viernes, 8 de noviembre de 2013

Armando Manzanero: El manantial inagotable

Foto: José Jorge Carreón / Colección Auditorio Nacional


Recuento de un compositor / 8 y 9 de noviembre, 2013 / Dos funciones /
 1:30 hrs. de duración / Promotor: FUAAN Financiera S.N.C.

Fernando Figueroa
Aunque es evidente la admiración que el público le profesa a Armando Manzanero, seguramente dentro de muchos años los aquí reunidos potenciarán la experiencia y le dirán a sus nietos que alguna vez escucharon al yucateco en el Lunario del Auditorio Nacional. Que lo tuvieron “así de cerquita” y que tal recuerdo los hace sentirse muy afortunados.


Tal vez la constante presencia del compositor en los medios de comunicación, o como invitado de muchos intérpretes, ha diluido un poco la verdadera dimensión de tenerlo vivo, activo y vigente. Manzanero en el escenario es tan importante como ver la luz del otro lado de la luna, para decirlo con sus palabras.
Cuando escuchan “No sé tú”, “Dormir contigo” o “Por debajo de la mesa”, algunos jóvenes suelen decir: “ah, son canciones de Luis Miguel”; algo similar sucede si oyen a Alejandro Fernández con “No”, o Paulina Rubio en “Tal vez, quizás”, y así sucesivamente. Al actual líder de la Sociedad de Autores y Compositores de México lo han interpretado también Plácido Domingo, Tony Bennett, Perry Como, Simone, José Feliciano, Paul Mauriat, Paloma San Basilio, Marco Antonio Muñiz, Susana Zabaleta, Tania Libertad, Carlos Lico, José José, Alejandro Sanz, Angélica María y un larguísimo etcétera.
Manzanero es uno de los creadores musicales más importantes del último medio siglo, además de destacado pianista que, desde muy joven, acompañó con ese instrumento a Lucho Gatica, Olga Guillot y Pedro Vargas. Por si eso fuera poco, es un productor y arreglista muy solicitado, asimismo es un cantante que conmueve y buen entretenedor. Le gusta contar la gestación de algunos de sus temas, narra anécdotas graciosas de sus paisanos mayas y suele mofarse de sí mismo con la habilidad de un consagrado comediante.
De manera intermitente lo acompaña su hijo Juan Pablo Manzanero, con quien hace duetos y éste se queda a solas para que interprete temas propios y de su padre. También bromean entre sí, sacando algunos trapitos al sol sin hacerse daño. Ambos tocan el piano por momentos, aunque traen a Miguel Villicaña como tecladista de planta, quien recibe elogios y puyas de manera alternada: “Usted puede hacer lo que quiera… pero no toque tan bajo como soy yo”. Completan la sólida banda un saxofonista, bajo eléctrico y percusiones.
Aunque Manzanero padre afirma que nunca ha dejado de sentir nervios antes de salir al escenario, en todo momento se muestra dueño de la situación, incluso cambiando la letra de algún tema para enviar un mensaje específico: Esperaré… a estar aquí, en este sitio tan sabroso, en 2014.
 
Foto: José Jorge Carreón / Colección Auditorio Nacional
La gente se niega a dejarlo ir, pero él prepara su salida con anticipación y remata con más cañonazos. Finalmente se va, con la certeza de ser querido y valorado. No es gratuito que el antiguo teatro Mérida, de la capital yucateca, se llame Armando Manzanero desde octubre de 2010. Ésa y muchas otras distinciones se las ha ganado a pulso durante más de medio siglo de carrera artística.

Programa
Cuando se te da la gana / Esperaré / Somos novios / Esta tarde vi llover / El ciego / No existen límites / Dormir contigo / Tal vez, quizás / Con Juan Pablo Manzanero: Voy a apagar la luz / Juan Pablo Manzanero: Adoro – Serás el aire – Antes de, después de – Vivir la vida / Ahora que te vas / Contigo aprendí / No / Nada personal / Por debajo de la mesa / Con Juan Pablo Manzanero: Quiero amarte / Mía / Te extraño / No sé tú. 



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