viernes, 29 de noviembre de 2013

Armando Palomas: Un escribiente maldoso

Foto: José Jorge Carreón / Colección Auditorio Nacional

20 aniversario / 29 de noviembre, 2013 / Función única /
 2:40 hrs. de duración / Promotor: OCESA Promotora, S.A. de C.V.

Alejandro González Castillo
Sobre el escenario, Armando Palomas bebe tranquilamente de la botella que le acercan a la mesa que lo escolta y, tras decir salud, confiesa sentirse satisfecho de que su fans, sus “cómplices” ―como él mismo los apoda―, lo acompañen. Aunque no todo sea felicidad pues, advierte, siempre supo que su destino sería el de un perdedor.

Desde hace veinte años, Palomas compone canciones, las empaqueta en discos y las interpreta en peñas de la más variada facha sin hacer jamás distinciones entre lugares ni públicos, como él mismo explica. A pesar de que el cantante lo niegue, el espectáculo que esta vez ofrece se advierte especial. No sólo porque presenta Retazos y canciones de un escribiente maldoso, su más reciente álbum, sino porque recuerda a su madre, a su hijo, a cierto amigo desaparecido y, muy especialmente, al accidente automovilístico que hace tiempo sufrió y que, creyó, lo alejaría de los escenarios definitivamente. Así, el autor une sus manos para besar sus puños y, cuando la emoción está a punto de vencerlo, sonríe tras oír lo que un escucha entre sombras le grita: “¡No chilles, Palomas, mejor agarra piedras!”

Con el blues, la canción ranchera, el funk, la balada, la cumbia y el bolero como aliados en su temario, el hidrocálido reta a la muerte y reivindica el poder magnético de las piernas y las caderas femeninas, al tiempo que analiza los actos cometidos en el pasado. Se trata de un circuito temático irreversible donde una parranda lleva a un flirteo amoroso y luego a una irremediable decepción que orilla al protagonista de la aventura a hundirse en reflexiones oscuras. El del micrófono se refiere a esta clase de historias como la vida del rock & roll, porque es dentro de esa escena que prefiere ubicarse; aunque su cancionero melancólico se encuentre muy cerca de la trova y por momentos su timbre de voz se hermane con el de Ricardo Arjona. “Yo creí que iba a ser beisbolista y terminé siendo rocanrolero”, dice al respecto, antes de presentar al cuarteto de músicos que lo acompaña.
 
Foto: José Jorge Carreón / Colección Auditorio Nacional
Tras citar a Joaquín Sabina, Los Locos del Ritmo, Santo & Johnny y Los Auténticos Decadentes, el de la pluma maldosa comunica que está a punto de irse, que cuando esto suceda la audiencia deberá pedir una copa más para luego recibir a los músicos de nueva cuenta con una ovación estruendosa. Y así sucede, desafortunadamente sólo una vez; después, al no encontrar a su ídolo de vuelta bajo los reflectores, decenas de cómplices exigen un bis más, pero frente a la barra, cantando heridos esa que dice hay botellas que mueren a sorbos, yo estoy muerto, pero sigo vivo. 

Programa
He he tu tu / Bar animal / La novia / Bolero pelón / Lágrimas y barcos / Llegó la hora / Kilómetro 70 / Tú y la borracha noche / Apocalíptica canción de amor / Santa del Infonavit / Déjame besar tus ojos / Manual para conquistar a Claudia / Hasta el fondo del zaguán / Serenata pacheca / El charro atrabancado / Una cuarta más abajo del ombligo / Canción pinche / Tiranosebrius sex / Amanece diario y la extraño / El último blues / Tan feliz como los pájaros / Tres veces siete / Ya no hay más qué decir / Gatos, perros y este asqueroso blues / Canción del mutilado.


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Se ha producido un error en este gadget.