sábado, 5 de octubre de 2013

Eugene Onegin: La oportunidad perdida

Ópera en vivo desde el Met de Nueva York. HD Live / 5 de octubre, 2013 / Función única / 
4:00 hrs. de duración / Promotor: FUAAN Financiera S.N.C.

Fernando Figueroa
Cuando la joven e ingenua Tatiana (Anna Netrebko, soprano) conoce por vez primera el “veneno del deseo”, se enfrenta a la disyuntiva de reprimirse o externar sus emociones. Opta por escribir una carta y decirle a Eugene Onegin (Mariusz Kwiecien, barítono) que lo amaba antes de conocerlo, mucho más ahora que la domina una “pasión loca”. Él, un experimentado dandy, le pide que se controle porque “la ingenuidad conduce a la desventura”.

Al paso de los años, se invierten los papeles. Tatiana está convertida en una elegante y sofisticada señora de la gran urbe (San Petersburgo), mientras que Eugene se siente solo después de haber conocido a muchas mujeres, sin formalizar con ninguna. El destino los vuelve a unir en una fiesta, lejos del pueblo donde inicialmente se conocieron. Onegin comprende que Tatiana es el amor de su vida, pero cuando se arrodilla para confesar sus sentimientos, ella le dice que también lo ama pero jamás traicionará a su marido. Entonces, resuenan las palabras de la madre de Tatiana, quien en el inicio de la historia dice que a las mujeres de su época el cielo les concedió “la rutina en vez de la felicidad”.

Tal es la anécdota, en términos generales, de la novela en verso Eugene Onegin (1833), de Alexander Pushkin, en la cual se basó Piotr Ilych Tchaikovsky para componer la ópera en tres actos del mismo nombre, estrenada el 29 de marzo de 1879, en el Teatro Maly de Moscú.
El Met de Nueva York inicia su temporada 2013-2014 con esta nueva producción, a cargo de Deborah Wagner, con dirección de escena de Fiona Shaw, y dirección de orquesta del ruso Valery Gergiev, quien en las entrevistas del intermedio señala que de joven casi se aprendió de memoria las obras de Pushkin; la música de Tchaikovsky la define como “honesta, lírica, no sentimental y muy bella”.
Algunos especialistas consideran que esta ópera debería llamarse Tatiana, pues realmente es el personaje de mayor peso. En ese papel, Anna Netrebko se muestra como una cantante y actriz en plenitud; el crítico Anthony Tommasini escribió en The New York Times que la artista rusa “ha saboreado cada una de las palabras en su idioma natal”, luego de haberlo hecho también, en abril pasado, en la Ópera Estatal de Viena.
En el intermedio, Netrebko comenta que 2013 ha sido un buen año para incursionar en un papel de gran profundidad psicológica: “Antes no estaba lista, llega cuando mi voz ha cambiado y yo soy una persona diferente, tanto física como mentalmente”. Considera que el texto de Pushkin y la ópera de Tchaikovsky no pueden verse como una simple historia sentimental, sino como una muestra de la complejidad del alma rusa. Las ovaciones para ella en el Met son las más estruendosas, sobre todo después de la conmovedora escena en que Tatiana escribe la carta.
Como ha sido costumbre en las producciones de los últimos años en el Met, el casting no sólo es absolutamente acertado con Anna Netrebko, sino también con todo el elenco. El polaco Mariusz Kwiecien es un convincente Don Juan en el terreno actoral (sabe que Onegin “es un perro con las mujeres”), y su participación como cantante emociona al público de Nueva York, del Auditorio Nacional y de cientos de teatros y cines alrededor del mundo. Lo mismo puede decirse de su paisano Piotr Beczala (tenor), quien interpreta a Vladimir Lenski, un frágil poeta que enloquece de celos cuando su amada Olga (Oksana Volkova, mezzosoprano) coquetea con Onegin.
Lenski reta a duelo a Eugene y éste sale victorioso. Onegin vive el resto de sus días con esa carga moral, así que su soberbia llega mermada cuando se produce el reencuentro con Tatiana. El dueto final de los enamorados vuelve a electrizar el ambiente y desemboca en una impresionante ovación.
De este modo, se cumplen a cabalidad las previsiones del maestro Sergio Vela, quien en la tradicional plática previa, en el Lunario del Auditorio Nacional, se había referido a Eugene Onegin como una “peculiar y seductora ópera, cuya estructura sonora conserva la cadencia de las estrofas escritas por Pushkin”. También destacó el hecho de que la fuerza narrativa del texto original, adquirió magnitud dramática gracias a la participación de Konstantin Shilkovsky en la elaboración del libreto, escrito al alimón con Tchaikovsky. 

Un lustro del Met en México
Momentos antes de iniciar la transmisión de Eugene Onegin, subieron al escenario del Auditorio Nacional el Coordinador Ejecutivo del recinto, Gerardo Estrada, y los tenores Ramón Vargas y Javier Camarena.
Gerardo Estrada mencionó que el Auditorio Nacional celebra cinco años de transmisiones en vivo desde el Met de Nueva York, con un balance por demás positivo. Recordó que la anterior Coordinadora Ejecutiva, María Cristina García Cepeda, tomó la iniciativa de introducir en México esta modalidad, como una forma de uso inteligente de la tecnología al servicio de nuevos públicos. Añadió que, luego de un lustro, aquí han podido verse más de cincuenta óperas, y que actualmente la señal también llega a otras catorce ciudades de la República Mexicana.
Ramón Vargas ―director artístico de la Ópera de Bellas Artes y uno de los artistas consentidos del Met por sus actuaciones en Rigoletto, La Bohème y El elíxir de amor, entre otras obras maestras― calificó las transmisiones vía satélite como una iniciativa muy importante, al mismo tiempo que invitó a los presentes a involucrarse paralelamente en las presentaciones en vivo, y que hereden esa afición a niños y jóvenes.
Por su parte, Javier Camarena comentó que cantar en el Met de Nueva York fue una experiencia “impresionante y sobrecogedora”. Se refería a su exitoso debut ahí con el papel de Conde Almaviva, en El barbero de Sevilla, en 2011. 
Finalmente, Gerardo Estrada propuso a los tenores una presentación en vivo en el Auditorio Nacional, y ellos aceptaron con gusto la invitación. (F.F.)

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