sábado, 26 de octubre de 2013

La nariz: El collage de la opresión

Foto: The Metropolitan Opera


Ópera en vivo desde el Met de Nueva York. HD / 26 de octubre, 2013 /
 Función única / 2:10 hrs. de duración / Promotor: FUAAN Financiera S.N.C.

Fernando Figueroa
Cuando el público asiste a una función de ópera, generalmente abandona el recinto comentando el trabajo de alguno o varios cantantes. En el caso de La nariz ―de Dmitri Shostakovich, a partir de un cuento de Nikolai Gogol―, quien roba la atención es el productor sudafricano William Kentridge, pues su propuesta visual es una obra maestra inolvidable.


Kentridge es un artista plástico que ha expuesto en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, en la galería Tate de Londres y en otros espacios culturales del mundo. También ha dirigido obras de teatro, documentales y cortometrajes, en los que destaca el uso de atractivas animaciones.

En 2010, Peter Gelb, gerente general del Met de Nueva York, le preguntó a Kentridge cuál ópera le gustaría montar en el Lincoln Center. Su respuesta fue inmediata: La nariz. Al explicar los motivos de tal elección, mencionó su interés por el vanguardismo musical de Shostakovich, y por el manejo de lo absurdo en el libreto, no como una broma trivial sino como plataforma para observar al mundo.
Uno de los temas centrales del arte de William Kentridge ha sido el apartheid en su país de origen, así que para él fue muy natural abordar la simbología opresiva que hay en el cuento de Gogol y en el libreto operístico de Shostakovich, Georgy Ionin, Alexander Preis y Evegny Zamytain.
En la charla previa a la transmisión, en el Lunario del Auditorio Nacional, el maestro Sergio Vela comentó que en el texto de Gogol hay un narrador que plantea los hechos marcando cierta distancia, mientras que en la ópera se viven los acontecimientos desde adentro, con gran énfasis en lo grotesco.
Se cuenta la historia de un funcionario público de medio pelo, quien cierto día descubre que ha perdido la nariz. El afectado, Kovalyov (Paulo Szot, barítono), lo atribuye inicialmente a un maleficio de parte de la Señora Podtochina (Barbara Dever, mezzosoprano), cuya Hija (Ying Fang, soprano) es candidata a casarse con él, un soltero que por ningún motivo quiere dejar de serlo.
El barbero Yakovlevich (Vladimir Ognovenko, bajo), es un borracho empedernido y por eso se convierte en uno de los principales sospechosos de haber cortado la nariz; más aún cuando su mujer descubre el apéndice dentro de una hogaza de pan. Sin embargo, ni el barbero ni Kovalyov recuerdan que eso haya sucedido realmente, así que la explicación del accidente se va al baúl de los misterios sin resolver.
El hombre sin nariz intenta hacer la denuncia ante la policía, pero no encuentra en su sitio al Inspector (Andrey Popov, tenor). Entonces, va a un periódico para insertar un anuncio, pero ahí le dicen que no pueden publicar algo tan extraño. Cuando el barbero intenta deshacerse de ese órgano olfativo que no le pertenece, es descubierto por las autoridades y el apéndice le es devuelto a su dueño; sin embargo, la nariz se niega a pegarse en la cara que le corresponde y cobra vida independiente (interpretada por Alexander Lewis, tenor). Varias semanas después, Kovalyov despierta y descubre que el pico ha regresado misteriosamente a su lugar.
En su charla, Sergio Vela dijo que Gogol retrató en ese cuento la opresión del sistema zarista contra el individuo, mientras que la ópera de Shostakovich era una crítica al sistema socialista, de ahí que “haya sido proscrita de facto”, pues luego de su estreno en Leningrado, en 1930, no volvió a ser representada en la Unión Soviética sino hasta 1974.
En La nariz del Met, William Kentridge se las ingenia para mostrar la acción de los cantantes-actores y, paralelamente, proyectar imágenes antiguas ―marchas y mítines durante el estalinismo, Shostakovich tocando el piano, etcétera―; así como el andar, de aquí para allá, tanto del apéndice virtual como del intérprete real que debe hacer las veces de botarga. 
Mediante la animación, el productor muestra sus dibujos al carbón en movimiento, mismos que son borrados y corregidos mágicamente. Puede decirse que la absurda historia de Gogol y la música experimental de Shostakovich encontraron en Kentridge a su ilustrador ideal.

Shostakovich y Kentridge
• Dmitri Shostakovich (San Petersburgo, 1906 – Moscú, 1975) escribió la ópera La nariz cuando apenas tenía 21 años de edad. Se estrenó inicialmente, en contra de la voluntad del autor, como concierto en un conservatorio.
• Shostakovich también escribió quince sinfonías, ballets, música de cámara, conciertos para piano y violín, entre muchas otras obras. 
• El crítico Robert Levine (classicstoday.com) afirma que la música de La nariz “no es tarareable, pero es imposible dejar de oírla”.
• Esta producción de William Kentridge se estrenó en el Met, en 2010, aunque ahora se presentó por vez primera en el ciclo HD Live.
• Antes de la transmisión, Peter Gelb entrevistó a Kentridge y le preguntó en qué nariz se inspiró para esta producción. La respuesta causó risas en el Auditorio Nacional: “¡Por supuesto que en la mía!” En efecto, el artista sudafricano posee un espectacular perfil griego.
• Kentridge aparece en los créditos de producción, escenografía, proyecciones y dirección de escena.
• El director de la orquesta fue Pavel Smelkov, quien alterna funciones con Valery Gergiev. (F.F.)

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