domingo, 17 de noviembre de 2013

Octavio Arévalo: Tributo a los charros cantores


Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional

La fiesta del mariachi / 17 de noviembre, 2013 / Función única / 1:35 hrs. de duración / 
Promotor: Octavio Arévalo - FUAAN Financiera S.N.C.

Jorge R. Soto
La voz del tenor Octavio Arévalo no sólo es fruto de la genética sino también resultado del esfuerzo y el estudio. Fue alumno de la mezzosoprano Belén Amparán y del tenor suizo Ernst Haeffliger. Ha cantado al lado de directores tan renombrados como Claudio Abbado, Richard Bonynge y Marcello Viotti, no obstante su academicismo posee la versatilidad necesaria para contender en las arenas de la música popular, tal como lo hace esta noche con un espectáculo que celebra, como él dice, “a todos los charros cantores que han dado lustre a la música vernácula”.
Trece elementos del Mariachi Perla Azul, de Jonacatepec, Morelos, se colocan al fondo del escenario para contribuir al sólido desempeño del cantante, quien aparece con un sencillo atuendo de caporal en tonos cafés ―a diferencia de otros tenores que entonan este material y visten el traje de gala de charro: saco y pantalón negros, camisa blanca, corbata roja y botonadura plateada―.

El repertorio está construido con varios temas que se incrustaron en el inconsciente colectivo nacional en la voz de Jorge Negrete. Precisamente, el timbre que emite Arévalo para entregar estas composiciones, se puede ubicar a medio camino entre el estilo de Negrete y la forma de interpretar canciones rancheras de Plácido Domingo. Es decir, posee una magnífica modulación y templanza en los tonos bajos, pero es capaz de lanzar todo el poderío vocal en un coro o al final de un tema.
Antes de iniciar la sesión, personal de apoyo colocó en cada mesa una carta de baraja española; en algunas pausas del concierto, el tenor desecha una a una de un mazo propio hasta llegar al ganador: un joven que obtiene una botella de tequila. Octavio se dirige a un atril colocado en el centro del escenario y cada vez que termina una canción quita una hoja de ahí. Al respecto, cuenta esta anécdota: “Alguna vez le pregunté a Monserrat Caballé: Maestra, ¿por qué usa el atril, acaso le falla la memoria? y me respondió: No, hijo, es que lo uso de bastón. La verdad es que a mí sí me ataca el Alzheimer”.
Para ofrecer “El herradero”, Arévalo invita a la cantante y actriz Marisol Meneses, de quien dice: “La pedimos prestada del musical Wicked”. Ella es delgada y menuda, pero su estupenda voz, de tonalidades alegres, la agiganta. La compositora e intérprete Ale Rojas, con un atuendo de china poblana, entrega el clásico de Luchas Reyes, “La tequilera”. Tiene un timbre claro, limpio y poderoso, que despliega en un falsete intenso y tan largo que parece interminable. Su acierto es no imitar las modulaciones del original, sino imprimir su propio sello. 

Foto: Fernando Aceves / Colección Auditorio Nacional


Arévalo es generoso y permite que el Mariachi Perla Azul se luzca con “El rey de la huasteca”; resplandece la ejecución del conjunto, destacando dos vertiginosos violines solistas y una guitarra que ejecutan un huapango inolvidable para, posteriormente, acompañar el clásico de Agustín Lara, “Granada”, en donde, ahora sí, el tenor despliega toda la artillería vocal.
Rastrear el origen del mariachi es una tarea compleja, sin embargo, es un hecho que artistas como Octavio Arévalo y el Mariachi Perla Azul conservan esa llama brillando intensamente.

Programa
Intro / Paloma querida / La noche y tú / Tequila con limón / Fiesta mexicana / Con Marisol Meneses: El herradero / Luz de luna / La del rebozo blanco / Flor de azalea / Mariachi Perla Azul: El rey de la huasteca / Sombras / Te amaré toda la vida / Con Ale Rojas: La tequilera / Amores malditos / Silverio / Granada / Rúbrica.




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