sábado, 30 de noviembre de 2013

Los Korucos: Jamaica con piloncillo

Foto: Chino Lemus / Colección Auditorio Nacional

¡¡¡Dale un dulze al chamakito!!! / 30 de noviembre, 2013/ Funcion única / 
2:35 hrs. de duración / Promotor: Gabriela Arévalo León

David Cortés
“Buenas noches raza —dice con estentórea voz Big Javi, cantante de la banda regia Inspector—, es un placer estar con ustedes”. Acto seguido, los anfitriones, Los Korucos, atacan un tema y lo interpretan con un vocalista que hace diez años, cuando ellos apenas comenzaban su trayectoria, ya marcaba directrices y era una figura.

El oriundo de Nuevo León funge como padrino en esta fiesta a la cual han convocado los capitalinos, quienes también estrenan ¡¡¡Dale un dulze al chamakito!!!, su quinta producción en estudio. Y el octeto aprovecha el marco del Lunario para entregar uno de sus mejores conciertos. La emoción no les hace mella, sobre el escenario se muestran confiados y esa soltura se traslada, convertida en frescura, a una cauda de canciones que se van sucediendo y en donde resaltan algunos de los éxitos logrados en este trayecto, aunque el grueso del repertorio lo conforman composiciones de su más reciente álbum.

La música es una ensaladera de ritmos montada sobre una base ska y al escucharla es inevitable recordar esa definición que mejor pinta la práctica de esta vertiente en México: “No es ska puro ni es puro ska”. Porque este océano de sonidos tiene variados afluentes: ragamuffin, reggae, cumbia, ritmos latinos y pop. Incluso esta noche la agrupación coquetea con la música norteña y los tintes balcánicos al invitar a una tuba al escenario, y su guitarrista y líder en un par de ocasiones juguetea con el metal al ejecutar un par de solos de tintes acerados.
No faltan los amigos que han venido a felicitar al combo y a lo largo del show desfilan músicos de La Fayuca —encargados de abrir el concierto—, Radio Catoche, Real Skasez, Nana Pancha, todos ellos conjuntos con los cuales han cruzado caminos los festejados. También, entre el público, surgirá un trío de batucada y a la tarima subirán botargas, gigantes en zancos, y hasta un malabarista y una gimnasta aérea.
 
Foto: Chino Lemus / Colección Auditorio Nacional
La intensidad es la marca y aunque al iniciar la sesión el frontman Saúl Moreno dijo que “tocarían por horas”, el cansancio se insinúa por doquier. En el octeto porque no ha parado en ningún momento y en los fanáticos por su incesante skankeo. Fue esa conversación entre ellos y sus feligreses, ese diálogo vivo y perlado de emoción, lo que tornó en acontecimiento el décimo cumpleaños de Los Korucos.



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