes de morir se entera del triunfo de Bonaparte y exclama dichoso: “¡Victoria, victoria!”.

El empeño de Puccini
En la tradicional charla previa, en el Lunario del Auditorio Nacional, el maestro Sergio Vela comentó que, originalmente, Giacomo Puccini intentó comprar los derechos de la obra de teatro La Tosca, que Victorien Sardou creó para Sarah Bernhardt. Sin embargo, el escritor no tuvo confianza en el músico porque éste aún no alcanzaba el reconocimiento que tuvo años después.
Sardou cedió los derechos a Alberto Franchetti (Cristoforo Colombo, Germania). Entonces, a petición de Puccini, el editor Giulio Ricordi convenció a Franchetti ―básicamente con engaños― de que no le convenía hacer una ópera con ese tema. Fue así que Puccini compuso una de las obras favoritas del público a nivel mundial (en el top ten de todos los tiempos). El libreto fue escrito por Luigi Illica y Giuseppe Giacosa. Se estrenó el 14 de enero de 1900, en el Teatro Costanzi de Roma.
María Callas, Montserrat Caballé y Renata Scotto son sólo algunas de las más famosas sopranos que han interpretado el papel estelar de Tosca. Asimismo, Franco Corelli, Plácido Domingo y Luciano Pavarotti son recordados en interpretaciones magistrales como Cavaradossi. Y Tito Gobbi es el Scarpia por antonomasia. (F.F.)

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