domingo, 3 de noviembre de 2013

Babasónicos: Un romance enmascarado

Foto: Chino Lemus / Colección Auditorio Nacional


Romantisísmico / 3 de noviembre, 2013 / Función única /
 1:50 hrs. de duración / Promotor: OCESA Promotora S.A. de C.V.

Alejandro González Castillo
No seas infeliz, déjate arrastrar por el carnaval. Noche de máscaras, déjate influenciar por el caos. La letra de “Fiesta popular” opera como un mandamiento para quienes desde sus asientos celebran que Babasónicos hayan elegido el Auditorio Nacional para presentar su álbum más reciente, Romantisísmico. Así que todos creen ciegamente en la palabra de Adrián Dárgelos y más cuando éste solicita que no teman, que confíen en él y pasen a la pista para hacer “El baile de Odín” sin que el recato se entrometa.


Y como lo de enmascararse va en serio, el cantante pone el ejemplo y se enfunda una serie de personajes que van del insolente despreocupado al inocente enamorado, del provocador malicioso al vividor desenfrenado. Con prestancia, se calza rostros acompañado de una coreografía donde la sensualidad y el arrebato definen los alcances de cada movimiento, de cada rima que entona, ya sea como un MC callejero o un crooner romántico.

Ataviado de negro, con leggins, hombreras de cuero y botines, el del micrófono consigue arrodillarse a la orilla del escenario para saludar a sus fans, evocar la danza de un indio sin penacho y contonearse delicadamente entre giros; todo en apenas un tema y con tal de alejarse de las costumbres de “Los burócratas del amor”.
Porque, a pesar de que la variedad de personajes resulta generosa ―hay lo mismo un “Patinador sagrado” entre avenidas que un “Koyote” en la montaña, por ejemplo―, en realidad son los menesteres de la pareja amorosa los que con más frecuencia se pasean en el cancionero de los argentinos. Los protagonistas de esas historias son “Flora y Fauno”, quienes gozan de popularidad gracias a sus múltiples motes; “Los calientes”, “Desfachatados” e “Irresponsables” son los más usados. Y es ese perfil, el de “Los románticos” distantes de la rispidez armónica y las anécdotas oscuras ―como las que aloja “Malon”― el que más aplausos se lleva esta noche. Aunque hay que tener cuidado, porque se trata de la narración de un romance que confunde la delicadeza de una caricia con la provocación de un terremoto. Claro, los presentes lo saben bien, estimular las placas tectónicas que hay bajo la piel es una actividad que el hoy quinteto lleva tiempo haciendo eficientemente; de hecho, podría calificársele como experto en esa área. Basta revisar los versos de “Valle de Valium” para certificarlo. 
Alrededor de Dárgelos se encuentran los tres Diegos ―Rodríguez, Tuñón y Castellano― y Mariano Roger, además de Tuta Torres y Carca. El último, encargado de percusiones, theremín, coros y guitarra, robustece el sonido del grupo en composiciones donde la distorsión y los rasgueos agresivos imperan, pero también en las que las guitarras se sosiegan y la apuesta es por arpegios acústicos. Así, los sudamericanos visitan el country y la balada, el hardcore y el rock, el bolero y el pop de la mayoría de sus platos, dejando fuera tres determinantes: Pasto, Dopádromo y Babasónica. Una trilogía, para definirla en términos babasónicos, “Gronchótica”, poseedora de rasgos estéticos que marcan raya respecto a discos más recientes, como Infame, Mucho o A propósito. 
 
Foto: Chino Lemus / Colección Auditorio Nacional
¿Qué quieren oír? Pregunta finalmente Adrián, después de pasar casi dos horas probándose caretas. Ya sé, ya sé cuál es, dice el coro de la que cierra la cita. Sos tan espectacular que no podés ser mía nada más, tenés que ser de todos; una oda a las mascaradas, a la glorificación del álter ego. A eso que hoy día llaman trastorno de identidad disociativo y que quienes pagaron su boleto, así como los que pisan el escenario, verdaderamente disfrutan padecer. 

La mano de Andrew Weiss
Andrew Weiss es conocido en el mundo del rock por su desempeño como bajista al lado de músicos como Yoko Ono, Jello Biafra y Chris Harford, pero también por ser parte medular de Gone ―al lado de Greg Ginn y Sim Caine― y Pigface; además de haber compartido talento con grupos como Butthole Surfers, Akron/Family, Ween y Rollins Band. 
Sin embargo, más allá de su labor como bajista con artistas de culto, su trabajo como productor lo ha hecho ganador del premio Grammy. Curiosamente, el de Chicago ha encontrado en México el suficiente talento como para producir discos de Café Tacvba y Liquits. Por otro lado, la relación de Weiss con Babasónicos arrancó en 1996, con Dopádromo, una experiencia que llevaría a los involucrados a encontrarse de nuevo en el estudio de grabación para los discos Babasónica, Miami, Jessico, Infame, Anoche, A Propósito y Romantisísmico. Si se atiende la historia dictada por The Beatles al lado de su productor de cabecera (George Martin), es posible decir que el sonido de los argentinos le debe mucho a las manos de Andrew. (A.G.C.)

Programa
Humo / Fiesta popular / El baile de Odín / Irresponsables / Patinador sagrado / Los burócratas del amor / Los calientes / Flora y Fauno / Cuello rojo / Desfachatados / Paisano / Malon / Koyote / Cómo eran las cosas / Celofán / El colmo / Tormento / Aduana de palabras / La lanza / Estertor / Valle de Valium / Casi / Su caballo / El ídolo / Los románticos / Carismático / Yegua / Run run / Putita / Y qué.





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