miércoles, 6 de noviembre de 2013

Roger Hodgson: La vida después de Supertramp

Foto: Chino Lemus / Colección Auditorio Nacional


6 de noviembre, 2013 / Función única / 2:15 hrs. de duración / 
Promotor: Eje Siete Vialidad Artística S.A. de C.V. – Lado Business Entertainment S.A. de C.V.

David Cortés
El cantante, compositor, guitarrista y tecladista perfila una enorme sonrisa antes de hablar. Sabe que está en un país que no domina su idioma y por ello su dicción es más lenta, pero pronto se da cuenta de que la mayoría de los presentes le entienden perfectamente: “He esperado treinta años para este momento, lamento no haber venido con Supertramp y sólo hay algo de lo que me arrepiento: es que tengo muy mal español. Estas canciones que voy a cantar son pedazos de mi corazón, así que por las próximas dos horas dejen afuera sus problemas y celebremos”.


Durante todo su concierto, Roger Hodgson interactuará mucho con el público, ya sea para dejar aflorar su sentir acerca de su primera visita a este país, ya para explicar cómo construyó una canción, ya para decir qué lo inspiró para escribir una letra. Detrás de ese discurso está un hombre que disfruta lo que hace y se muestra complacido y contento de estar sobre el escenario. Es un tipo que ha vendido discos en abundancia —tan sólo del álbum Breakfast in America fueron veinte millones de placas—, no obstante sabe del valor de la humildad. 
En dos momentos de la noche dará muestras de ese cuidado, de esa necesidad de establecer una relación más directa con sus fans. Hace una pausa y comenta que uno de los valores más duraderos es el amor, menciona a dos personas que le han hecho llegar un mensaje a su página web, pregunta si están aquí y al escuchar los gritos de “sí” les dedica una canción: hoy es su aniversario de bodas.
Una vez hecho ese gesto, es inevitable no subir al carro de la nostalgia y dejarse llevar por esos temas que, como dijera una voz anónima que lo ha anunciado antes de subir al escenario, “forman parte del soundtrack de nuestras vidas”. Suena a lugar común y lo es, no por ello es menos cierto. De 1969 a 1983, año de su disolución, Supertramp fue un grupo muy exitoso que aprovechó para hacer un pop con tintes de rock progresivo y de jazz, una banda que consolidó un sonido muy amable, mas al mismo tiempo con aspiraciones artísticas.
Y por lo menos la mitad de esa rúbrica se debió a las composiciones de Hodgson, mismas que ahora suenan con igual majestuosidad a la de la grabación. Sí, hay que dejarse llevar por esos solos de piano, por esas líneas de guitarra que en innumerables ocasiones se interpretaron con la air guitar y que hoy se escuchan nítidas, cristalinas, tan llenas de vida o más que aquella primera vez que la aguja de diamante arañaba el vinilo.
Hodgson podría ser un virtuoso, pero en vez de ofrecernos afectadas poses o desplantes, decide entregarnos lo mejor de su repertorio como solista y de su trayectoria con el grupo que lo dio a conocer. Y es que si hay un secreto en la vida sonora del inglés, se encuentra en la solidez de sus canciones que, esta noche, suenan tan bien solamente con el piano o la guitarra. Los temas son arropados por cuatro músicos muy solventes que eligen atacar sus instrumentos sin contenciones para imprimir tonos épicos a algunas composiciones de monumental ornamentación. 
Un tema como “Fool’s Overture” tiene rasgos clásicos, sin embargo, es muy amable al oído. Y es que el cantante tiene esa rara habilidad para que lo complejo se muestre o parezca sencillo, aunque uno al escucharlo sabe que eso no es otra cosa más que una fachada, que detrás de ella está la sustancia.
Así transita la noche, con un Hodgson presentando la canción y respetando la interpretación de ésta al máximo, con sus cuatro forajidos que pulsan los instrumentos con elegancia, sin hacer alardes, ni solos excesivos. Porque otra cualidad en la música del inglés es la mesura. Es como si dijera: “Puedo hacer canciones difíciles, intrincadas, pero no necesito atiborrarlas de solos”, porque al final, a pesar de arabescos y barroquismos, el trabajo del cantante es hacer canciones y expresarse mediante ellas. Por eso las hace con un esqueleto fuerte, capaz de ser interpretadas con una banda, una orquesta o apenas con una guitarra.

Foto: Chino Lemus / Colección Auditorio Nacional

“Te estuve esperando treintaicinco años”, le grita un asistente a Hodgson y éste ríe y también dice: “Espero que ésta sea la primera de muchas ocasiones”. Al llegar el cierre, abundan los comentarios, pero probablemente todos llevan en mente esas palabras de Hodgson: que ésta sea la primera ocasión de un largo racimo. Ésa sería la conclusión lógica.

Una semblanza
Roger Hodgson fundó, al lado de Rick Davies, un grupo llamado Supertramp. En su trayectoria, la dupla dio forma a álbumes brillantes (entre ellos Crime of the Century, 1974; Crisis? What Crisis, 1975; y Even in the Quietest Moments, 1977). A su salida de la agrupación, Hodgson buscó refrendar su éxito y siguió una fórmula similar a la perpetrada en su famosa banda, aunque los resultados no han sido tan espectaculares.
Su debut en solitario lo hizo con In the Eye of the Storm (1984) y desde entonces ha grabado cuatro discos más, uno de ellos en directo, en los cuales ha proseguido con su temática espiritual y filosófica. Sin embargo, como suele suceder a muchos músicos que han sido exitosos con sus grupos primigenios, Hodgson no ha logrado desembarazarse del nombre de Supertramp y por ello en sus conciertos es frecuente escucharlo interpretando los temas que le dieran fama y fortuna, más que sus composiciones recientes. No en balde ha tratado de reunirse nuevamente con Davies, una intentona que hasta el momento no ha dado resultados (D.C.).

Programa
Take the Long Way Home / School / In Jeopardy / Lovers in the Wind / Hide in Your Shell / Easy Does It / Sister Moonshine / Breakfast in America / Lady / Rosie Had Everything Planned / The Logical Song / Lord Is It Mine / Death & a Zoo / Child of Vision / Even in the Quitest Moments / Don’t Leave Me Now / Dreamer / Fool’s Overture / Two of Us / Give a Little Bit / It’s Raining Again.



2 comentarios:

Erik Nieto dijo...

Muy buena reseña! Yo fui muy afortunado de haber asistido al soundcheck, concierto en primera fila, Meet & Greet y durante el concierto le di la bandera de Mexico que porto después de tocar Fool's Overture y que al final me la firmo! ;)

Lila dijo...

No es la primera vez que asisto a un concierto de Roger Hodgson, no va a ser la última tampoco, es imposible no seguirlo, tiene un imán, un talento, sus mágicas canciones nos llenan el alma, y nunca te cansas, la virtud más increíble creo que es no repetirse a sí mismo jamás. Si bien, las canciones las conocemos de memoria, cada vez son nuevas, frescas, vivas... esos momentos en sus shows, son una verdadera medicina para nuestros corazones. Gracias Roger Hodgson!!!

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Se ha producido un error en este gadget.