sábado, 23 de noviembre de 2013

Diego García: Después de la tempestad

Foto: Ariette Armella / Colección Auditorio Nacional

Paradise / 23 de noviembre, 2013 / 2:55 hrs. de duración /
 Promotor: FUAAN Financiera S.N.C.

David Cortés
Si la noche tiene una textura, ésta es la del terciopelo, aunque en realidad lo mejor sería describirla como una variación, un tránsito que arranca en terciopelo para después trastocarse en seda; tales son las turgencias sonoras que se desplazan en cada una de las composiciones de Diego García, cantante que hoy tributa al amor.

García habla poco, se mueve aún menos, no obstante transmite mucho calor con sus canciones; no se trata de una profusión de ritmos, ni de un dinamismo desbordado. Lo que priva es la elegancia de la construcción, el atinado manejo del pop rock. De ahí emana ese sonido cálido, invitante y sugerente que además de colorear la noche, tiñe de pasión el alma de los asistentes.

Sin duda, el intérprete nacido en Detroit pero de raíces argentinas, pone en práctica lo aprendido en Elefant (a lo largo del concierto interpretará temas de este colectivo), el grupo neoyorquino al que perteneciera la década pasada y con el cual grabó un par de álbumes, banda con un sonido post punk que en nada presagió la trayectoria solista de García, iniciada en 2011 con Laura, su primera producción, y que encuentra continuidad con el reciente Paradise, que hoy presenta.
Es un concierto redondo, muy equilibrado. Diego García comanda con mano segura a su agrupación y ésta se entrega con la misma confianza. No abundan los solos, por ende no hay demostraciones de virtuosismo, ni manierismos excesivos. Todo se desarrolla en trabajo de equipo y fluyen los sonidos, envuelven, crean una atmósfera agradable, pero jamás empalagosa. Lo que el quinteto consigue es abrazar, propiciar emoción; cada una de sus acometidas es como una palmada en la espalda, una caricia, una demostración de afecto.
Hay un instante en que la emoción es tal que seguramente en algunos rostros aparecen lágrimas, pero estas demostraciones se llevan a cabo con recato y de preferencia a espaldas de los curiosos. Y García parece darse cuenta de ello e imprime más expresividad a su canto, su voz es como un susurro, habla al oído de las féminas especialmente, pero también es gentil con los demás. El efecto en ocasiones es como el de una pluma que toca el rostro, un roce delicado, pero cargado de intensidad, con el efecto de una ligera descarga eléctrica.
 
Foto: Ariette Armella / Colección Auditorio Nacional
Al final queda una sensación muy placentera, de una calma profunda. Diego García ha hecho una pintura del paraíso, no un boceto, sino un cuadro acabado, el trabajo de un artesano enamorado de su arte y deseoso de hacer partícipe a los demás de él.
Red Lion, banda del Distrito Federal, dio inicio a la noche.

Programa
Darling Please / Dónde estás / Tell Me / Laura / Stay / Roses and Wine / Truth Will Ring / She Dances / Sunnier Days / Tonight Let’s Dance / Make Up / Bokkie / Sunlight Makes Me Paranoid / Misfit / You Were Never There / My Heart is an Island / All Eyes on You / Start With the End / Thoughts of You.


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