viernes, 4 de octubre de 2013

Edgar Oceransky: Romanticismo inquebrantable

Foto: Fernando Moguel / Colección Auditorio Nacional

Solo ni tan solo 2 / 4 de octubre, 2013 / Función única / 2:45 hrs. de duración / 
Promotor: Oceransky Music Entertainment S.A. de C.V.

Jorge R. Soto
“El ochenta por ciento de mis canciones son tristes… y el otro veinte por ciento francamente deprimentes”, bromea Edgar Oceransky con la multitud que llena el Lunario del Auditorio Nacional, en la presentación de su álbum Solo ni tan solo 2.


La distribución de su repertorio no es tan estricta como afirman esos porcentajes, sin embargo, el artista se entrega en la mayoría de sus composiciones al romanticismo inquebrantable, al anhelo afectivo no correspondido, a la nostalgia por la ausencia y a la idealización del ser amado.

Con la seguridad que le dan dos décadas de carrera profesional, el compositor establece desde el inicio del concierto una estrecha comunicación con el público, integrado en su mayoría por jóvenes adultos cuya edad oscila en torno a los treinta años.
Nacido en el Distrito Federal, en 1975, Oceransky transmite sentimientos creíbles en cada canción: Porque la quería, llorando por dentro me corté las alas para no seguirla.
Cuando habla del origen de alguna composición, refiere ideas que tienen reflejo en la gente que lo escucha; una admiradora define ese efecto con estas palabras: “Me encantan las letras de sus canciones porque sabe lo que una está sintiendo”.
El concierto se desarrolla con el acompañamiento de un quinteto de sólida ejecución instrumental, que construye el andamiaje para que una lírica, propia de la trova latinoamericana, se metamorfosee por arte de los instrumentos eléctricos en un pop-rock que complementa la potente y bien educada voz del intérprete.
“Tengo una asociación que lucha contra la violencia intrafamiliar. Y empiezo por mi casa”, dice este buen entretenedor.
Como preámbulo a varias canciones hace bromas que contrastan ―en ocasiones― con las metáforas de insatisfacción, desencanto y anhelos incumplidos que expresan las letras: Hoy me haces falta / igual que ayer y en cada día que pasa / en el concierto del sábado en la plaza / hoy me haces falta amor / en el mensaje del contestador.
Después de interpretar varios temas con el quinteto, Oceransky se queda solo en el escenario para ―acompañado por una guitarra electroacústica― retomar un estilo que lo podría emparentar con Jim Croce, Silvio Rodríguez o Ismael Serrano, entre otros, y convierte la velada en un acto de intimidad: La recuerdo así / como la promesa que le hice y no cumplí / no importa este mundo en contra me tienes a mí / pero cuando le hice falta ya no estaba allí.
En su momento, aparecen los invitados que por turno suben al escenario a cantar a dúo. Tales son los casos del mexicano Miguel Inzunza; el cubano Adrián El Tigre Gil; el costarricense Bernardo Quesada y el boliviano Rodrigo Rojas, quienes combinan su estilo de canto con el de Oceransky.
Casi en la recta final, al quinteto se le suman un saxofón tenor, otro barítono, un trombón y una trompeta que robustecen la música, le añaden grosor y volumen pero también el sentimiento propio del jazz, el rhythm & blues y el boogie. La avalancha sonora inunda el Lunario y provee un final delirante que deja a la gente hambrienta de música. Edgar Oceransky regresa al escenario y complace entregando cinco canciones adicionales.
 
Foto: Fernando Moguel / Colección Auditorio Nacional

Oceransky es una suerte de juglar del siglo XXI que araña el alma de su audiencia porque se expresa con la sinceridad propia de quien ha experimentado la felicidad y el desamor. Este cantautor desglosa sus sentimientos en cada canción para hablarnos, desde su propio predicamento, sobre los nada fáciles oficios de vivir y amar.

Programa
Volver a perdernos / Últimamente / Hay algo / Otro día sin ti / Te dejé / Como un ladrón / Kilómetros del cielo / De carne y hueso / Con Miguel Inzunza: La recuerdo así / Con Adrián Gil El Tigre: ¿Sabes? / Porque la quería / Con Bernardo Quesada: Vos estás ahí / Sigo amándote / Juro / Con Rodrigo Rojas: Yo me quedo - Sólo faltas tú / Adentro de tu piel / Hay algo que no sabes / Que se detenga el tiempo / Demasiado bueno / Quién quiere el paraíso / Tuve / Te lleno de caricias / Una luna de miel / Bajando el telón / Volver a perdernos / Historia de amor / Me queda poco tiempo / Te seguiré / Cada episodio.


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